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La violencia de género halla justificación social entre Rihanna y “Cincuenta sombras de Grey”

La cantante barbadense ha vuelto con su pareja cuatro años después de que la agrediera.Una estudiante fallece emulando las prácticas sexuales de la trilogía de E. L. James. Los programas del corazón son el modelo contemporáneo de imitación para muchas mujeres. Los expertos advierten de un aumento de los casos en los adolescentes.

Uña y carne. En esa actitud se pudo ver a Rihanna con Chris Brown el pasado miércoles, cuando el cantante acudió a los tribunales para rendir cuentas por haber incumplido los servicios sociales que le impusieron en 2009 por agredir a su acompañante. Esta desconcertante estampa ha levantado ampollas entre los expertos en violencia machista, quienes consideran que el ejemplo de la barbadense supone un peligroso paso atrás en la intolerancia social hacia los malos tratos. Max Weber estaría de acuerdo con ellos. “La acción social es una conducta humana donde el sentido dado por el sujeto está referido a la conducta de otros, orientándose por ésta para su desarrollo”, anotaba el sociólogo en 1922.

David Florido, profesor del Departamento de Antropología Social de la Universidad de Sevilla, hace una reinterpretación actual de esta definición y trata de explicar cómo el comportamiento de los ídolos puede influir sobre las masas. “Una lectura ligera de Weber nos llevaría a la conclusión de que los comportamientos de los personajes públicos inciden de forma causal en el comportamiento de quienes observan, pero hay que tener en cuenta que cada uno de nosotros somos influidos por muchos tipos de comportamientos, con significados distintos e incluso contradictorios. Nuestra interpretación personal es la que genera un comportamiento asimilado a un modelo u otro”, aclara. “Lo cierto es que los mass media  son una plataforma de proyección potente, pero no la única”, añade.

Rihanna empleó aquel altavoz hace cuatro años cuando los golpes de Brown sobre su rostro quedaron inmortalizadas en el papel couché. Decidió enfrentarse a su agresor en los juzgados y le venció. El tiempo ha rebajado aquellas fuerzas y la cantante ha dado preferencia al afecto por encima de su propia seguridad. Al menos eso se deduce del tuit que colgó la de Barbados en diciembre para dejar clara su postura con la letra de la canción Take Care de Drake.

“Cometió un error y ha pagado por ello. Ha pagado tanto, que no volverá a hacerlo. A veces la gente necesita apoyo y ánimo, en lugar de ridiculización y más críticas”, justifica la cantante en una entrevista concedida a la revista Rolling Stone. Rihanna se ampara en su derecho a decidir cuando defiende públicamente a su agresor. “He decidido que era más importante para mí ser feliz. Y no voy a dejar que nadie se interfiera en mi camino. Si es un error, es mi error“, añade. Muchos de sus seguidores han condenado estas declaraciones. 

“Quiso servir de ejemplo, pero lo que hizo es muy complicado. Cualquier mujer maltratada necesita una gran valentía para admitir que la persona que se ha sentado a su lado durante años tiene una cara diferente y, además, mostrársela al resto. Ella es también una persona pública y puso en juego su carrera porque, aunque es injusto, la violencia machista sigue siendo un estigma social”, admite  Soledad Murillo, socióloga y exsecretaria general de Políticas de Igualdad del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. “Hace poco vi la entrevista que le hizo  Oprah y me pareció tan enfadada que tuve la sensación de que aquel gesto no se mantendría”, recuerda. “Las mujeres que han sufrido malos tratos están devastadas. Una vez que toman conciencia de lo que les ha pasado, se sumen en una tristeza muy profunda, y ella no ha pasado aún por ahí. Su rabia me hizo pensar que quizás estaba dándole un escarmiento a su novio. No creo que haya entendido que es una víctima de la violencia de género”, analiza Murillo.

Los expertos, sin embargo, sí la reconocen como tal. Miguel Lorente, profesor de Medicina Legal de la Universidad de Granada y exdelegado del Gobierno para la Violencia de Género, advierte rasgos inconfundibles en su comportamiento. “La mayoría de las mujeres que han sido agredidas por sus parejas atribuyen los estallidos de violencia a las circunstancias. Ella argumenta algo similar, piensa que él ha aprendido la lección”, apunta. “Sin embargo, si esto le hubiese pasado con un camarero, jamás volvería a ese bar. Esto demuestra que hay un componente cultural e individual que hace que las víctimas se escondan la realidad y justifiquen lo imposible en sus relaciones de pareja”, argulle.

El estudio Igualdad y Prevención de la Violencia de Género en la Adolescencia arroja datos escalofriantes. El 9,6% de las adolescentes entre 15 y 18 años reconoce haber experimentado malos tratos en pareja, mientras que un 13’1% de los chicos admite haberlos ejercido. “Esta diferencia en los porcentajes responde a que muchas de ellas ni siquiera detectan algunas conductas violentas. Las asumen como normales. La prueba está en que la mayoría de las consultadas reconocía haberse sentido incómoda en más de una ocasión con las prácticas sexuales que mantenía con su pareja”, precisa.

El 9,6% de las adolescentes entre 15 y 18 años reconoce haber experimentado malos tratos

Un experimento sexual fue, precisamente, lo que  ocasionó la muerte de una estudiante alemana de 28 años. La fallecida había llegado a Suecia con una beca de intercambio para estar al lado de su novio, de 31 años. El bestseller  Cincuenta sombras de Grey les sirvió de inspiración para dar rienda suelta a las fantasías sadomasoquistas del treintañero, que se metió tanto en su papel que no se dio cuenta de que la joven había dejado de respirar después de haber sido golpeada 123 veces con un puntero de madera mientras permanecía atada. “La trilogía se ha publicitado como un fenómeno que ha reanimado la vida sexual de mujeres de medio mundo y lo sucedido evidencia que, en realidad, se trata de una perversión”, opina Beatriz Muñoz, directora de la Oficina para la Igualdad de la Universidad de Extremadura. “La trama incluye un contrato de sumisión que el protagonista ofrece a la chica como condición para mantener una relación. La mayoría de las adolescentes han leído las novelas en clave romántica, lo cuál es muy peligroso. A ciertas edades, puede ser contraproducente que se deslicen modelos de relaciones desiguales en el imaginario femenino”, concluye.

Muñoz considera que el modelo de atracción que se reproduce en la novela es nocivo y respalda su punto de vista con los trabajos de Lídia PuigvertLa investigadora del Centro Especial de Investigación en Teorías y Prácticas Superadoras de Desigualdades (CREA), del Parque Científico de Barcelona, mantiene que para la superación de las barreras sexistas y la prevención de la violencia es necesarioimplantar el lenguaje ético en los medios frente al lenguaje del deseo. “La mayoría de los productos televisivos que se emiten venden una masculinidad agresiva que cala en las chicas. El hecho de que las mujeres reconozcan como atractivo al típico malote, multiplica las posibilidades de que elijan como compañero a un tipo que las trate mal”, considera la directora de la Oficina para la Igualdad de la Universidad de Extremadura. Los ejemplos se amontonan en la crónica social: Whitney HoustonTina TurnerPamela Anderson

La mayoría de los productos televisivos que se emiten venden una masculinidad agresiva

“Los programas del corazón son el modelo contemporáneo de imitación, como  Corín Tellado lo fue en su día. Las noticias también contienen un fuerte influjo ideológico que ofrece nuevos referentes públicos que hacen cambiar a la sociedad, por lo tanto, los medios tienen una fuerte responsabilidad”, apuntilla Pablo Vidal-González, del Instituto Universitario de Antropología de la Universidad Católica de Valencia.Ana Fondón, profesora de Sociología de la Universidad de Extremadura, se suma a esta valoración. ”Es condenable que la prensa y la televisión trivialicen estas cuestiones presentándolas como informaciones morbosas, cuando se trata de situaciones altamente preocupantes”, denuncia.

Lorente, por el contrario, apela a la responsabilidad social. “En primer lugar, es importante diferenciar entre la realidad y la ficción. Los libros de  E.L. James no dejan de ser una fantasía, no se puede censurar la imaginación de la autora. Debemos asumir cierta responsabilidad social en el consumo de estos productos, aunque el tratamiento informativo merece capítulo aparte. Los periodistas tienen la obligación de romper los esquemas que contribuyen a perpetuar la violencia”, sentencia.

Violencia de género entre adolescentes: los expertos advierten de un aumento de los casos

Un 4,9% de chicas adolescentes reconoce haber sido víctima de algún tipo de violencia. En 2011, 32.000 mujeres sufrieron maltrato machista en España, de las que un 1,7% tenía menos de 18 años.

Cartel de una campaña contra la violencia de género del Gobierno de Murcia

Ayer fue enterrada Miriam Tamayo, la joven que perdía la vida el pasado miércoles, presuntamente, a manos de su expareja en Jerez de la Frontera, Cádiz. Tenía 21 años  y se dirigía a sus clases en la Escuela de Hostelería cuando fue sorprendida por el presunto autor de los hechos. Su juventud no fue suficiente para dar el paso de denunciar a quien fue su novio, que cuenta con antecedentes por otro tipo de delitos contra las personas.

“La edad media de las mujeres que están sometidas a una situación de maltrato es cada vez más baja”, advierte el psicólogo Félix Hurtado Melero, técnico de Promoción de Salud en el área de Gestión Sanitaria del Campo de Gibraltar. “Hoy en día no es raro encontrar casos de violencia de género en chicas con 13 y 14 años”, agrega.

Las numerosas campañas de sensibilización y el gran volumen de información que existe sobre el fenómeno no han podido evitar que se haya registrado un repunte de víctimas entre las más jóvenes. Los expertos coinciden en señalar las nuevas tecnologías como uno de los elementos que ha contribuido a que la violencia machista se abra hueco en una generación nacida en el siglo XXI.

Almansa: “Las redes sociales son un factor de riesgo que no existía antes y que ahora tienen un papel muy importante”

“Se está produciendo cierto fenómeno de cosificación de la mujer en internet, donde se presenta como un producto de consumo y posesión. En esta línea, que un chico incurra en un maltrato psicológico a una chica en el entorno 2.0. es algo que no sorprende, se asume como forma habitual de comunicación dentro de las redes sociales”, denuncia Hurtado.

“Las redes sociales son un factor de riesgo que no existía antes y que ahora tienen un papel muy importante”, indica Julia Almansa, directora de la Fundación Luz Casanova. “Muchas de ellas viven situaciones graves de acoso solamente por la aplicación Whatsapp, a través de la que pueden controlar dónde están, qué están haciendo o cómo van vestidas”, apunta.

La plataforma Violencia Cero corrobora estas observaciones y destaca lo difícil que es tomar conciencia de una situación de maltrato para una adolescente que percibe el control extremo como una prueba de amor, “celos que quieren decir que la quiere más”, indica Lola Rodríguez, presidenta de la plataforma.

Un estudio elaborado por la Universidad Complutense y el Ministerio de Igualdad del anterior Gobierno en 2011 avala la percepción de los expertos. Ese año, más de 32.000 mujeres sufrieron maltrato machista en España, de las que un 1,7% tenía menos de 18 años. Además, según el informe, un 4,9% de chicas adolescentes reconoce haber sido víctima de algún tipo de violencia.

Los expertos llevan años repitiendo que el maltrato afecta a todos los niveles sociales, económicos y culturales. Ahora sabemos que ser mayor de edad tampoco es condición y la menor maltratada por su pareja no es una excepción. Tanto es así, que la Comunidad de Madrid ha habilitado una línea de ayuda online para adolescentes víctimas de violencia de género. “La violencia no se inicia normalmente con agresiones físicas sino con comportamientos de dominio y abuso, sin que, en muchas ocasiones, la adolescente tenga conciencia de estar sufriendo dicha violencia”, se señala desde la página web habilitada a tal efecto.

Desde la Dirección general de la Mujer de la Comunidad de Madrid aseguran que las cifras no son aún significativas. Sin embargo, entre las 927 llamadas de menores que recibió la Fundación ANAR en 2012 para denunciar maltrato machista, un 58,9% tenían 17 años, un 19,1% tenía 16 y un 12% de 13 a 14.

Sensibilización y reeducación

La Fundación Luz Casanova afronta el problema desde la sensibilización y la reeducación. A través de unos talleres, un grupo de profesionales forma a alumnos de los últimos cursos de la ESO y Bachillerato para que sean capaces de identificar las situaciones de violencia que viven, así como sensibilizarse de la importancia de establecer relaciones sanas.

De 2007 a 2011, 778 menores de entre 14 y 17 años fueron enjuiciados por delitos relacionados con la violencia de género

En Violencia Cero también ofrecen charlas en los centros escolares. Cuando logran que una joven admita que está envuelta en una relación violenta y reconozca que la situación no es normal, la plataforma la deriva al Instituto de la Mujer, psicólogos o abogados, si el caso es grave. Sin embargo, la directora de la Fundación Luz Casanova cuenta que para poder atender a las menores, por ley, deben presentar una autorización de los padres. “Esto plantea un problema porque, en muchas ocasiones, los progenitores no saben siquiera que existe una relación, mucho menos que ésta es violenta. Hay incluso casos en los que las menores sufren violencia sexual, algo muy difícil de reconocer a unos padres, que no pueden imaginar lo que está pasando”, lamenta Julia Almansa, que destaca la importancia de trata también a los jóvenes que habiendo admitido un comportamiento violento, quieren cambiar.

Según los últimos datos estadísticos del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), de 2007 a 2011, 778 menores de entre 14 y 17 años fueron enjuiciados por delitos relacionados con la violencia de género.

Mayor capacidad de recuperación

Cuando una joven que acaba de iniciar una relación de pareja se aleja de su entorno personal previo, tiene reacciones desproporcionadas o más agresivas de lo normal, disminuye su autoestima y rendimiento escolar o comienza a tener dificultades a nivel cognitivo, es posible que esté siendo víctima de violencia de género. “Pueden ser síntomas de otros problemas, pero si un familiar o un amigo se percata de esto debe, por lo menos, preguntar”, explica Almansa.

En cuanto a las consecuencias de vivir un episodio de violencia machista a tan corta edad, la directora de la Fundación Luz Casanova asegura que la violencia es muy contaminante, “afecta y deja secuelas”. “Pero la intervención con gente joven con poco tiempo de exposición a violencia da resultados fantásticos. Su capacidad de recuperación es altísima”, aagrega Almansa.

Esta es una de las principales diferencias entre el maltrato en adultos y adolescentes. Lola Rodríguez añade que, con la ayuda apropiada, las más jóvenes suelen reconocer antes el problema. “Si denuncian, lo hacen mucho antes. Una mujer adulta lo hace en unos 30 o 40 años de media y en muchos casos no llegan a hacerlo. Las hicas jóvenes no esperan tanto”, apunta.

Por Aurora Muñoz y Alicia Rodríguez, vistos en www.zoomnews.es

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La ‘Generación Y’: los jóvenes con un futuro muy complicado e incierto

Los sociólogos engloban dentro de ella a los nacidos entre 1981 y 1995. Muchos les denominan la generación “perdida”, pero ellos se resisten a ser vistos como una juventud vacía.

“Ahora es más importante disfrutar del camino que llegar al destino final”, reza el vídeo que, sobre estas líneas, analiza las distintas generaciones de jóvenes. La Generación Y, también conocidos comoMillennials, ha nacido entre 1981 y 1995. Muchos les denominan la generación “perdida”, pero ellos se resisten a ser vistos como una juventud vacía. El idealismo es uno de sus rasgos más característicos.

Dicen de estos chicos de entre 17 y 32 años, los jóvenes “del nuevo milenio”, que son impacientes, superficiales y egocéntricos, unas características que los estudiosos coinciden en achacar al contexto.Pau Miret, sociólogo e investigador del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad Autónoma de Barcelona, se remonta a la infancia de esta generación de jóvenes para encontrar una explicación a su personalidad. “Han tenido una infancia fácil, ligada a un período de expansión económica, lo que les convierte en personas especialmente mal preparadas para la crisis. Han vivido muy dependientes de la familia y, ahora, se encuentran con que han desaparecido todas las prebendas que ellos creían que iban a tener como jóvenes”, explica Miret.

Guido Stein: “Esta generación ha heredado mucho y sudado poco”

El sociólogo recuerda que en esta misma situación se vieron antes los nacidos en los años 60, que en su juventud se toparon con la crisis del petróleo, a mediados de los 80. Para Miret, es cosa del capitalismo. “Este régimen económico es de extremos, con fases de bonanza y de crisis alternas, lo que provoca el choque entre los valores que se aprenden durante la infancia y los que se encuentran en la juventud”, apunta el investigador.

La generosidad es otra de sus señas de identidad y Guido Stein, profesor agregado de Dirección de Personas en IESE Business School, destaca que este rasgo encuentra su explicación en “la herencia”. “Uno tiene lo que ha sudado y lo que ha heredado. Esta generación ha heredado mucho y sudado poco”, comenta el profesor, que asegura que los jóvenes de ahora son más generosos porque han obtenido las cosas más fácilmente.

El profesor Gerard Costa, doctor en Administración y Dirección de Empresas en ESADE, considera que los más de ocho millones de jóvenes que pertenecen a la Generación Y en España tienen unas características comunes muy definidas. “Sus padres les han inculcado que lo pueden lograr todo en esta vida, les han permitido ser los mejor preparados de la historia y, por eso, sólo hacen lo que creen que debe hacerse. No son materialistas, buscan vivir experiencias satisfactorias y no aceptan limitaciones sociales ni de las empresas”, diagnostica el profesor.

Esperando una plaza de adulto

Los discursos en torno a la juventud vienen de lejos. “En el siglo XX, a partir de los años 50, se institucionaliza como problema social y la sociedad se preguntan qué hacen los jóvenes como método para averiguar las claves del futuro”, señala el sociólogo Enrique Martín, que considera que hablar de “generaciones de jóvenes” es un modo de “inventar un problema”.

En este sentido, para Julio Camacho, director del Observatorio de la Juventud en INJUVE, el problema viene cuando sólo se airean los rasgos negativos. “Si se hace hincapié en estos aspectos, que es lo más frecuente, la opinión que se forma la sociedad adulta sobre los jóvenes se deteriora”, advierte Camacho.

Costa: “La ‘Generación Y’ tiene grandes ideales, pero no ha encontrado un escenario donde desarrollar sus valores”

Entre los rasgos negativos que se destacan de este grupo está el hecho de no haber entrado en el mercado laboral, no haber formado una familia y no contar con un hogar independiente al de sus padres. “Constantemente se echa en cara a los jóvenes no haber realizado estas tres transiciones”, cuenta Pau Miret, que señala que vivir como joven significa estar esperando una plaza de adulto. “Y hoy no existen estas plazas”, añade.

Precisamente el plano laboral representa uno de los principales escollos al que se enfrenta la Generación Y en España. Según una encuesta elaborada por la agencia Omnicom Media Group (OMD), casi el 17% de los parados son chicos por debajo de los 25 años.

En momentos tan difíciles, el reto para estos jóvenes es recuperar el espíritu de sacrificio que tuvieron las generaciones precedentes sin perder el entusiasmo e idealismo que les caracteriza. “No está bien decirle a un chico de estas edades, con todo el futuro por delante, que no va a hacer nada y referirse a su generación como ‘perdida’, porque tan sólo han empezado a escribir su historia”, reivindica Pau Miret.

“No es una generación perdida, sino una generación ganada”, opina el profesor Guido Stein. “Han tenido que readaptarse, todavía tendrán que reinventarse, pero han descubierto que la vida no es un juego y eso les va a hacer madurar. Sin esta crisis nuestros jóvenes habrían sido niños mayores, no habrían crecido nunca”, agrega.

En este punto coincide Costa, que no ve una generación perdida en los jóvenes de hoy, sino una oportunidad desperdiciada. “Unos chicos muy formados, con grandes ideales, que no han encontrado un escenario donde desarrollar sus valores”, se lamenta el profesor.

Por ALICIA RODRÍGUEZ, visto en zoomnews.es

Zygmunt Bauman opina sobre las redes sociales

Para el padre del concepto de la modernidad líquida, Facebook ha transformado a su creador, Mark Zuckerberg, en el salvador de muchos, porque crea una sensación de aproximación a la democracia directa. 

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La “vida imperdonablemente larga” del filósofo Zygmunt Bauman, de 87 años, le ha permitido apreciar bien la evolución de las preguntas más complejas. Ahora se interroga sobre quién puede cambiar la realidad de un mundo donde “la esperanza está a la deriva”.

Pero, “cuando era joven, nos preguntábamos qué se tenía que hacer y nunca quién tenía que hacerlo”, explica Bauman, que asistió en Portugal a la tercera edición del Festival Literario de Madeira.

Ese cambio de la realidad, ese nuevo interrogante, encuentra respuesta para mucha gente “en cualquier nueva alternativa tecnológica”.

Para el padre del concepto de la “modernidad líquida”, Facebook ha transformado a su creador, Mark Zuckerberg, en el “salvador” de muchos, porque crea una “sensación de aproximación a la democracia directa”, algo que no han conseguido generaciones de políticos.

Sin embargo, con demasiada frecuencia, esta red social o Twitter “son una alternativa barata a una necesidad de actuar”, algo para lo que aún se busca un modelo nuevo ante la pérdida de confianza en la “legitimidad de las instituciones”, sostiene el autor.

“Antes pensábamos que los ganadores de elecciones tenían todo el poder”, mientras que ahora “ni siquiera el mas poderoso gobierno del mundo, el de EE.UU., actúa según sus deseos y debe vigilar cada mañana los índices bursátiles”.

En opinión del escritor nacido en Polonia, de donde se tuvo que exiliar primero a causa del nazismo y luego de la política antisemita del gobierno comunista, ese divorcio entre poder y política se extiende por todo el planeta.

El insiste, además, en los últimos años en que supone el “mayor problema de la Unión Europea”.

“La cuestión -sentencia- no es la corrupción de nuestras instituciones políticas, sino la impotencia de su autoridad, que se transgrede muy fácilmente”.

Su poder lo ostentan ahora las actividades económicas globales, representadas en los mercados, según el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades de 2010.

Para el sociólogo, desde la caída del muro de Berlín en 1989, el mundo ha vivido en una “crisis constante” que saltó de Argentina a México y luego a Rusia.

Tras “colapsar” el rublo, “destruyó la moneda malaya” y pasó a Islandia antes de llegar a Grecia, Portugal o España, sostiene Bauman, que atribuye ese rosario de crisis al concepto de “capitalismo parasitario”

“Supone saltar de un organismo del que se ha sacado todo el provecho a otro, y así sucesivamente” , explica el profesor emérito de la Universidad de Leeds (Inglaterra).

Es una idea “lejana a la promesa del gobierno de futuro esperada por los filósofos modernos, la de ser guiados por la razón y no por la catástrofe o el accidente”.

Para Bauman, esa “incertidumbre” ha situado a todas las tendencias políticas en crisis.
“Si (Mariano) Rajoy hubiera sido el jefe de Gobierno (español) antes del colapso, hoy la presidencia sería de la oposición, o si Francia hubiese estado gobernada por (Francoise) Hollande, sería (Nicolás) Sarkozy quien gobernaría”, ejemplifica Bauman.

Las fluctuaciones electorales dependen “no del ideario político”, asegura, sino de la frustración de la ciudadanía ante una “incapacidad” de gobierno.

Para el filósofo, la superación de esa crisis de gobernación no parece próxima, dados los más de cien años tardados por Europa en establecer sus democracias.

Pero, con la vista puesta en objetivos complejos como el de “crear instituciones democráticas a escala global”, le parece ya “alentador” solo el hecho de que haya interés por avanzar en ese tipo de experimentos.

Fuente: eluniversal.com.mx

¿Por qué elegimos a nuestra pareja? La evolución de nuestras redes sociales

Según un estudio de la Universidad de Nueva York, elegimos nuestras parejas condicionados por nuestra educación y relación cultural y social.

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El futuro de las relaciones humanas ya está aquí, tal como asegura un reciente estudio realizado por dos profesores de la Universidad de York en el Reino Unido. Al contrario que lo que señalan las tradicionales teorías evolucionistas respecto a por qué los hombres y las mujeres eligen determinadas parejas y no otras, y que atenderían a la necesidad de perpetuar la especie, los nuevos descubrimientos apuntan que no estamos programados de manera biológica para preferir un tipo de persona determinada, sino que nuestras exigencias están condicionadas por lo cultural y lo social.

 ¿En qué se traduce esto? Básicamente, en que los hombres cada vez den más valor a la inteligencia y formación (académica) de una mujer, y en que estas se fijen mucho más en la apariencia física de su partenaire masculino.

No es tanto que se esté invirtiendo la tendencia (“la mujer es el nuevo hombre”), como que la igualdad social está dando lugar a un criterio unificado para ambos sexos a la hora de seleccionar sus compañeros.

Estos resultados se han obtenido después de estudiar diez países diferentes y comparar su nivel de igualdad social (obtenido a partir de los datos del GGI, Global Gender Gap Index, del Foro Económico Mundial) con las respuestas de 3.177 entrevistados, recogidas por los autores, Marcel Zentner y Klaudia Mitura.

DIFERENCIAS SOCIALES Y ECONÓMICAS

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En aquellos países en los que la diferencia social y económica eran menores (como Finlandia o Islandia), las mujeres parecían mostrarse más atentas a la belleza de los hombres, y estos aseguraban valorar de mayor grado su inteligencia.

Por el contrario, en los países donde las diferencias seguían siendo mayores (como Turquía), se ponía de manifiesto la importancia del papel de la mujer como madre, amante y ama de casa.Posteriormente, la expansión del estudio a 31 países y 8.953 voluntarios terminó de confirmar la hipótesis de los británicos.

EL ÉXITO

En el artículo, llamado de manera bastante explícita Abandonando las sombras de la cueva: la diferencia de nivel económico entre génerospredice el grado de diferenciación sexual a la hora de elegir pareja,los investigadores ponen de manifiesto que en las sociedades más igualitarias los hombres ya no consideran una característica a destacar que sus mujeres sepan cocinar o que sean atractivas, sino que declaran que prefieren mujeres con una personalidad interesante o inteligentes. Todo lo contario que ocurre con ellas, que señalan que una buena apariencia en su compañero es más importante que su nivel económico.

La razón que aducen los investigadores es que, una vez ambos sexos gozan de los mismos derechos y que sus posibilidades para acceder al mercado laboral son semejantes, las mujeres ya no necesitan la protección económica del hombre (mucho menos la física, en cuanto que las habilidades que permiten el éxito social son otras), sino quepueden valerse por sí mismas y, por lo tanto, seleccionar su pareja a partir de otros criterios, como la apariencia. Exactamente lo que ocurría con el hombre en tiempos anteriores, lo cual contradice la repetida idea evolucionista de que el sexo masculino prefiere a las mujeres con curvas, jóvenes y atractivas porque persiguen una buena madre para sus hijos, y las mujeres no se fijan tanto en lo exterior ya que lo que necesitan es un hombre que proporcione seguridad y protección.

Los datos apuntados en el estudio son significativos. Los finlandeses aseguran preferir a una pareja más inteligente que ellos; las alemanas, que les gusta los hombres que saben cuidar su hogar –conocido es que Angela Merkel asegura compartir sus labores domésticas con su marido, Joachim Sauer– y, sin embargo, los coreanos del sur y turcos prefieren a las mujeres “que saben cocinar”, mientras que sus compañeras preferían “a aquellos con mejores perspectivas de futuro”. Es decir, que el ser humano se libra, en palabras de los autores, del “peso evolutivo” según la sociedad avanza y requiere otro tipo de características.

LA DISCUSIÓN EVOLUTIVA

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Como hemos visto, según el evolucionismo, un hombre debería ser capaz de proveer recursos económicos y ser fuerte y listo; una mujer, ser joven, tener curvas y ser fiel. Pero el éxito se obtiene en el mundo moderno de manera muy distinta a la de nuestros predecesores primitivos, con los que compartimos más determinantes biológicos de lo que podríamos pensar, por lo que se privilegian otros valores diferentes. Precisamente, otro reciente estudio al que se refiere Zentner en su investigación, señala que en las sociedades donde existe mayor igualdad entre géneros, las mujeres son mucho mejores en matemáticas. En el artículo, realizado por Jonathan M. Kane y Janet E. Mertz, se pone de manifiesto que “es la igualdad económica, y no otros factores como el tipo de colegio o la religión, la que influye en las capacidades de cada alumno a la hora de practicar matemáticas”.

Los autores del estudio de la Universidad de York recuerdan que“estos descubrimientos ponen en tela de juicio la idea de que las diferencias de género en la elección de compañeros estén determinada por la adaptación evolutiva que ha cambiado la biología de los seres humanos”,pero recuerdan que aún falta mucho por investigar, y que es posible que sí que nos estemos adaptando, pero de otra manera.

“La capacidad para cambiar comportamientos y actitudes de manera relativamente rápida como respuesta a cambios sociales puede, de hecho, estar condicionada por un programa evolucionista que premie la flexibilidad por encima de la rigidez”, señala Zentner. O, dicho de otra forma, si de verdad seguimos evolucionando, lo estamos haciendo de manera que hombres y mujeres persiguen cada vez más las mismas cosas.

LAS RELACIONES ENTRE LOS JÓVENES

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El 80% de los jóvenes de entre 14 y 18 años piensan que en una relación de pareja, la chica “debe complacer” al chico y éste tiene la obligación de protegerla, según un estudio elaborado por la Federación de Mujeres Progresistas (FMP) presentado este jueves con motivo de la conmemoración, mañana, del Día Internacional por la Erradicación de la Violencia de Género.

Según han explicado en rueda de prensa la presidenta de la FMP,Yolanda Besteiro, y la responsable del programa ‘Igualmente: prevención de la violencia de género en jóvenes inmigrantes’ de la organización, Eva López Reusch, el estudio recoge el resultado de1.396 encuestas realizadas a jóvenes de entre 14 y 18 años que estudian secundaria en Madrid y Burgos.

En total, ocho de cada diez chicos y chicas consideran que ellas deben complacer a su novio en una relación, frente a un 21% que manifiesta desacuerdo con esta afirmación. “Entre los chicos hay una mayor tendencia a pensar esto, pero es cierto que las chicas no lo rechazan frontalmente“, ha señalado López.

Además, más del 80% de los jóvenes creen que “el chico debe proteger a su chica” y para cerca del 60% es “normal” que se den celos en una relación de pareja. También está por encima del 60% la cifra de encuestados que consideran que una mujer se realiza por amor, es decir, cuando tiene novio.

IDEAS MACHISTAS

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Desgraciadamente, se siguen reproduciendo ciertas ideas de carácter machista en relación a lo que debe ser o no una relación amorosa o el papel de cada uno de sus miembros“, explica el estudio. No obstante, se experimenta “cada vez más rechazo” a ideas que supongan una sumisión o un poder evidente sobre las chicas, como que el novio tenga derecho a controlar su vestimenta.

El estudio indica, además, que se siguen reproduciendo estereotipos de género tradicionales: preguntados sobre los rasgos que describen a los chicos y a las chicas, la mayoría considera que ellos son valientes y agresivos, y ellas tiernas y comprensivas. Para Besteiro, este dato es especialmente preocupante, ya que, teniendo este concepto, una mujer soportaría una manifestación violenta de su pareja por considerar que es “lo natural” en el género masculino.

De hecho, los resultados revelan que entre la juventud hay “bastante desconocimiento” acerca de lo que supone la desigualdad entre sexos en la sociedad y “sólo el 21%” la relaciona con la violencia de género. En general “mantienen creencias erróneas”, como reducir el maltrato a “un matrimonio conflictivo”, y reproducen “mitos” como atribuirla al consumo de drogas y alcohol.

En cuanto a los roles, aunque un 90% contesta sobre el papel que las tareas del hogar deben repartirse entre todos los miembros de la familia, el mismo porcentaje reconoce que es la madre quien se encarga ”sobre todo” de estas cuestiones y el resto de la familia “ayuda“.

Estas percepciones del universo femenino y masculino son compartidas entre chicos y chicas ya que, según ha explicado Besteiro, ellas mismas se ven limitadas para desempeñar en el futuro una serie de profesiones que consideran más propias de hombres, como conducir vehículos pesados o ser policía. Ellos, por su parte, rechazan el magisterio infantil y la peluquería, que consideran más propio de mujeres.

Para la presidenta de la FMP, uno de los problemas de esta situación es que chicos y chicas viven “una falsa apariencia de igualdad” ya que, en su opinión, “consideran que porque puedan beber alcohol en la misma medida, que puedan mantener relaciones sexuales entre ellos sin que existan las limitaciones que había en otra época, o porque puedan acudir a los mismos espacios y lugares”, viven en igualdad.

ROLES DE GÉNERO

“Al no existir ahora esas limitaciones que en otras épocas marcaban claramente la diferencia entre chicos y chicas, ellos creen que viven en igualdad, pero no se dan cuenta a través de estos roles de que en realidad, se están marcando las diferencias y sólo empiezan a sentir que hay desigualdad cuando terminan sus estudios y empiezan a incorporarse al mercado laboral“, ha añadido Besteiro.

Además, se encuentran con que todos los agentes socializadores, como la escuela, la familia, los medios de comunicación o sus propias amistades, reproducen estos roles de género. “Causan especial daño las series de televisión que ellos usan como referencia, porque desgraciadamente, muchas están basadas en estas ideas y estereotipos y eso hace muchísimo daño”, ha añadido.

La FMP considera que se trata de un “serio problema que requiere de un serio esfuerzo” de acercamiento a los jóvenes y que todos los agentes socializadores fueran conscientes de que se están reproduciendo estas “grandes desigualdades” y eso va a marcar, a su juicio, “una tendencia a futuro muy peligrosa” sobre todo porque, conforme ha sentenciado Besteiro, “la erradicación de la violencia no se va a conseguir hasta que vivamos en una sociedad igualitaria”.

Fuente: ladagadeaquiles.wordpress.com

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Rüdiger Safranski: “La paz seguirá siendo una paz armada”

¿Cómo se conectan el Romanticismo y los movimientos de resistencia global? Antes de participar en la Feria del Libro, el autor de “El mal” lee el siglo XXI a la luz del XIX.

Por: Héctor Pavón

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Rüdiger Safranski es un humanista, un sobreviviente del Romanticismo alemán del siglo XIX que, a pesar de haber escrito ensayos y biografías de filosofía alemana, es un escritor muy popular. Sus libros son muy vendidos “probablemente porque los escribo con pasión. ¡Y la pasión es contagiosa!”, responde por email desde Alemania. No sólo dedicó su vida a la filosofía, también ha puesto el cuerpo para pasiones como la docencia para adultos: “Me encontré con personas de una gran curiosidad, comprometidas, que se animaron a saltar de un camino ya iniciado para volver a aprender. Esa curiosidad por las propias posibilidades es muy motivadora, también para mí.” Ahora trabaja en un libro sobre el “tiempo” y la “aceleración”. Invitado por el Instituto Goethe, el 24 de abril será entrevistado en público en la Feria del Libro, que comienza el jueves 22. Dice, soñador, que le habría gustado vivir en la Alemania de 1800.

¿Qué pasaba en su país en el inicio del siglo XIX para que surgiera un movimiento tan particular, interesante y complejo como el romanticismo?

En ese momento, Alemania no era todavía una “nación” en sentido político, sino una unión cultural, lingüística. De ahí la importancia del arte, la música, la filosofía y la literatura, que ocupaban un lugar privilegiado en el ambiente burgués. Esto dio gran empuje a todo el movimiento literario-filosófico y permitió que la “generación” en torno al 1800 saliera a escena con proyectos audaces. Querían producir una revolución en el terreno del espíritu, despertar la originalidad y la fantasía del individuo. Florecía un deseo renovado del “yo”: en el centro de la atención se encontraba el “sujeto”, con sus sueños, pensamientos, fantasías. Había un gran gusto por la experimentación y un anhelo de lo infinito. Todo eso confluye en una disposición general del espíritu que luego recibe el nombre de Romanticismo.

¿Cree que fue el momento más elevado de Alemania en cuanto a la producción de ideas filosóficas, literatura, poesía, arte?

Sí, fue un momento de apogeo. Pero no olvidemos que el Romanticismo se hallaba íntimamente ligado a otras corrientes: el Clasicismo, el Idealismo, etcétera. En Jena, por ejemplo, bastaba con cruzar de acera para que se encontraran el Romanticismo y el Clasicismo. Los románticos eran los más jóvenes y rebeldes, y se disputaban la autoridad con los que eran un poco mayores, con Schiller por ejemplo. Goethe en cambio era admirado y honrado por los románticos, algo de lo que no renegaba pues se sentía halagado. También en la filosofía descollaban figuras que contribuyeron al apogeo del Romanticismo. Fichte, Schelling, Hegel: todos estuvieron inspirados por el espíritu romántico. ¡Y ni qué hablar de la música! El Romanticismo hizo de la música el lenguaje del alma. Durante este período la música devino en un lugar sagrado, cuyos profetas eran Beethoven y después Schubert y Schumann…

En su libro “Romanticismo”, usted señala que la Revolución Francesa fue “el triunfo de la tiranía de la razón”. ¿Es un triunfo contra el individuo?

La Revolución Francesa tuvo su origen en el espíritu de emancipación, pero luego terminó desarrollando un nuevo terrorismo del conformismo. La sociedad entera fue sometida a un nuevo tipo de razón y de virtud. La religión quedó mal parada, triunfó la utilidad económica…

Usted afirmó que “el romanticismo es también una continuación de la religión con medios estéticos”. ¿Cómo considera el romanticismo a la religión?

El presupuesto del Romanticismo fue una crítica abierta, ilustrada a la religión, es decir que cuando el Romanticismo entra en escena, la religión ya está debilitada. El Romanticismo considera la religión oficial, con sus dogmas e instituciones, muy limitada. Pero a diferencia de la Ilustración, no persigue el desencantamiento liso y llano de lo misterioso, sino que quiere conservar lo enigmático, lo infinito, lo misterioso, y no como una manifestación autoritaria impuesta desde afuera, sino como una “manifestación del alma”, esto es, una subjetivación de lo religioso. Lo que les preocupa a los románticos en primer lugar no es la moral sino las percepciones estéticas, ya sea en el arte, la literatura, la filosofía, la música. Por eso podemos decir que el Romanticismo sustituye la relación dogmática-moral con la religión por una unión estética-perceptiva con lo trascendental, es decir, es la continuación de la religión con recursos subjetivos, estéticos. En este punto podemos observar algunas similitudes con el tipo moderno de religiosidad…

¿El Romanticismo jaqueó al cristianismo al ampliar la oferta de lecturas? La Biblia deja de ser la lectura por excelencia…

Sí, el gran filósofo de la religión durante el Romanticismo, Friedrich Schleiermacher, considera que la Biblia es un buen libro, pero que en realidad cada uno puede hacerse su propia Biblia, encontrar su religión en su alma. Para Schleiermacher la religión es “sentido y gusto por lo infinito”.

¿Cómo se puede entender la presencia del Romanticismo en el nacionalsocialismo?

Los románticos se iniciaron muy centrados en lo subjetivo y luego fueron descubriendo el sentimiento de comunidad, y finalmente también el sentimiento de unión nacional, de historia nacional. Comenzaron a recolectar canciones y cuentos populares, etcétera. Pero abogaron siempre por la libertad y no eran nacionalistas. Pese a esto, más tarde los nacionalistas, y de hecho también los nacionalsocialistas, gustaron de remitirse al sentimiento nacional de los románticos. Esa instrumentalización posterior llevó en algunas ocasiones al –injusto– descrédito de los románticos. Finalmente, los ideólogos del nacionalsocialismo advirtieron que los románticos no cuadraban del todo con sus conceptos agresivos, racistas, y postularon su propio romanticismo que llamaron “romanticismo de acero” y que poco tiene que ver con el verdadero romanticismo.

¿Qué marcas dejó el Romanticismo en la cultura alemana?

La cultura alemana se encuentra atravesada por la tradición romántica. Thomas Mann, por ejemplo, siempre sostuvo ser un hijo del Romanticismo. La montaña mágica es una novela profundamente romántica. La música siguió siendo romántica por lo menos hasta Gustav Mahler y Carmina Burana de Carl Orff. El Romanticismo también se refleja en la cultura política. No es casual que el movimiento “verde”, ecologista haya logrado en Alemania sus primeras conquistas; eso está ligado a la tradición romántica del amor por la naturaleza.

¿Los movimientos de resistencia global son… románticos?

Precisamente los ecologistas, por ejemplo, se inscriben en una tradición romántica, lo adviertan o no. También la actitud simpatizante por la diversidad de las culturas se remonta a una idea romántica que fue desarrollada sobre todo por el proto-romántico Johann Herder. 

Muchos de los románticos del 68 hoy ocupan cargos ejecutivos en empresas o en la burocracia estatal. ¿Ahí termina la utopía?

No necesariamente. En Schiller encontramos al respecto una bella apreciación. En su obra de teatro Don Carlos, el marqués de Posa hace llevar a su amigo el siguiente mensaje: “Decidle que debe respetar los sueños de su juventud cuando llegue a hombre…”

En su libro “¿Cuánta globalización podemos soportar?” señala que la globalización incluye el hecho de que el pensamiento global se democratiza. ¿A qué “pensamiento” se refiere?

La conexión a través de las redes de TV e Internet, por ejemplo intensifica la comunicación, y los modos de pensamiento se intercambian y asimilan unos a otros. En el pasado, el solo hecho de la distancia hacía que las regiones permanecieran alejadas. Hoy las distancias se han eliminado y el intercambio de informaciones ocurre en tiempo real. Por primera vez en la historia de la humanidad estamos en presencia de una simultaneidad real, susceptible de ser vivida. Esto tiene consecuencias sustanciales: estamos yendo efectivamente hacia una sociedad mundial. En el pasado, era posible que los tiranos no se sintieran observados, hoy ya no. Es decir, que en el establecimiento de una esfera pública mundial radica una oportunidad: mejora los presupuestos de la democratización. Eso es bueno. Lo que no es tan bueno, sin embargo, es que el crecimiento de la red de comunicaciones puede significar también una asimilación en sentido conformista que se percibe, por ejemplo, en ciertos aspectos de la cultura: el pop es igual en todas partes, también el cine e incluso la literatura se está asimilando. Ahí hay que tener cuidado: ¡Más diversidad y menos simplismo!

También sostiene que el hombre puede actuar e intentar blandirse contra los peligros del exterior. ¿Qué papel les cabe a las redes sociales de Internet?

A través de las redes, las personas crean su propio mundo social. A su vez, pueden advertir que no son tan impotentes como parece y obtener mayor feedback del que era posible en el pasado, y eso fortalece el sentimiento de poder subjetivo. A lo que hay que prestarle atención, sin embargo, es a preservar la esfera privada puesto que si vamos a la Red, la Red viene a nosotros y puede atraparnos. La Red ofrece libertad pero también puede arrebatárnosla.

Poéticamente se ha referido a la búsqueda del “claro”, del espacio propio, donde se puede “habitar en el extravío”. ¿Quiénes cuentan con la capacidad de hacerse un “claro” en la jungla mundial?

En principio, cualquiera puede hacerlo. Sólo se trata de descubrir qué es lo que uno quiere y qué es lo adecuado para uno. Es cierto que esto no resulta del todo sencillo frente a la cantidad y variedad de ofertas de comunicación. Debemos aprender a establecer los propios límites, de lo contrario corremos el riesgo de convertirnos en un estanque de estímulos externos y perder el rostro propio.

En su libro “El mal”, cita a Sade cuando éste se refiere a que la naturaleza no impide las matanzas sino que más bien las induce. ¿El siglo XXI continuará con las guerras del “estado de excepción permanente” como propone Giorgio Agamben?

Seguramente vamos a ser testigos de más guerras y matanzas, aunque quizá ya no de guerras mundiales como las del siglo XX: más bien guerras locales, “asimétricas”, estados desintegrados, guerras de bandos, terroristas, etcétera. No olvidemos que sigue habiendo armas nucleares, esto es, el potencial de autodestrucción de la humanidad sigue disponible. Y tampoco se puede descartar un desvío de armas nucleares “sucias” hacia la circulación “privada”. La brecha entre ricos y pobres crea conflictos que la escasez de recursos energéticos y el cambio climático no hacen más que enardecer. De ahí que no se pueda garantizar un mundo en paz. La experiencia también enseña que la supuesta “bondad” natural del hombre no garantiza la paz. El hombre tan bueno no es y para conservar la paz necesita de la justicia, pero también la protección por medio de las armas. Al parecer, la paz seguirá siendo siempre una paz “armada”.

¿Cree que el mal hoy es fácilmente identificable? O por el contrario, es el lobo con piel de cordero…

Creímos haber dejado atrás la era de la ideología (comunismo, fascismo, etcétera), cuya característica era el hecho de hacer el mal en nombre de lo supuestamente bueno (la clase, la raza, entre otras). Sin embargo esto no ha terminado. El islamismo de hoy es la barbarie enmascarada, disfrazada de religión: el mal bajo el velo del bien. Por otro lado, el mal se halla oculto en el mecanismo meramente impersonal, objetivo, económico de los mercados. El gran daño que éstos pueden causar acabamos de verlo con la última crisis financiera.

El mundo del trabajo, que incluye a los que trabajan y a los que quieren trabajar y no pueden, ¿es la mayor resistencia contra la vida romántica?

Si el hombre queda reducido a un homo oeconomicus, no hay buenas perspectivas para el Romanticismo. Pero contra esto algo se puede hacer. El hombre es mucho más que un “animal de carga”; basta con que lo advierta y empiece a jugar, a soñar, a fantasear, a ir más allá de lo ordinario y lo acostumbrado, para que se encuentre ya, sin darse cuenta, camino a ser un romántico…

Hay quienes sostienen que vivimos un retorno a pensar en el individuo a través de una filosofía humanista. ¿Cree que el Romanticismo también podría ser recobrado para esta causa?

Estamos redescubriendo que el hombre también es un homo empathicus. Un ser que sabe de compasión, capaz de ponerse en el lugar del otro, de ser solidario, un ser con sentido de la justicia. Somos animales capaces de llorar y de alegrarnos, no sólo por nosotros mismos sino también por otros. Somos seres que no habitamos un único mundo, el material, sino muchos otros mundos en nuestra mente y nuestra alma. El hombre puede ser una criatura maravillosa; no debemos olvidarlo pese a todos los problemas.

Traducción de Carla Imbrogno   

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