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¿Qué es un hombre?: intelectuales y psicoanalistas analizan la nueva virilidad

Intelectuales como Georges Vigarello, Jean-Jacques Courtine y Alain Corbin aseguran que la virilidad es un “atributo” en decadencia. La pregunta freudiana ¿qué quiere una mujer? parece haber cambiado por ¿qué es un hombre? Algunas reflexiones de psicoanalistas y del escritor francés Philippe Sollers al respecto.

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En 1998, el sociólogo Pierre Bourdieu escribió una frase lapidaria: “La virilidad, entendida como capacidad reproductiva, sexual y social pero también como aptitud para el combate y el ejercicio de la violencia es, ante todo, un peso”. Sin caer en una sociología “feminista” que elogia la empatía, la capacidad de emprendimiento y la autonomía económica y formación intelectual de las mujeres, es cierto que el peso específico de los hombres en la dirección de la cultura contemporánea ya no tambalea sino que cayó por su propio peso. Los efectos son múltiples (y siempre singulares) aunque ciertas correlaciones destacan –entre los antiguos amos– un aumento de las depresiones, poca resistencia para soportar la equivalencia o la prescindencia, así como el disparatado protagonismo que tienen en los episodios de violencia de género, cada vez más habituales, en los países industrializados y en los otros.

La psicoanalista (y codirectora de la revista Registros, cuyo último número está dedicado a los hombres), Gabriela Grinbaum, es clara: “Lo vemos, es fenoménico. Los hombres hoy corren a las mujeres del espejo para mirarse ellos. ¿Qué pasó? Cuando nos encontrábamos en el régimen del Nombre del Padre, cuando el Otro contaba con una consistencia tal que no requería de la multiplicidad de identificaciones para responder a la pregunta ¿qué es un hombre?, la cosa era más clara. Hoy los medios dictaminan líneas identificatorias. Estamos en la “hipermodernidad”, como dijo Jacques-Alain Miller tomando a (Gilles) Lipovetsky. La igualdad laboral, incluso el dominio de las mujeres en las empresas, en el mundo, las mujeres presidentas, todo eso modificó el lazo entre unos y otras. Hay algo amenazador para muchos hombres que se enfrentan con estas mujeres, “las nuevas patronas”, como las bautizó Ernesto Sinatra. Estas mujeres que intimidan a los hombres invitándolos a sus departamentos, a tener sexo… Es un rasgo de la época. En ese sentido, existe una cierta inversión: el hombre es tomado como objeto sexual. Y muchos no lo soportan”.

Carlos Gustavo Motta, psicoanalista y docente arriesga que “la época cambia. Sabemos que el significante Nombre del Padre se encuentra devaluado y eso, traducido a lo cotidiano, muestra la dificultad del hombre por insertarse en la dimensión simbólica. Hasta el superhéroe muestra sus estigmas cuando declara, como Linterna Verde, que es gay. Y en el film de Steve McQueen, ‘Shame’, el protagonista sólo confiesa sus debilidades y muestra su fuerza en la cama, hasta que se enamora y este afecto, cual kriptonita para Superman, lo vuelve impotente”.

También psicoanalista, Adriana Rubistein constata algunos “problemas” que obsesionan a los hombres contemporáneos: “Se podría hablar de una virilidad en el plano identificatorio, en donde cada época ofrece una combinación simbólico-imaginaria de los atributos masculinos. Pero no puede confundirse la virilidad sólo con eso y mucho menos confundir la virilidad con el machismo, que de hecho funciona como una impostura. Tener que demostrar que se es muy macho hace sospechar una fragilidad de la virilidad. La virilidad en un plano más real pone en juego el problema de cómo un hombre se las arregla con el otro sexo partiendo del hecho de que ‘no hay nada escrito sobre la relación sexual’, que hay un imposible, que es necesario inventar. La relación del hombre con el falo, con el objeto y con el Otro sexo permite entender las distintas soluciones que pueden encontrarse. Para acercarse a una mujer es necesario que el hombre apueste, juegue su castración, y esta época se caracteriza por un rechazo de la castración que afecta la posición viril (del hombre) y su relación con las mujeres. Pero es una época en que también hay una caída del Nombre del Padre, una pluralización y una pérdida de las referencias que hacían que la virilidad pudiera sostenerse. La virilidad, en esta perspectiva, está ligada al Nombre del Padre, y su crisis da lugar a una feminización. ¿Qué vemos? Que los hombres parecen haber perdido los sostenes imaginario-simbólicos que les aseguraban virilidad, que pierden la iniciativa frente al encuentro sexual y esperan que las mujeres lo hagan por ellos”.

Y Motta insiste: “Presenciamos el auge de lo que Lacan llamó ‘la ética del soltero’, de la que el propio Kant prescribió la exclusión de la mujer, estrategia de erradicación de lo femenino y acrecentamiento del concepto Uno (ese que atraviesa el Seminario ‘…o peor’): una mujer es Otra para un hombre. Un hombre, en su encuentro con una mujer, la pone a trabajar de lo Uno, sea por su propia soledad, ya que lo Uno no se anuda con nada de lo que parezca el Otro sexual”. El ejemplo ayuda: “Una nota en Clarín, del 24 de junio de 2012, responde en parte a este interrogante: la ola del autismo (y no de aquel que los laboratorios medicinales recomiendan medicalizar) se instala en  las llamadas Silent Sounds, fiestas silenciosas que son top en Nueva York y amenazan su aterrizaje por estas tierras ajenas a su folklore, a su música popular, a su tango. Fiestas donde cada uno tiene su auricular y baila con otro, quizás no sabiendo cuál es la armonía de su compañero. En el ambiente no se escucha música. Y por otro lado, aquello que era marginal y oprobioso ya no lo es. La homosexualidad se ha puesto a la par que la heterosexualidad: la bisexualidad se enuncia para aquellos que aún no han decidido mantener relaciones con su mismo sexo de manera franca. Las prácticas SM tienen sus boliches particulares, así como los swingers gozan de sus intercambios sin mencionar otras prácticas sexuales privadas o públicas compartidas, sectorizadas, aprobadas sólo por algunos en clubes de categoría, como muestra Kubrick enOjos bien cerrados, basada en la novela de Arthur Schnitzler”.

Rubistein da otro paso: “En esta época, efectivamente, todos parecen ‘más libres’, cada uno goza a su manera, pero es tiempo de grandes soledades. El goce auto-erótico, el paso de un partenaire a otro, supuestamente un triunfo de la libertad, es engañoso, deja expuestos a hombres y mujeres a un goce peligroso. El matrimonio, con todos sus embrollos, da un marco de estabilización y acotamiento del goce que cuando no funciona produce angustia, propia de este momento, igual que las soledades del Uno a las que estamos expuestos”.

¿El buey solo bien se lame? No está tan claro. En Shame, Brandon, el protagonista, un puritano que no puede evitar los imperativos que lo empujan por más sexo y nada de amor, es uno de los ejemplos actuales de la “ética del soltero” que Lacan supo definir cuando habló del escritor Henri de Montherlant en 1974.

Lo explica Grinbaum: “Lacan se refirió en Televisión a la ética del soltero para referirse al goce solitario, al goce idiota de la masturbación. Es cierto que hoy es más fácil satisfacer la pulsión sin tener que pasar por el partenaire sexual. Hay una oferta cibernética a ese nivel: la cosa marcha sin demasiado esfuerzo. Y es bien cierto que el hombre se las arregla solo mucho mejor que la mujer. Se las arregla con su órgano. En la actualidad vemos más hombres solos que conviven con un zapping de relaciones esporádicas pero también están aquellos que buscan el matrimonio. Es el hombre el que retrocede. Está turbado, se feminiza, empujado por las mujeres. Pero eso no responde a la pregunta por la virilidad. La virilidad, como dice Graciela Brodsky, no es la imaginaria de la barba o la campera de cuero. La verdadera virilidad implica creer que una mujer puede revelarle algo al hombre que le es absolutamente desconocido”.

Sobre la soledad, tiene sus dudas: “Yo no estoy segura que la diversificación de la oferta sexual acentúe la soledad. La soledad de la que en general hablan las mujeres, la sufren, se quejan, la sufren en relación al amor. Esto –creo– no sólo tiene que ver con su actual devaluación, aunque el amor contemporáneo consuena con la liquidez, como dice Zygmunt Bauman. Y cuando finalmente se asoma, la rapidez con la que se va está de la mano con la velocidad de la época”.

Rubistein es más clásica: “Lacan no habla del soltero como una categoría clínica, habla de una ética del soltero encarnada por Montherlant, uno de cuyos libros se titula, justamente,Los solteros, y es de 1934. Pero él se caracterizaba por su rechazo de lo femenino. Era homosexual y pedófilo. Su alegría era no haberse casado”.

Entonces, ¿cómo entender que Lacan hable de ética?

“Bueno, frente al exilio de los sexos, frente a la no inscripción de la relación sexual, cada uno encuentra o inventa algún modo de relación o no con el Otro. El soltero decide no casarse, es una ética. Pero más allá de su estado civil, la ética del soltero es el goce del idiota, el goce masturbatorio, el predominio de un goce auto-erótico. En el seminario 17 Lacan toma la frase de (Marcel) Duchamp, ‘el soltero se hace sólo el chocolate’. Hay un rechazo de lo Otro”.

Y ¿qué diferencia puede encontrarse entre el soltero de aquella época y el de ésta?

“Quizá no haya una respuesta única. Pero es posible que entones el Nombre del Padre marcara de manera más clara ciertos caminos. Ahora, con la caída del Nombre del Padre y el predominio del Uno, del Uno solo, se alienta el autoerotismo. Y muchos hombres disfrutan del goce fálico eludiendo la relación amorosa, que requiere un paso al cuerpo del Otro que el goce auto-erótico rechaza. Las adicciones están en la misma dirección: eludir el encuentro con el otro sexo. Pero el tema no es unívoco, las posiciones entre los sexos presentan singularidades. No conviene generalizar sino  localizar la singularidad, la modalidad de goce”.

“Es cierto”, dice Motta, “el psicoanálisis tiene una respuesta singular, y la época actual la escabulle por falta de tiempo, de dinero, excusas que como señala Freud son mojigaterías que implican alejarse del compromiso con la palabra y que pueden neutralizar la percepción de la manera que cada uno es afectado por la soledad. En el horizonte se encuentra el interrogante: algo que es un embrollo pero que encierra la angustia de no saber hacer”.

Debora Rabinovich, codirectora, con Grinbaum, de Registros, dice no saber si la virilidad, pero “sí que los hombres han entrado en una época en la que parecen tomados por los semblantes femeninos”; y también que “el matrimonio fundado en el amor es un derecho que la época ha otorgado, y esto se extiende a la diversificación de parejas posibles, tanto hetero como homosexuales”. Pero siempre hay un pero: “Ni esta posibilidad, ni las múltiples ofertas sexuales, pueden suplir el agujero que existe por estructura, aquello que Lacan nombró diciendo ‘no hay relación sexual’”.

Philippe Sollers es ese escritor que parece saberlo casi todo de las mujeres. Así se llama uno de sus libros, Mujeres. Y desde hace años sostiene que el mundo está en manos femeninas. “Yo escribo Les zóms… no quiere decir nada, porque hay de todos los tipos, en cada continente. Es una abstracción, no podemos hablar de los hombres en general. Hay que hablar de tal o cual hombre en particular. Y no es necesario abundar. Para ser preciso, el tema de la sexualidad masculina no anda bien. Esto es porque ha sido despojada de su función reproductora, al menos en los países occidentales desarrollados. Despojada por la técnica. En ese sentido, las mujeres fueron despojadas de otra forma, pero todavía conservan el privilegio del embarazo. Nos estamos acercando al útero artificial. Si se está en el mundo occidental, el privilegio de ser el agente de la reproducción ya no es el mismo. ¿Qué es un hombre? Es un portador de reserva espermática. Es una reserva de esperma”, dice sin dudar quien fuera íntimo amigo de Jaques Lacan y hoy lo es de su yerno, Miller.

Sólo eso, y con suerte. Lo que resta es un personaje un tanto patético, atado a sus componentes de tribu, identitarios, básicos, sin funciones económicas, políticas o sexuales clave (todo eso puede reemplazarse); con la excepción, quizá, de cierto dandismo un tanto anacrónico, como el héroe de los récords, la inteligencia anormal, cierto estilo de femineidad animal o el monje que de vuelta al tabernáculo prescinde de otra compañía que no sea la del tiempo, el espacio y los animales, tal cual sucede en el último Don DeLillo.

Fuente: revistaeni.clarin.com

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Entrevista a Saskia Sassen:“las ciudades van a ser más importantes que los Estados”

“Los ejes Washington-Nueva York-Chicago o Hong Kong-Shanghái-Pekín van a ser más importantes que Estados Unidos o China”. Su acento hablando un cálido español es un palimpsesto, capas de voces en los que se rastrea desde su origen holandés a los años de infancia y formación en Buenos Aires, pasando por ciudades de Francia, Italia y Estados Unidos.

La Ciudad de Mexico se Hunde

Titular de la cátedra Lynd de Sociología y miembro del Comité Sociológico para el Pensamiento Global en la Universidad de Columbia, su interés primordial es el urbanismo y las ciudades, pero sus pasiones (que comparte con su marido, el también sociólogo Richard Sennett, con quien prepara un gran proyecto: “Teatro Mundi. The Global Street”) son extensas como las raíces de un árbol. Se extienden bajo la piel de la ciudad. Lo denotan libros tan trabajados como “Territorio, autoridad y derechos. De los ensamblajes medievales a los ensamblajes globales”. Ayer participó en Madrid en el lanzamiento del libro “Valores y ética para el siglo XXI”, cuarto volumen de la colección anual editada por BBVA para difundir el conocimiento sobre los grandes desafíos de nuestro tiempo, junto a la aplicación para iPad de OpenMind, que ofrece funcionalidades avanzadas para la lectura y visualización de contenidos. Pese al rigor de su condición académica, Sassen es capaz de cifrar en titulares seductores buena parte de su pensamiento, como cuando dice que cree en la economía de mercado, pero que no es lo que tenemos ahora mismo: “Nos hemos vuelto consumidores de todo, de nuestra democracia, de nuestra ciudadanía”.

-¿Qué es el urbanismo de “open source”, de código abierto?-Para mí esa noción comienza como un paso crítico ante una noción de la ciudad inteligente que implica que uno tiene básicamente sistemas ya hechos de fábrica y los introduce así, ya hechos, en grandes edificios o infraestructuras en la ciudad, y yo digo que esa es una forma de matar la ciudad. Porque tiene que haber una especie de diálogo entre la ciudad, el habitante, el edificio, el usuario, etcétera. Yo creo que la ciudad nos habla. Por ejemplo, un auto hecho de manera fantástica para la velocidad y grandes carreteras, al llegar al terreno de la ciudad ésta le dice: ‘aquí, no. Aquí es otro mundo, otra cosa’. Entonces, la noción de código abierto es permitir que la ciudad nos hable, escuchar. Es como si hubiéramos perdido la capacidad de oír ese idioma, por así decirlo. Pero también significa que los habitantes pueden decir ellos mismos si esto funciona o no. Ese acto de comunicación me interesa menos que el hecho de tener la opción. Esos websites de los gobiernos donde puedes hacer comentarios no me parecen muy útiles. Tiene que haber otras modalidades más espontáneas en el idioma de la ciudad, y para mí una manifestación del idioma de la ciudad son con los códigos encastrados, por ejemplo en el centro de la ciudad. En plena hora punta, nos rozamos, te rompen un botón, te empujan, pero nadie se lo toma de modo personal. Eso es un código. Es la ciudad hablando y diciendo: ‘no te lo tomes como algo personal’. Yo digo que por ahí viene una cosa de la tecnología, que se hace en las fábricas y los laboratorios, y son modelos cerrados. Son supuestamente interactivas, porque te dan cinco opciones, o tres. Eso no es interactivo. No es que tenga todas las respuestas, pero sigo indagando en ese asunto.

-Hablaba antes de ciudades inteligentes y edificios inteligentes. Sin embargo, ¿esa tecnología es para la vida o para el control de la vida? Todos esos sistemas de cámaras que están permanente fotografiando y grabando nuestras actividades urbanas, y se dice que es por nuestra propia seguridad, pero parece como si estuvieran protegiendo a los que tienen de los que no tienen.
 -Yo creo que ese es un gran problema. Esos sistemas están hechos con un criterio de las empresas y es un mercado enorme, de muchos billones. En segundo lugar hay una demanda enorme para construir nuevas ciudades. En China están construyendo 400 nuevas ciudades, India quiere construir…
-¿Modelo Brasilia?
-No, es otro modelo. Modelo ciudad inteligente. Songdo es un ideal, en Corea, que busca maximizar el uso de estas tecnologías así llamadas inteligentes. Está bien eso, pero hay que urbanizar la tecnología. Si uno va a introducir sistemas tan complejos en el contexto urbano, hay que urbanizar esas tecnologías, como en el ejemplo del auto que cité. La ciudad está urbanizando al auto, y de ahí surge un nuevo mercado…
-¿Urbanizando en el mejor sentido?
-En el mejor sentido. Urbanizando al auto, como en el caso de los “smart-cars”, con los que ya no dependes de una gasolinera, sino de un enchufe en tu casa. Esa es una manera muy elemental –hay que buscar otras maneras más brillantes- de urbanizar al automóvil. Urbanizar a la tecnología para todo lo que es entorno construido. ¿Qué significa urbanizar? ¿Qué es lo que marca a lo urbano? Hay pautas a tener en cuenta. Por ejemplo, hay mucho terreno construido que no está urbanizado. Lo urbano para mí tiene que ver con complejidad, pero a nivel de sistema, y algo que es incompleto. La ciudad es un sistema complejo pero incompleto, no terminado. En esa apertura, en ese no estar completo, cerrado, reside la posibilidad de las ciudades de sobrevivir siglos y milenios y tener vidas más largas que grandes reinos, grandes poderes económicos. Eso me parece extraordinario. Estos sistemas inteligentes cerrados violan esa capacidad.
-¿Son como las nuevas murallas?
-Exactamente. Desurbanizan a la ciudad. Hay mucho terreno construido que no son urbanos. Los suburbios para mí no son urbanos. Ahora hay más y más suburbios que en muchos casos no son tales, sino parte de la ciudad. Pero una ciudad como Londres, que es bastante chata, tiene 32 núcleos. Eso es una urbanidad que me parece muy razonable.
-El modelo mancha de aceite que exportó Estados Unidos, ¿está en crisis en este momento o sigue exportándose a todas partes?
-Esa es una modalidad por ejemplo en América Latina, dejarse expandir. No hay casi disciplina. De todos modos, hay una modalidad, un estilo de vida, que es quedarse en la casa mirado la televisión. Recuerdo una noche que estaba caminando con el responsable de la planificación urbana de Berlín y me decía que el gran desafío como planificador de una ciudad es conseguir que la gente esté por la noche en la calle.
-¿El modelo Madrid?
-Exactamente. Yo llegué ayer a la medianoche [del domingo] y eso estaba fantástico, y no un exceso de tráfico. El tráfico no domina, hay otra cosa que domina: una urbanidad muy sentida. El problema en Estados Unidos es que hay mucho espacio que parece urbano, pero en realidad no lo es: la gente se queda en su casa mirando la televisión. Ese problema lo tienen ciudades como Tokio, con centros completamente muertos. En ese sentido, Wall Street ha cambiado. Porque la vieja Wall Street ya no le sirve a las grandes firmas financieras y en los viejos edificios hay mucho artista que vive ahí, hay nuevos entornos. Pero en Manhattan es una isla y si quieres vivir maximizas, ahí vale la pena construir o reformar. Chicago también lo hizo, con los viejos edificios de los años 30, transformados en vivienda. Ahora hay dos migraciones que se están yendo al centro de Chicago: uno, el de los retirados que regresan de los suburbios, y otro el de los jóvenes profesionales.Cerca de 90.000 personas se han mudado al centro de Chicago en los últimos años, aunque muchos más se han ido a los suburbios. O el centro es muy vivo o está muerto. No han desaparecido los suburbios, pero cada vez y más gente –y no estoy hablando de una mayoría- le interesa vivir en la ciudad. Porque la pobreza más grande está ahora en los suburbios. Los centros se están “gentrificando” (aburguesando), y ciudades como Filadelfia han recuperaron su centro centro. Hay un segundo centro donde hay guetos, y después los viejos suburbios, que son o bien muy ricos o bien muy pobres. Pero no es una tendencia general.
-¿Qué le parece el fenómeno de las ciudades fronterizas, gemelas, a lo largo de la frontera entre Estados Unidos, que dependen unas de otras, como San Diego/Tijuana, El Paso/Ciudad Juárez, Brownsville/Matamoros?
No lo he estudiado a fondo, pero durante un tiempo pensamos que iba a ser un formato del futuro, una especie de híbrido, experimental, como un tercer espacio. Y ese es en parte el caso. Ese proyecto no se ha logrado por el narcotráfico, y porque se ha llenado de armas, más que militarizado. Una versión elemental de la militarización, una pobreza, de degradación. La frontera es un arma, es más crudo, más descarnado.
-En España hay problemas territoriales específicos, por la cuestión de las nacionalidades, que ha hecho más costoso y problemático el funcionamiento del Estado. Usted plantea que las ciudades tomen el relevo a los países como forma de relación, intercambio, comercio. ¿Sería ese un modelo idóneo para la Unión Europea, que ahora sufre una gran crisis de identidad: hacerse una entidad más integrada, como Estados Unidos, o la desintegración? ¿Podría plantearse una Unión Europea de los ciudadanos y las ciudades, no de los Estados?
-Creo que vamos en esa dirección, no necesariamente en términos de los aparatos formales, porque las ciudades no tienen mucho poder. Y tampoco en el sentido de un nuevo liderazgo. Pero a nivel de ciudadanía creo que vamos en esa dirección, y mucho de que denominamos como europeización –especialmente de las juventudes- es un fenómeno poco urbano. Lo vi en la London School of Economics. Era un espacio desnacionalizado, no era una universidad inglesa. No sabías a qué país pertenecía esa universidad. A nivel de ciudadanía hay un espacio multisitio europeo donde hay una especie de europeización. Lo que pasa es que ese espacio, que estructuralmente es real, tiene consecuencias, va a ser futuro, pero no hace el presente porque los aparatos formalizados se han deseuropeizando. Están renacionalizándose por cuestiones políticas, electorales, económicas, y porque vive a corto plazo, y porque es posiblemente el último suspiro, no sé si muriendo. Las ciudades tienen de hecho una especie de internacionalismo que no está en el discurso político, porque tienen que manejar tantas cosas… Yo creo que hay una especie de geopolítica urbanizada, pero son como vectores, como ejes. Más importante que Estados Unidos en términos de le geopolítica global va a ser una especie de combinación de Washington, Nueva York y Chicago. Para China, va a ser Hong Kong, Shanghái y Pekín. Y para Turquía Ankara y Estambul. Se vuelven más importantes que el país en sí. Yo creo que eso a nivel de Unión Europea también va a pasar, aunque sea difícil de ver. Y también pequeñas ciudades, como Lyon o Marsella (donde hay mayoría musulmana y es un emporio digital y una ciudad de la gente), que también entran en este mapa.
-Esa visión tan positiva de la ciudad, ¿cómo encaja en versiones más críticas, más duras, con grandes aglomeraciones como México D. F., Río de Janeiro, Lagos, Johanesburgo, Calcuta, Mumbai…? Porque generan también problemas descomunales de gestión de los recursos, del agua, de la desigualdad…
Lo que estamos viendo es una espacialización de sectores económicos de un poder, una agresividad y una falta de todo sentido cívico que están destruyendo estas ciudades. En Nueva York hemos expulsado a cientos de miles de personas, pero está toda aburguesada.
-Hay gente que dice que es un parque temático.
Pero mismo en Manhattan hay grandes desigualdades. En el censo de 2009, el 1 por ciento de los salarios más altos reciben el 44 por ciento de todos los salarios de la ciudad, comparado con el 12 por ciento en 1979. Esa desigualdad no la vamos a evitar. Claro que hay desigualdad. Pero respecto a esas grandes ciudades, tratando de entender trayectorias, historia, hago preguntas para encontrar muestras reveladoras. En Nigeria, por ejemplo, se construyó una nueva capital, Abuja, donde los precios son tan altos que los pobres no van ahí. Y lejos además. Lagos es todavía el principal centro económico, aunque también va a cambiar. Pero ¿qué tipo de espacio es Lagos? Es un espacio dominado por toda una serie de actores económicos modestos, pero que saben cómo construirse las casas, que son emprendedores, que saben cómo hacerse una economía.
-Expertos en sobrevivir.
Pero más que eso lo que me interesa resaltar es que han hecho economías, han hecho sus casas, han hecho su manera de conseguir fuentes de energía. De alguna manera, van a estar mucho más preparados que la pequeña clase media de empleados, que están sufriendo, que es el fenómeno de Grecia, el fenómeno de la plaza Tahrir en Egipto. Es una clase media que ese esperaba algo, el contrato del Estado con la clase media, que ahora se quebró. Tengo un escenario distópico, que vamos a tener unas zonas no marcadas: ciudades protegidas nuevas, con sistemas inteligentes, supercontroladas, carísimas, para una minoría, pero van a existir por todas partes en el mundo, y va a haber millones; y después estos grandes espacios urbanizados, que sí habrá alguna manera de controlar algo, pero que no va a ser “Blade Runner”, no va a ser tan extremo. No quiero verlo como una cosa tan negativa. Y además, pueblitos, pequeñas supervivencias, minas, plantaciones… De eso hablo en mi nuevo libro, “Expulsiones”, de todas estas nuevas tendencias. El problema es que muchos políticos no saben de qué hablan cuando hablan de la ciudad. Es una invitación a no pensar. Cuando yo digo ciudad, qué no estoy viendo. Una categoría con tanto poder, qué es lo que oculta. En la penumbra, qué hay: 220 millones de hectáreas que se han comprado desde el año 2006 en África, en América Latina, en Asia, en Ucrania, en Rusia… Para cultivar, tener agua…Pero en los últimos dos años los principales compradores son grandes fondos de inversión. Sabíamos ya que en 2008 GP Morgan, Goldman n Sachas compraron fondos en Ucrania, y en África. Los Estados son los que venden.
-¿Están hipotecando el futuro de sus países?
Es terrible lo que está pasando. Cuando China compra tres millones de hectáreas y aparece una plantación en Zambia para cultivar combustible está provocando una evicción de fauna, flora, docenas de pueblitos, cientos de pequeños agricultores y también de manufactura rural. ¿A dónde se va esa gente? Se van a las ciudades, a los barrios marginales.
-Hay una tendencia internacional de jóvenes arquitectos, vinculada en España al movimiento de los indignados, al 15M, que defiende no construir, no construir nada, que la opción más radical es dejar de construir y rehabilitar lo que ya tenemos porque está demasiado construido.
-Yo estuve con su ministro de Vivienda en Estambul y ante Erdogan, el primer ministro turco, dijo que eran el país que más estaba construyendo, y lo dijo con orgullo.
-La olimpiada del cemento.
Yo creo que eso es importantísimo. Tenemos que empezar a trabajar más intensamente con los descubrimientos que se están haciendo en los laboratorios científicos, porque nos dan pautas de cómo reutilizar mucho de lo que ya tenemos. Y los arquitectos juegan un papel muy importante en esto, con sus conocimientos sobre como introducir energía solar, y muchas más cosas. Ese me parece un proyecto importantísimo. En el norte industrial de Alemania están rehabilitando grandes ciudades medio desiertas, donde grandes cuencas industriales y manufactureras. ¿Por qué no invitan a inmigrantes a desarrollar estas ciudades abandonadas, donde podrían crear economías rurales de producción de alimentos? ¿Por qué no? Tenemos que recuperar esa capacidad.
-El discurso de la sostenibilidad es uno que tiene mucho predicamento en el mundo académico y político. Pero algunos dicen que es un intento de salvar el propio sistema capitalista.
-Yo estoy completamente en contra del mercado de cambio de derechos de emisiones de residuos a la atmósfera. Eso no nos va a llevar a ninguna solución. Tenemos que ver qué podemos hacer, qué están haciendo por ejemplo los biólogos o los químicos en los laboratorios. Como bacterias que son capaces de generar moléculas de plástico a partir de aguas sucias orgánicas, plástico resistente, durable, pero biodegradable. Eso puede ser un beneficio inmenso y reemplazar algo que es muy tóxico, como los plásticos que no se degradan. En vez de discutir políticas que no nos llevan a ninguna parte, mejor probar estas nuevas vías. Hay que pensar fuera del círculo político, del círculo de los expertos. No es posible comerciar con las emisiones. Eso es un chiste, y más ahora que según los últimos datos estamos llegando a un punto de no retorno en la Tierra.
-Cuando el ex presidente francés Nicolas Sarkozy vio amenazado su futuro electoral y ante la nueva crisis planteó repensar el capitalismo. Lo mismo Barack Obama cuando llegó a la Casa Blanca, que habló de reconsiderar el sistema económico mundial, basado en finanzas tóxicas, bancos, refinanciando sistemas, la especulación, el sistema de las ciudades…
-Hay capitalismos y capitalismos. Yo creo en una economía de mercado. Nosotros no tenemos una economía de mercado. Es un falso mercado. Ya queda menos mercado. Mientras que en esos grandes barrios degradados ahí tienen el mercado de Adam Smith básicamente, donde los productores y vendedores bajan y suben los precios en función de la competencia. Lo que tenemos ahora es discursos de mercado para concentrar y concentrar poder económico. Si tuviéramos una economía de mercado los beneficios y los bienes estarían mejor distribuidos. El problema es que no tenemos mercados genuinos. El 70% de lo que llamamos mercado global no lo es, está dominado por firmas que tienen información privilegiada. Eso no es libre mercado. Existe el comercio justo que está ayudando a los pequeños productores… Pero no basta.
(El caso de ExxonMobil es sintomático, como relata el libro de Steve Coll, recién aparecido: Private Empire. ExxonMobil and American Power, en el que se ve la capacidad de la mayor empresa del mundo para propiciar legislaciones que favorezcan sus negocios, por ejemplo con la dictadura de Guinea Ecuatorial).
No es simplemente decir el capitalismo es malo, porque entonces mucha gente dirá: ya, pero yo no quiero el comunismo.
Que fue un fracaso total.
-Yo lo que digo es que hay que tener sistemas distribuidos, y una de las cosas de las ciudades hoy día es que si hay un espacio donde todavía tienes una experiencia y una sistematicidad de mercado y de condiciones repartidas es en la ciudad, pero ahí están surgiendo también grandes desigualdades. Nos hemos vuelto consumidores de todo, de nuestra democracia, de nuestra ciudadanía. Y eso de mirar televisión es como no vivir nuestra propia vida. Tenemos tanta gente que podría hacer las mesas y las estanterías que estamos ahora mismo importando de China. Relocalizar aquellos elementos de la economía que podemos rescatar.
-Habla para terminar de “Teatro Mundi. The Global Street”, que prepara con su marido, el sociólogo Richard Sennett, su primer proyecto juntos.
-Trata de la plaza pública y las culturas que surgen en la calle y forman parte del urbanismo del centro, con corrientes musicales, como el rap, y se acaba convirtiendo en tendencias generales, que solo vemos en viejas tradiciones culturales, como por ejemplo la música folklórica influyó en Bach. La fuerza de esos barrios inmigrantes, donde están vivos y tienen su conciencia y hacen cultura y eso al final es una aportación muy grande.
-¿Quién es Saskia Sassen?
-¿Quién es? Mi marido dice que yo tal vez tenga una vida espiritual, pero psicológica… (y, como a menudo en la entrevista, se ríe). Como que no existe. Yo no sé quién soy. No es que me problematice. Es que yo no sé qué contestar. No es que yo me torture, para nada. Cuando me veo en Youtube no me reconozco.

Grecia tiene una nueva moneda “el Tem”, el Euro es cosa del pasado

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En Volos, el Banco Central es un tipo con un ordenador. Se llama Yiannis Grigoriou y es el creador del TEM, la moneda que ya utilizan 800 personas en esta ciudad griega como forma de pagar. Tú vendes un bien o tu trabajo y lo valoras. Los TEM que otro vecino te pague por un microondas o por cortarle el pelo van a una cuenta online que centraliza el sistema creado por Grigoriou.

El TEM funciona. A los particulares se unen pequeños negocios o cooperativas que han decidido aceptarlo. Es un sistema de trueque y un banco de tiempo tecnificado, centralizado y sistematizado, pero en vez de mercados hay un mercadillo donde se materializa la oferta de bienes y servicios. Un mini sistema económico en una Grecia cada vez más devastada.

Tasos participa de la revolución de Volos vendiendo verduras. “Hemos tocado fondo en nuestras vidas y tenemos que pensar de otra manera”, dice a la BBC.

En principio, la función del TEM es ser la base de un sistema financiero justo que conviva con el euro. Al menos, eso cree el alcalde de la ciudad, Panos Skotiniotis: “Apoyamos la iniciativa porque es una buena manera de salir de la crisis, pero no queremos que reemplace al euro”, dice.

Un sistema que da esperanza

Sin embargo, y como es habitual, no todo el mundo piensa igual que el político. Uno de los usuarios citados por la BBC dice que “el euro es cosa del pasado”, mientras que el creador Yiannis Grigoriou responde con un “no lo sé, ya veremos” cuando le preguntan si el TEM acabará liquidando al euro.

De momento la comunidad es pequeña, pero crece rápido. Y de su invento recibe mucho más que lo que da el dinero. “Es un sistema atractivo porque da esperanza a la gente. Ven que tienen cosas para dar y recibir”, dice.

Charalampos Bardas, uno de los coordinadores, cree que “es una buena solución a la crisis. La vida sigue y tenemos que luchar”. Volos, o al menos los irredentos con los bolsillos vacíos que pagan en TEM, no se rinde.

Fuente: STOP-NWO.com

Communnity manager

Los puntos fundamentales de la tercera transformación en la historia de la humanidad: la estructura social de la era tecnológica

Estamos en una etapa inaugural de metamorfosis social, que responde a lo que se ha llamado; la tercera gran transformación en la historia de la humanidad. Observando comparativamente, es un proceso complejo con agudas consecuencias y por lo tanto más semejante a una explosión que una revolución, y dimensionándola al hecho del crecimiento que ha supuesto en nuestras expresiones vitales, estos cambios en sociedad. Unas innovaciones más trascendentes que provocan que los seres humanos nos convirtamos en coreógrafos sociales de esta nueva dinámica, un nuevo paradigma que conlleva una transformación en nuestra función social.
El paso de la mecanización a la automatización supuso una intenso cambio en la economía y en lo social. La robotización abre una expectativa de una aguda transformación en toda la esfera de lo social, económico y laboral, fijando nuevas normas que traerán consigo, un nuevo paradigma social.
Unas transformaciones decisivas que determinarán definitivamente, todo lo que hasta ahora conocemos, como cotidiano: 
  • Un mercado globalizado, nuevas dimensiones en las posesiones, crecimiento de las industrias culturales, comunicación e información.
  • Las transformaciones tecnológicas gozarán de la fuerza imperativa, en el cambio social y económico.
  • Una nueva dimensión del Estado en el fomento de las innovaciones tecnológicas.
  • Empleo ascendente en la robotización como relevo del obrero.
  • Nuevo diálogo hombre-máquina.
  • Nueva estructura laboral en un mundo hiperconsumista.
  • Nuevo sistema social y ocupacional; reducción en empleo en sector primario e industrial y aumento en sector servicios.
  • Nueva élites tecnócratas con un alto grado de cualificación.
  • Propensión en la minoración del horario laboral y crecimiento de los horarios a tiempo parcial.
  • Desarrollo del paro de larga duración, frágil estabilidad laboral, variadas expresiones de desigualdad, pobreza, etc.
  • La ausencia hereditaria de garantías de mantenimiento de status social-familiar.
  • Progreso de los períodos de ocio.
  • La nueva economía globalizadora se enfrenta con los antiguos modelos de Estado-Mercado-Nación de la etapa industrial.
  • Manifestaciones inéditas de poder en la economía en un mundo cada vez más interconectado.
  • Empeoramiento medio ambiental y de calidad de vida.
  • Incomunicación humana.
  • Insignificantes identidades sociales frente a la globalización – anomia, perturbación, confusión-.

En conclusión, unas transformaciones que incidirán en nuevas concepciones sociales, laborales y en el propio hogar.

Fuente: javierprietogonzalez.com

Una nueva teoría de la evolución (según South Park)

Como se enseña la teoría de la evolución por Charles Darwin:

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