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La relación entre el dominio del inglés y la riqueza

Desde hace tiempo voy diciendo por ahí que los países anglosajones cuentan con una importante ventaja por ser el inglés la lengua dominante. La misma ventaja que explotan los pequeños países del norte de Europa donde el inglés es un verdadero segundo idioma.

Es ésta una idea sencilla y razonable, pero que no ha recibido la atención que merece —se habla del inglés como currículo, pero no de su importancia estratégica para un país—. Un país que no domine el inglés tiene un handicap en un mercado globalizado (y no es un problema solo de empresas, sino que atañe a todo o casi todo, desde el cine y la literatura hasta la labor científica).

Pero veamos algunos datos que traigan luz sobre esta cuestión: ¿existe una relación entre el dominio del inglés y la riqueza de un país?

Inglés y Riqueza

La siguiente gráfica muestra el porcentaje de población que habla inglés en un país y su riqueza per cápita:

Nota: la gráfica es vagamente interactiva, puedes hacer clic en los botones de la esquina superior derecha para acceder a diferentes vistas (es mi primera inmersión en el mundo del interactivo, ya me diréis si la cosa funciona).

  • Pues bien, se constata que los países que dominan el inglés tienden a ser más ricos (o a la inversa).
  • Por supuesto no es esta una ley universal, sino que admite varias excepciones: Sierra Leona, en un extremo, y Japón e Israel en el otro.
  • También me ha llamado la atención lo fuerte que es la relación inglés/riqueza entre los países europeos.

Conclusiones

Lo primero que debo decir es que esta gráfica no es definitiva: muestra la fuerte correlación que existe entre dominio del inglés y riqueza, pero no implica que lo segundo sea causa de lo primero (como dice el la letanía:correlación no implica causalidad). Uno podría preguntarse si los ricos aprenden inglés o saber inglés es lo que los enriquece; mi opinión es que ambas cosas ocurren a la vez, realiméntandose.

En cualquier caso, creo que la gráfica —la información que contiene— viene a apoyar lo que nos dice la lógica: que dominar la lengua global es un generador de riqueza. Y uno cada vez más importante, conforme el mundo se conecta y acelera, y el «conocimiento» se erige como el valor diferencial.

Me asombra que el inglés no sea una apuesta estratégica en este país.

Fuente: ensilicio.com

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El Corte Inglés y el pelotazo en la posguerra.

El Corte Inglés, antes de la guerra civil, era un pequeño comercio dedicado a la sastrerí­a y a la confección de ropa de niños. Tras el conflicto armado, se trasladó a la calle Preciados, nº 3 esquina con la calle Tetuán, dónde se encontraban los Almacenes El Águila, comenzando su actividad en esta nueva etapa con siete empleados al mando de Ramón Areces. En el año 1941 es cuando el Corte Inglés comenzó a sentar las bases del que actualmente es el primer grupo de distribución español, en otras palabras “su primer gran pelotazo“.

Los masivos reclutamientos de tropas alemanas, en la Segunda Guerra Mundial, dejaron tocada su economí­a por falta de mano de obra. Así­ que, el 8 de febrero de 1941 el gobierno español firmó un acuerdo con el gobierno alemán para suministrar mano de obra. Era una oportunidad para los muchos parados y gente sin apenas recursos que deambulaban por las calles españolas viviendo del trapicheo y de las miserias de otros. En un principio el acuerdo disponí­a el enví­o de 100.000 trabajadores (productores para los alemanes) pero sólo fueron unos 4.000. Los requisitos para poder emigrar (el primer “Vente a Alemania, Pepe“) eran estar sanos y estar libres de las obligaciones durante dos años (duración del contrato). Cada viajero debí­a llevar una maleta con:

“cuatro pares de calcetines, un par de calzoncillos y camisetas, tres camisas, dos pares de pañuelos, dos toallas, un traje, un pantalón, un jersey de lana, un abrigo, un par de botas, una bufando, un gorro y los útiles de afeitar. Las tortillas de patata eran voluntarias”

Los traperos y el Corte Inglés hicieron el agosto. El Corte Inglés ofrecí­a “el paquete del emigrante” en el que se incluí­a el ajuar obligatorio completo.

Fuente: HistoriasdelaHistoria.com

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