Archivo del sitio
Colapso, lecciones del pasado que se podrían aplicar hoy
Egócrata nos regala hoy un artículo sobre los vampiros económicos, esos cazadores de prebendas que defienden su parcela sin valor añadido pero que no dejan de ser privilegios (léase, p.ej., las eléctricas españolas). Esto me recuerda a un párrafo de un excelente libro, Colapso, de Jared Diamond, que analiza como diversas sociedades en el pasado, pero también algunas en el presente, han llegado a puntos de sobreexplotar su entorno y terminar colapsando.

Lo más sorprendente de esto es que el mismo motivo que Roger explica del porqué hay un cúmulo de intereses particulares que lleva a destruir el interés general en su artículo sobre los vampiros, y en general el carácter autodestructivo que algunos economistas denuncian sobre las políticas europeas y las estrategias que siguieron bancos (y en parte ciudadanos) en invertir en el mercado de vivienda de forma tan masiva y absurda, aparece en este libro para explicar porqué las sociedades en el pasado colapsaron.
Mirar hacia atrás y reirte de los habitantes de Pascua o de cualquier isla que terminaron sobreexplotando su entorno o extendieron su población a niveles que permitía una pequeña época de bonanza para luego colapsar cuando el entorno o la bonanza terminó nos puede hacernos creer, a los ciudadanos del primer mundo, más listos y sabios.
Pero los occidentales no estamos exentos de esos problemas, en el libro habla de una sociedad, la australiana, que puede terminar sufriendo un colapso ambiental grave que envíe a una parte de su economía y su entorno natural al garete, y por otro lado, están mis favoritos. Los vikingos groenlandeses, de los que ya he hablado alguna vez. Tampoco me reiría de ellos, supieron sobrevivir 500 años manteniendo una sociedad occidental en mitad de una puñetera isla que es lo más parecido a la Antártida, el único continente que no ha mantenido ninguna sociedad humana, durante más tiempo que lo que existe nuestra sociedad industrial occidental.
Diamond describe como la sociedad groenlandesa colapsó, y que podría aplicarse a los que se están reuniendo hoy en el BCE o a las decisiones económicas de numersos banqueros durante estos últimos años:
(…) la estructura de la sociedad de los noruegos de Groenlandia produjo un conflicto entre los intereses a corto plazo de quienes detentaban el poder y los intereses a largo plazo de la sociedad en su conjunto. Gran parte de lo que los jefes y los clérigos apreciaban demostró ser en última instancia perjudicial para la sociedad. (…) En el último momento, sin embargo, los jefes descubrieron que no tenían seguidores. El último derecho que habían conservado para sí era el privilegio de ser los últimos en morir de hambre.
Espero que estemos a tiempo de que los que nos hacen profundizar aún más en la crisis se den cuenta y no hagamos de la zona euro una groenlandia vikinga.
Fuente: http://www.joserodriguez.com
Ángeles Belmonte: una anciana encadenada en busca de justicia
Ángeles Belmonte, de 76 años, y su hijo Miguel Ángel Navarro, de 55, han permanecido encadenados cerca de dos horas hasta que los agentes de la Guardia Civil les han puesto una denuncia por “infracción”, bajo amenaza de detenerles si no abandonaban la protesta, por lo que se han atado a unos metros del edificio.
La anciana ha ironizado con que no iba a poder abonar esta nueva multa, porque no tiene “ni para pagar el pan”, y adeuda ya otros 90 euros por dos denuncias que la impusieron por encadenarse a la barandilla de la sucursal bancaria de Unicaja en la capital almeriense.
Cobra una pensión mínima de viudedad, tiene tres hijos en paro y ocho nietos a los que destina todo su dinero, uno de ellos está desahuciado también y el otro está a punto de quedarse en la calle.
La anciana, a la que ni el frío de la mañana ni la Guardia Civil parecían amedrentarla, ha dicho a Efe que va a luchar “hasta morir” y que espera tener “más suerte con Rajoy que con Zapatero”, de modo que “alguien” les ayude a solucionar su problema mientras que se encuentra de “okupa” en su propia casa. Su hijo Miguel, conocido en los medios de comunicación como el “camionero sin camión”, ha protagonizado varias acciones llamativas como quedarse en pañales ante los Juzgados en protesta por el impago de los pagarés de una empresa para la que trabajaba, lo que le ha llevado a perder su vehículo de trabajo y, próximamente, si nadie lo impide, su vivienda.
Navarro trata de hacer llegar al Gobierno una propuesta para cambiar la normativa de morosidad, con la que considera que se podría evitar que miles de trabajadores autónomos se vean en la ruina ante los impagos que sufren por parte de otras empresas de mayor tamaño.Sujeto por las cadenas de hierro, ha explicado el caso de su madre, provocado por una reunificación de deuda sobre la casa de su hermano que ascendía a 110.000 euros y al que avaló la anciana con su propia vivienda.
La empresa hizo firmar a su hermano dos letras, una de 30.000 y otra de 80.000 euros, que se suponían que iban a quedar refinanciadas. No obstante, la compañía denunció a los pocos meses el impago de la primera de las letras e inició el procedimiento para el desahucio de la vivienda, que fue valorada en 30.000 euros, cuando las colindantes han sido tasadas oficialmente en 150.000.
Los afectados confían en que la justicia les de la razón por entender que se trata de una “estafa” y, mientras tanto, Navarro está intentando que se cambie “una simple frase” de la ley 19/1985, que hace “responsable del impago a quien ha trabajado y no a quien se compromete a que va a pagar y no paga”.
En su opinión, mientras no se corrija este artículo cualquier empresa que abra en España estará “condenada a cerrar” y, de esta modificación legislativa pretende convencer al propio Rajoy, por lo que no cejará en sus acciones ante el Banco de España, el Congreso y La Moncloa. Hace unos días, se conocía que Ángeles Belmonte tendrá que hacer frente al pago de una multa de 20 euros por una falta de coacciones. Esa es la cantidad que tendrá que pagar Ángeles Belmonte, una mujer de 76 años y vecina de Níjar, por encadenarse el pasado 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes, a las puertas de una sucursal bancaria de Almería en señal de protesta.
Esta anciana fue desahuciada de su domicilio en Campohermoso el pasado tres de diciembre por avalar a uno de sus hijos, un empresario, Miguel ángel Belmonte, conocido como ‘El camionero sin camión’, que se encuentra en situación de desempleo y que, según su versión de los hechos, fue estafado por una empresa de reunificación de deudas, de la que no han recibido dinero para pagar la hipoteca de la vivienda donde vive su madre, que avaló de uno de sus hijos. Tras la consecución del desahucio, la anciana decidió entrar en su domicilio y se encuentra actualmente de «okupa» dentro de su propia casa.
Esta mujer tiene hasta su propia canción:



























