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La mercantilización del ser humano: el hombre lleno de nada

Una de las consecuencias del discurso político del neoliberalismo es el intento por extender la lógica mercantil a todas las dimensiones de la sociedad y a todas sus estructuras. En la actualidad, con la malograda contrarreforma Wert, la LOMCE, se intenta que la lógica del mercado penetre de forma absoluta hasta el núcleo más profundo del sistema educativo. A las claras está cuando se introduce un criterio como el espíritu emprendedor para sustituir la educación tradicional en valores. Deja claro que los valores del capitalismo solo tienen que ver con el lucro a toda costa y la entronización del egoísmo personal. Además, se nos vende como algo positivo que las personas quieran dejar de ser trabajadores y pasen a ser emprendedores. El emprendedor es alguien activo, con ganas de salir adelante, con arrojo, mientras el trabajador, y más si lo es público, es un vago que se conforma con lo establecido. Se trata de una lógica que viene extendiéndose mucho tiempo pero que, como dijera Friedman, solo una buena crisis, real o imaginada, puede acabar de implantar. En tiempos de sufrimiento, las personas son capaces de aceptar cualquier cosa que se parezca a la salvación, cualquier sucedáneo, de ahí que ahora se intente que el sistema educativo se convierta en un apéndice perfecto del Mercado.

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En mi libro No podéis servir a dos amos. Crisis del mundo, crisis en la Iglesia, analizo este proceso ineluctable del capitalismo moribundo y lo entiendo como el advenimiento de un nuevo hombre, un  hombre jibarizado al que se ha extirpado parte de lo que lo humaniza, el hombre lleno de nada. Entre las páginas 183 y 185 lo digo como sigue.

Una vez que todo ha sido reconducido al mercado y éste se rige por sus propios fines, la sociedad pasa a ser una sociedad de mercado, donde todas las relaciones están supeditas al valor de intercambio que puedan obtener en el mercado. Esto implica que todo, absolutamente todo, puede ser comprado y vendido y todo, por tanto, es susceptible de generar beneficio. Por supuesto, el beneficio es para los que controlan el mercado por poseer una posición dominante en él. El que posee los recursos o los medios de producción, conseguirá que los expoliados se vendan al precio de mercado con el fin de conseguir los productos que necesitan para vivir. Nada queda de la simetría y la centralidad. Todo es reducido a la obtención de beneficio. De esta manera, las relaciones sociales se pervierten, dejan de producir seres humanos para producir los individuos productores y consumidores.

A esto es a lo que llamamos unidimensionalización del ser humano y jibarización del mismo. El hombre es reducido a una dimensión posible: la compra y venta, el consumo, la adquisición y la comercialización. Nada queda de la donación, la entrega y la reciprocidad. Ya no cabe el amor en las relaciones sociales, todo se sujeta a la mera prostitución de los seres humanos, que se venden al precio de mercado para poder conseguir los productos del mercado.

El hombre de la sociedad de mercado liberal capitalista postmoderna es un hombre, no ya vacío, sino lleno de nada. Es el hombre que no tiene anhelo ni utopía, es el hombre que se satisface con todos los gadgets de la sociedad postmoderna. Se llena de aparatos que le hacen perder un poco más de su tiempo, de ese tiempo de hastío vital, y lo convierte en disfrute del consumo. Es el hombre pleno, repleto de todas las comodidades y utilidades que el mercado le proporciona en grandes cantidades de consumo y desecho. No es un hombre meramente vacío: quien se siente vacío busca cómo colmar ese hueco en su interior. El hombre vacío es el místico que busca hasta colmar su deseo unitivo. El hombre postmoderno creado por la sociedad de mercado capitalista es el hombre lleno de nada.

Decimos que el hombre postmoderno es el hombre vacío, porque también se es lo que se consume. El culto a la apariencia ha llevado a la creación de una gama infinita de productos a los que se ha privado de su substancia, de su núcleo duro que le hace ser lo que es. Así, ha nacido el café sin cafeína, la cerveza sin alcohol, la crema sin nata, el chocolate sin grasas…, es decir, el producto al que se ha quitado su maléfico efecto dañino sobre los cuerpos estilizados y esbeltos postmodernos; se trata de café con olor y sabor a café pero sin ser realmente café. Dicho de forma más clara, se trata de consumir algo sin su esencia, ingerir productos privados de su realidad, en el fondo, consumir nada.

El individuo consumidor de nada queda nadificado, puesto que nada consume es consumado en el acto de consumir nada. Paradójicamente, esta es la única alimentación posible del hombre postmoderno. Un ser vacío sólo puede consumir nada para poder seguir siendo vacío. Su organismo ya no puede digerir el alimento cargado de substancia, su aparato digestivo está atrofiado. La nada se extiende a muchos alimentos que son privados de su núcleo real; la nada nadea, como diría Heidegger, y crea nada. Los postmodernos hombres occidentales cada vez abarcan más cantidad de productos nihilificados para su consumo masivo de nada. Hace falta mucho para llenar el hueco dejado en el interior del hombre al que se extirpó su ser.

Artículo de Bernardo Pérez Andreo, Doctor en Teología, DEA en filosofía. Profesor Titular de Teología en el Instituto Teológico de Murcia. Visto en su blog: bernardoperezandreo.blogspot.com.es

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La Violencia como herramienta de Control por Níkolas Stolpkin

Introducción

La violencia suele ser uno de los tópicos más recurrentes y complejos debatidos en nuestra sociedad. Curiosamente, gracias al gran favor de los Medios de Difusión Masiva, suele estar identificada principalmente con las capas más inferiores de la sociedad en forma de violencia mediocre (maltrato intrafamiliar, asesinatos, robos, golpizas, violaciones, etc); y cuando se trata del lado de las estructuras del Poder Dominante, la violencia adquiere una forma astuta o blanca habitualmente ataviada de santa o, bien, lisa y llanamente ignorada.

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No obstante la violencia del Sistema existe y se manifiesta de diversas maneras: política, ideológica, jurídica o judicial, económica, coercitiva, gubernamental o estatal, institucional, publicitaria o propagandística, comercial, cultural…

Se ejerce violencia al imponer valores, conductas, ideas, modas, conceptos, normas, etc., que fundamentalmente habrán de beneficiar intereses particulares de la Clase Dominante.

No deja de ser ironía el que cada cierto tiempo los administradores del Estado acusen a sectores populares (trabajadores, pobladores, estudiantes) de ejercer cierta “violencia” por el solo hecho de luchar por lo que ellos consideran que es justo o por abrazar ciertas ideologías o pensamientos contrarios al actual status quo. Incluso pareciera ser que la fuerza del Estado le acomodara mejor el que se ejerciera esa “violencia” para así tener motivos suficientes para querer aplastarlos tanto comunicacional, jurídica o físicamente.

El Estado gusta criminalizar cualquier atisbo de rabia de los sectores populares acusándolos, comúnmente, de ser “violentos” y no importando siquiera el que quienes la ejercieran tan solo fueran grupos aislados. Todo se acostumbra a meter dentro de un saco, cuando de desprestigiar se trata.

Pero… ¿Qué es la violencia? ¿Qué papel ejerce la violencia dentro de nuestras sociedades? ¿Por qué surge la violencia? ¿Acaso la violencia ejercida por los sectores populares es el único tipo de violencia? ¿La violencia solo se puede referir al acto físico o mediocre? ¿Qué hay de la violencia sistemática y estructural que día a día ejerce el propio Sistema Capitalista? ¿Acaso su tipo de violencia no es en sí violencia? ¿Acaso la violencia es de uso exclusivo de la Clase Dominante? ¿Por qué la violencia en manos de sectores populares, conciente y organizada, está siempre siendo obstaculizada por la Clase Dominante? ¿Por qué la violencia en manos del pueblo suele ser considerado un “delito” y en manos de la Clase Dominante suele ser un “derecho”? ¿Nunca nos hemos detenido a pensar en ello?

Cuando la violencia contra las Masas se hace norma, el derecho a rebelarse no se cuestiona

Debemos entender que los sectores populares en situaciones reivindicativas no ejercen la violencia por un mero capricho. Los sectores populares suelen ejercer violencia cuando ven cerrados los caminos que le puedan conducir a un mejor puerto. Si no se puede llegar a un buen puerto por la buenas, lo lógico es que se quiera llegar por las malas. ¿A caso nuestros pueblos no tienen derecho a vivir dignamente? La negación de la violencia propia del Sistema Capitalista es la negación de conflictos entre clases antagónicas.

Todas las fuerzas del Poder están hechas a “imagen y semejanza” de la Clase Dominante, no están hechas a “imagen y semejanza” de la Clase Dominada, y si las hubieran solo serían simples caricaturas. La economía, la política, la ideología, la religión, el Estado, las fuerzas coercitivas, los medios de “comunicación” están hechos a la medida de la Clase Dominante. Por tanto no es de extrañar ver de vez en cuando a la Clase Dominada, cuando ve perjudicado sus intereses, tomar caminos de organización y lucha, al no sentirse representados por las estructuras del Poder que supuestamente se nos hace creer que son dizque “neutrales” y “pluralistas”.

La violencia del Sistema acostumbra a estar en todas partes. El problema es que se da el lujo de querer pasar de manera imperceptible o de manera desapercibida. Pero está ahí, implantada sobre estructuras legales. Son las clases menos acomodadas o estratos inferiores de la sociedad quienes acostumbran a percibir con resignación los atropellos del Sistema.

Salvo el poder, todo es ilusión

Mientra más conciencia exista dentro del individuo, más oportunidades tendrá para visualizar toda la violencia que gira a su alrededor

Nuestra actual cultura del Consumo, por ejemplo, constantemente nos está invitando a glorificar una serie elementos tales como la violencia, el sexo, el consumo de alcohol, drogas, drama, comedia, romance, etc, puntos clave de manipulación de masas para el consumo de determinados productos.

No es producto del azar que en nuestra actual Cultura del Consumo se nos sumerja constantemente en ambientes diseñados especialmente para la reproducción de conductas tendientes al consumo de determinados productos. Tampoco es producto del azar la producción de individuos adictos a los elementos antes señalados para sostener o mantener consumidores satisfechos y así poder reproducir o seguir desarrollando el actual modelo de consumo.

La Conciencia de Clase se hace fundamental para que los individuos sepan bien en el terreno donde están situados y puedan visualizar mejor las formas o estrategias para hacer frente a la violencia del Sistema.

Los individuos sin Conciencia de Clase son individuos que por lo general viven dentro de burbujas existenciales y les cuesta ver toda la violencia ejercida por el sistema que un individuo con Conciencia de Clase puede divisar. Fundamental sería romper y hacer trizas las burbujas existenciales. Pero por lo general se acostumbra a esperar que ciertas situaciones ayuden a romper las burbujas existenciales cuando se ven algunos intereses perjudicados. Lo ideal sería tomar la delantera.

Cómo identificar la violencia ejercida por el Sistema

Para comenzar a identificar la violencia ejercida por el Sistema debemos primero estar concientes de que se está viviendo dentro de una Formación Socioeconómica Capitalista. Dicha formación tiene como base una Estructura Económica la cual dota a la clase capitalista del Poder Económico con la cual se desarrolla. Pero para poder sostener y defender toda la Estructura Económica y junto con ello el Poder Económico, los Capitalistas se valen de una Superestructura  Político-Ideológica-Coercitiva basado en un conjunto de entes materializados en instituciones u organizaciones con el fin de asegurar la reproducción de dicha formación socioeconómica.

La Clase Dominante o la élite del Poder no son los que meramente tiene el Poder Económico. Quienes tienen verdadero Poder son los que tienen Poder de Influencia y están involucrados en las decisiones que afectan a toda una sociedad. Son los que poseen acceso privilegiado a los altos círculos que existen entre el Poder Económico, Político y Militar. A su vez estos se rodean de todo un ejército de individuos quienes por lo general han de capitanear las ideas y decisiones de las más altas esferas del Poder Económico, Político y Militar. Debajo de ese ejercito le siguen los políticos profesionales y las celebridades, quienes son fieles proyectores de las ideas de los más altos círculos del Poder y acostumbran a ser el nexo visible entre los altos Círculos de Poder y el Pueblo.

Por tanto es perentorio sacar aquí conclusiones a partir de lo antes señalado: nuestros pueblos viven sumergidos dentro de una ilusión tras otra; todo está dispuesto, no por “amor al pueblo”, sino para mantener a raya al pueblo y poder así salvaguardar los intereses de una élite dominante; los políticos, las leyes, el Estado o las fuerzas coercitivas no están para defender al pueblo sino los intereses de la élite dominante. ¿Es acaso beneficioso para nuestros pueblos el tener educación, salud, servicios como el agua o la electricidad, transporte, recursos naturales, medios de comunicación, etc., a manos del sector privado? ¿Son nuestros pueblos quienes han tenido la “genial” idea de traspasar todo aquello a manos privadas? Pero curiosamente y de manera hipócrita y desfachatada los representantes de los niveles medios del Poder se dan el lujo de mantener ministerios o secretarías de educación, salud, telecomunicaciones, energía, transporte, etc.,  para que nuestros pueblos crean ingenuamente que están muy “preocupados” por ellos.

No nos equivoquemos. La idea principal de la élite del Poder sobre las Masas es que las Masas son meros consumidores, y mientras más desorganizadas, ocupadas o entretenidas estén, menos posibilidades habrá para que la élite del Poder pueda caer en el ojo crítico de las Masas… Sumando, además, el que se nos acostumbra o enseña a no ver ideologías  contrarias a la ideología en el Poder, y si las hay no habrían más que ridiculizarlas o tomarlas por algo “pasado de moda”. No es producto del “intelecto” el que algunos individuos automáticamente tilden de “comunistas”, de manera despectiva, a los que piensan distinto a lo establecido; ni que se tilde de “terroristas” a grupos organizados que quieran cambiar lo establecido por medio de la lucha armada. La Clase Dominante siempre tratará de meterles ideas a la Clase Dominada para tenerlas a su favor y así poder salvaguardar sus intereses particulares.

Todo lo que se acostumbra a ver por parte de las Masas no es más que un discurso o una lectura que la élite del Poder trata de inculcar para que no se pueda ver todas las interconexiones existentes en los altos círculos del Poder donde se toman las grandes decisiones.

La historia está hecha de grandes decisiones y todas ellas tienen procedencia, no están hechas de tan solo ejecutores. Señalar que los grandes hechos ­–al tratar de dilucidar los verdaderos responsables de esos hechos– ha sido obra y arte de “conspiradores” “grupos cerrados”, “héroes” visibles, “manos invisibles” no es más que una forma de abandonar todo esfuerzo por comprender los caminos que llevan al Poder  y sus propios hechos.

 A continuación formas en la que la violencia se hace presente. Existe la violencia al:

Televidente. Puede que la “caja mágica” que todos conocemos no despierte sospecha alguna en muchas conciencias. Sin embargo ese inocente aparato llamado Televisión juega un rol muy importante en lo que se refiere a transmitir ideas a las Masas. Y si pudiéramos poner mucha atención a lo que allí emiten, nos percataríamos de que ejerce cierta violencia de manera muy sutil. Juegan con las Masas.

a.- Comerciales o Publicidad. Estos puestos en cada pausa de un programa ejercen violencia, ya que a los televidentes, a una mayor parte, no les interesa los comerciales. No por nada, sabiendo ello, la industria publicitaria siempre se ha esmerado en atraer la atención de los televidentes por medio de recursos tales como: sensualidad o erotismo, humor, miedo, suspenso, fantasía, música, impacto, ejemplos demostrativos, testimonial, analogías, educativos, etc.

b.- Informativos o Noticiarios. Cuando nos entregan “información” que a nadie le incumbe, ya están ejerciendo violencia. Solo en contadas ocasiones suelen entregar información que le incumbe a toda la sociedad, pero éstas muchas veces, por el grado de incumbencia, suele a veces ser entregada en horarios cuando los trabajadores están descansando.

Este espacio es muy especial, ya que sintetiza toda la gama de recursos utilizados en la televisión para poder mantener a las Masas en un lugar apropiado a los intereses de la élite Dominante. Robos, asesinatos, violaciones secuestros, accidentes, posibles catástrofes, etc.,  están dispuestos para meter miedo en los televidentes; la desgracia ajena o el morbo está dispuestos para jugar con los sentimientos y no para que supuestamente la gente quiera “ayudar”; la publicidad y propaganda encubierta del Gobierno y empresas, difundida para poder vender un producto o una idea (el gobierno o la empresa “lo está haciendo bien”), no están para “informar” hechos a los televidentes sino para entregar una buena imagen de gobierno o empresa o para llamar a los consumidores a comprar; la farándula está dispuesta para potenciar los “conocimientos” que se tiene de la gran industria de la Frivolidad donde el tema del dinero suele ser muchas veces el protagonista principal (que la boda costó tanto, que el divorcio costó tanto, que fulano de tal gastó tanto, que fulano de tal gana tanto, que la película tal costó tanto; etc.) o el chisme suele ser protagonista (que fulano se metió con tanto, que fulano le pegó a tanto, que fulana está embarazada de fulano, que fulano o fulana se divorció de fulana o fulano, etc.).

c.- Programas. Por lo general estos espacios son copados con programas donde el culto a la estupidez se ha convertido en norma. La idea de estos programas es dar la sensación de que no existen dramas o problemas y que todo es “felicidad”. Estos son dirigidos especialmente a nuestros jóvenes, lo que no quita que en determinados horarios nuestros adultos jóvenes o viejos puedan tener dichos espacios (en la mañana están los programas de chismes y en la noche otros programas de chismes pero en formato u horario “estelar” , los programas “Reality Show”, los programas de humor para adultos, los programas de concursos, etc.).

d.- Dibujos animados, Películas, Series y Telenovelas. El objetivo de estos espacios televisivos es acomodar a determinados receptores dentro de burbujas  que se escapan de la realidad y ayudan a potenciar un marco de valores que desde muy temprana edad comienzan a ser adquiridos: la competencia, el egoísmo, el individualismo… Pero no conformes con dichos espacios algunos contribuyen a exaltar instintos básicos como la violencia y el sexo; juegan con las emociones del receptor al inyectarles dosis de ira, tristeza, miedo y alegría; exaltan conductas viciosas como el uso de drogas, alcohol, cigarros; exaltan conductas delictivas como robos, asesinatos, violaciones; exaltan conductas consumistas como el consumo de comida chatarra, el consumo de determinadas marcas; exaltan conductas de apoyo o rechazo a determinados bandos, vía propagandística, como el apoyo a los militares de EEUU y el rechazo a los enemigos de EEUU.

Radioescucha.  La Radio al igual que la televisión juega un rol sumamente importante, ya que a través de ella se transmite lo que está permitido transmitir por los grandes Círculos del Poder. No existe mucha diferencia entre la Radio y la Televisión, ambos persiguen un mismo fin: entretener, distraer, difundir ideas, vender productos, “informar”, etc.

Por lo general la Radio es asociada a la difusión de música. Pero quizá más de alguno se preguntará ¿pero qué violencia puede ejercer la música que se difunde en la Radio? No es que violente la forma en que ella se es presentada. No. Lo que violenta en sí es el contenido de la música que mayormente apela a nuestras emociones más básicas como son la ilusión o la desilusión en el “amor”. Amor y desamor son los principales temas utilizados dentro de las Radios.  ¿Nunca nos hemos detenido a pensar el por qué no existe contenido político o social en la música difundida por Radio? La respuesta de ellos será de que “eso no vende”. Respuesta que, por lo demás, es factible, ya que verdaderamente al mantener a las Masas adictas a un producto, un producto con contenido político o social podría “violentar” todo su esquema de ideas –lo mismo podría pasar con el contenido que se emite dentro de los espacios televisivos.

Pero más violento aún es que el contenido sea emitido sin que muchos puedan entender de lo que se trata (música en un idioma foráneo), dando más realce a la contagiosa forma en la que es presentada. Si bien la música es universal, dentro de un Sistema Económico particular generalmente desempeña el mismo rol que desempeña una película, un libro, o una pintura.

La música, el cine, la pintura y la literatura, o bien el arte en general, están para fortalecer conductas individualistas y egoístas.

La música y el cine por lo general suele ser alimento preferencial de las Masas, aunque también pueda tener su espacio dentro de la clase acomodada o bien pequeño burgués (música clásica, jazz, cine arte); en cambio, la pintura y la literatura gustan alimentar a sectores medios y altos. Pero la inclinación de los sectores medios (por la pintura o literatura) podemos calificarla como un intento inconciente por estar más cerca de los gustos de los sectores altos.

El arte en general, dentro del Sistema Económico Capitalista, está diseñado para mantener a las Masas ya sea entretenidas, con contenido alejado de problemas políticos o sociales, y más adentro de burbujas desechables y pasajeras que acostumbran a transmitir sensaciones de placer, ensoñación, etc.

- Lector. ¿Nunca nos hemos hecho preguntas del por qué mucha gente permanece gustosamente e inconcientemente en la ignorancia? ¿Qué es lo que gusta leer a la Masa?¿Lee la Masa? Para saber sobre ello solo bastaría ver qué es lo que se vende en las esquinas, en las librerías…

a.- Diarios. Son los que más se encuentran al alcance de la Masa. Todos los días ellos son fielmente distribuidos en las esquinas. Por lo general son vendidos a un bajo costo. Se supone que están para informar sobre el acontecer tanto nacional como internacional. Pero solo bastaría dar algunas ojeadas y encontrarnos de que funcionan de la misma manera como funcionan los noticiarios televisivos antes señalados.

Las opiniones de las Masas por lo general provienen de lo que se emite desde Medios de Difusión Masiva como la televisión o los diarios. Por tanto no es de sorprender el que las personas repitan lo que de esos medios se emite.  Las Masas al ser “educadas” en la Cultura del Consumismo tienden a tener un comportamiento irresponsable al recibir todo tipo de información. Su comportamiento frente a la “información” se podría definir como “Traga-traga”. La Masa no se hace preguntas sobre una determinada información, solo la acoge y la hace suya por tratarse de medios “creíbles” y “serios” con la “información” divulgada.

Para la Masa nada es mentira ni manipulación si de Medios Informativos se trata. La Masa tal como está, nunca le habrá de importar hacerse preguntas tales como: ¿Quiénes son los dueños de esos Medios? ¿Por qué cosas tan importantes pueden tener espacios pequeños y cosas sin importancia tiene mucho más espacio? ¿Por qué la información internacional siempre es presentada como un eco de la información divulgada por los Grandes Medios de Difusión Masiva? ¿Por qué tiene tan bajo costo para tamaña publicación?  ¿Por qué todos los días ocupan impresas muchas páginas, que no dicen mucho sino lo de siempre? ¿Quiénes son los que escriben en los diarios y qué intereses particulares representan? ¿Qué porcentaje de Masa va y compra el diario?

b.- Libros. Cuando entramos a cualquier librería ¿con qué tipo de libros mayormente nos encontramos? ¿Con qué tipo de ideas nos encontramos? ¿Por qué razón no acostumbramos a encontrar libros que con sus ideas desafían abiertamente al actual sistema de dominación? ¿No existen clásicos que desafían el actual sistema? Entonces no nos debemos extrañar cuando nos pregunten, si es que estamos leyendo algún libro, “¿qué novela estás leyendo?”; o si estamos escribiendo algo, “¿escribes poesía?”. No nos debemos extrañar todo lo que acostumbra a leer la Clase Dominada. Para la Masa los libros son sinónimo de Novelas; y si no somos muy lectores de novelas, somos muy poco “culturizados”. Pero ¿cuánto lee la Masa? ¿Cuántos libros se lee en promedio un individuo cada año?

Lo desastroso es que la mayoría que agarra un libro o un diario lee por el solo hecho de leer (traga-traga);  y escribe por el solo hecho de escribir (cribe-cribe) –si es que llegara a escribir, por supuesto.  

Los libros acostumbran a no tener un contenido contundente sino un contenido superficial. Están hechos en su mayoría para entretener, soñar, no para expresar o cultivar ideas que nos hagan pensar. Los libros son meros productos comerciales. Se escribe para vender o para defender un modelo o sistema económico, no para despertar conciencias. ¿Acaso eso no nos violenta?

c.- Revistas. Hay tanta variedad que hasta incomoda abordarlo. Para niños, jóvenes, adultos, pobres, no tan pobres, ricos, no tan ricos, flacos, gordos, lindos, feos, embarazadas, novios, heterosexuales, homosexuales, melómanos, sexópatas, curiosos, fantasiosos,  chismosos, profesores, psicólogos, psiquiatras, periodistas, economistas, artesanos, costureras, uniformados, marihuaneros, tribus urbanas, etc. ¿Cuál es el fin? ¿Satisfacer una “necesidad”? ¿Cuál “necesidad”? ¿La “necesidad” que tiene un ama de casa por no querer perderse un capítulo de su telenovela favorita?

- Consumidor. Si tomáramos al Consumismo como una enfermedad, los consumistas obviamente serían sus patéticos enfermos.

Todos tenemos necesidades, pero  también obligaciones.  Pero dentro de la Cultura del Consumo la enfermedad es potenciada y los enfermos son atrapados.

La violencia en el consumidor no está en el producto, sino que está en el hecho de quedar “atrapado” por su enfermedad.  Quedar atrapado en la dinámica de las deudas, firma de contratos, compromisos, es el primer paso para poder encontrarnos con la señora violencia. Si nos atrasamos puede haber una multa, aumento de intereses, amenazas de embargo, acoso telefónico, repactación, corte de servicio, etc. ¿Por qué? Porque las leyes están de su parte, de parte de los grandes intereses económicos.

Las Grandes Casas Comerciales son verdaderos santuarios del Consumismo. La facilidad de pago es lo que los hace muy atrayentes. “Lleve hoy y pague después”, “¿En cuántas cuotas desea llevarlo?”

Nos violentan cuando nos seducen con caer en la dinámica del consumo o en el círculo vicioso del consumo. Seducción parecida a la que ocurre al regalar drogas fuertes a un individuo para luego tener un fiel drogadicto o adicto a las drogas.

La facilidad para poder acceder a un producto o para poder obtener un producto encamina al consumidor a caer dentro de un comportamiento parecido al ejemplo anterior, solo que aquí ya no se trata de drogas sino de un producto legal, transformando o encaminando al individuo a convertirse en un adicto a las compras, ya sea para verse bien, para verse mejor, tener más estatus, estar a la moda, impresionar a terceros, renovar lo que ya tiene por algo más mejorado, etc.

Cuando se compra un producto no solo se está comprando un producto, se está comprando estatus, belleza, juventud, ocio, poder sexual, felicidad, etc

Dentro del Capitalismo los consumidores deben caer dentro de algún circulo vicioso para así poder tener la máquina del dinero en movimiento. Mientras más caigan mucho mejor. La Industria de la Publicidad está para hacer el trabajo más fácil y animar a los futuros compradores.

Los días de navidad, año nuevo, reyes magos, día del niño, día del padre, día de la madre, día de la amistad, día de los enamorados, Halloween, fiestas patrias… no son para recordarnos que es una fecha “especial”, sino para recordarnos que nos tenemos que preparar para hacer nuestras compras y así hacerle saber a nuestro ser querido que lo “queremos”. No querrás sentirte mal por no hacer tu compra ¿verdad? No querrás ser diferente a tu vecino, a tus amigos, a tus compañeros de trabajo, a la gente que sale muy contenta por televisión ¿verdad?

El Capitalismo se basa en explotar lo más que se pueda un producto para luego poderlo cambiar por otro, y así sucesivamente. Incluso las personas “sobresalientes” son un producto en potencia: deportistas, animadores, actores, escritores, cantantes, grupos musicales, etc., son objetos de campañas publicitarias.

La constante fabricación de “ídolos” alimenta la venta de marcas. Se explota lo más que se pueda y después es sustituido por otro, o se inventan otros para poder mantener o ampliar las ventas de una determinada marca. Lo mismo puede pasar en la industria de la medicina. Si hay que inventar más enfermedades para ampliar sus utilidades, lo habrán de hacer. Así funciona el Capitalismo. No por nada se han creado últimamente “enfermedades” tales como la depresión, bulimia, obesidad,  anorexia, alopecia, bipolaridad, la impotencia… Si estás triste, ah es que estás con depresión, aquí tienes toda esta gama de pastillas; si comes mucha comida, ah es que estás con bulimia, aquí tienes estas pastillas; si estás muy gordo, ah es que tienes problema de obesidad, aquí tienes estas pastillas; si no comes mucho, ah es que tienes anorexia, aquí tienes estas pastillas; si se te ha caído el pelo, ah es que tienes alopecia, pero con estos productos podrás detener la caída del pelo; si estás muy alegre y después estás muy triste, no es que estés depresivo, es que tienes un trastorno de bipolaridad, ah aquí tienes estas pastillas; si en una relación sexual no hay alguna erección, ah es que tienes impotencia, tienes que ir al sicólogo o comprar unas pastillitas de colores…. Se nos ha inculcado la costumbre de ir a “especialistas” si es que estamos pasando momentos muy tristes, sin nos duele la cabeza, el estómago, si dormimos mal, si hay crisis en la pareja, si hemos aumentado de peso, si hemos bajado de peso, etc. Así funciona el Sistema Capitalista. No es ninguna obra de caridad ni por amor al prójimo.

Seguros de invalidez, seguros contra accidentes, seguros contra incendios, seguros contra robos, seguros de vida, seguros de autos, seguros de viaje, seguros de salud, seguros contra sismos, seguros contra terremotos, seguros contra fraudes, seguros de estudios, seguros de escolaridad, ¡¡¡seguros hasta por si puedes perder dinero en tu cuenta de ahorro que tienes en el banco!!! etc. ¿Será necesario dar aquí alguna explicación después de lo antes señalado?

¿Crees que la gran industria de la televisión está haciendo una obra de caridad al imponer aquello de la “Televisión de alta definición”? Primero nos meten la idea de que aquello ha “llegado para quedarse”, y progresivamente nos van convenciendo de que ahora vamos a ver una “mejor imagen” en la televisión. Y poco a poco comenzamos a comprarles el discurso y, los primeros en “comprar”, se sienten tan “especiales” –al tener algo “revolucionario”–, y vamos comprando adaptadores primero y luego nuestro nuevo televisor de “alta definición”. ¿No nos violentan al imponer sus productos?

¿Crees que en los supermercados y farmacias al ofrecerte ciertos “beneficios”, al pasar por caja, están para “ayudarte” y que te sientas feliz con tu compra? ¿Nunca se no ha ocurrido pensar que cuando entregamos nuestros datos personales, estos van a parar a un banco de datos para así ellos poder analizar nuestros patrones de consumo, y su información vendida a “captadores” de clientes? ¿Crees que cuando pasamos por caja en algún supermercado o farmacia, y nos piden alguna “colaboración” o “donación”, no nos están manipulando? ¿No es ninguna manipulación utilizar “fundaciones” que “ayudan” a niños quemados, ancianos, abandonados, en situación de “riesgo”, etc? ¿Desearías decir “no” a esos “miserables” dentro de una fila de consumidores?

¿Crees que las insistentes llamadas a tu teléfono fijo, por parte de la “compañía”, son para entregarte un buen “beneficio”? ¿Crees que los insistentes mensajes a tu teléfono móvil son para hacerte la “gentil” invitación para que puedas participar en un concurso que te podría dar una casa, un auto, dinero en efectivo, un viaje, etc?

En fin… Nos imponen productos, servicios, nuevas religiones o creencias, todo dentro de un marco legal. Pero también tenemos el marco ilegal: venta de drogas, armas, productos pirateados, etc. Lo importante es que de algún modo se tratará de tomar de nosotros lo que hace que todo negocio prospere: el Dinero. Y se tratará de mantener intacto en nosotros lo que hace que su poder acreciente: la Ignorancia.

- Peatón.

Cámaras de Vigilancia. …Y de pronto de la mano de la modernidad nos encontramos con las Cámaras de Vigilancia. En supermercados, estaciones de Metro, Grandes Centros Comerciales, esquinas muy concurridas, buses, bancos, Centros de Pago, etc.  Donde circule el capital allí estarán las cámaras de vigilancia. ¿Para “combatir la delincuencia” o para asegurar la libre circulación de mercancías? ¿Para “resguardar” nuestra seguridad o para asegurar que los grandes intereses económicos pierdan lo menos posible capital? ¿Para tener “controlada” a la delincuencia o para sacar patrones de comportamiento en los consumidores? ¿Por qué ellos pueden libremente grabar y si grabamos nosotros podemos ser tratados de elementos “sospechosos”? Ya nos podríamos imaginar lo que puede significar cámaras de vigilancia en los centros de trabajo. ¿”Resguardar la seguridad de los trabajadores” o controlar la producción de los trabajadores?

Gigantografía publicitaria. Si hay algo que es una constante en la Cultura del Consumo es la publicidad urbana. Gigantografías publicitarias adornan el paisaje urbano, allí donde circula buena cantidad de gente o buena cantidad de autos. Están para acordarnos la existencia de un producto tangible o no tangible y para que su imagen siga siendo almacenada en nuestras cabezas. Nos invitan constantemente de la misma manera como nos invita la propaganda política para votar por tal o cual político. La diferencia es que aquí no nos invitan a votar, sino que nos invitan a comprar. Nos dicen en el fondo: “Si tienes sed y quieres refrescarte, acuérdate de mí”, “Si tienes hambre, acuérdate de mí”, “Si tienes frío, acuérdate de mí”, “Si quieres educarte, acuérdate de mí”, “Si quieres bajar de peso, acuérdate de mí”, “Si quieres viajar, acuérdate de mí”, “Si quieres verte bonita, acuérdate de mí”, “Si quieres verte como yo, acuérdate de mí”, “Si quieres sentirte bien, acuérdate de mí”, “Si quieres construir o arreglar tu casa, acuérdate de mí”, “Si quieres amueblar tu casa, acuérdate de mí”, etc. ¿No es violencia que incluso nuestros niños estén día a día expuestos a ello?

Propaganda política pro-capitalista. Las campañas políticas pro-capitalistas suelen caracterizarse por el enorme despliegue propagandístico. Caras sonrientes abarrotan nuestras calles con la promesa de querer servir de buena manera a tus intereses, siendo que sabemos en el fondo a qué intereses mejor sirven. Bajan a las poblaciones con “regalitos” para asegurar votos y, para hacernos creer que son “gente común y corriente”, se arremangan sus camisas o se despeinan un poco o se sacan la corbata, y, cuando son elegidos, nuevamente dando la espalda. ¿No nos violenta la hipocresía de la clase política pro-capitalista graficada en un cartel o personificada con su presencia física en nuestras poblaciones o centros urbanos?

- Trabajador. Muchas veces en los lugares de trabajo podemos encontrar violencia en el acto mismo de recibir la paga. Muchos trabajadores suelen tener sueldos miserables. Pero lo lamentable es que se vean obligados a recibir dichos salarios para así hacer frente a los gastos que pueda tener para él y su familia. Incluso muchas veces se ven obligados a hacer horas extras, no siendo a menudo estas canceladas. ¿Por qué los trabajadores deben muchas veces casi mendigar ante sus patrones o jefes? ¿No es ejercer violencia ante los trabajadores demorar la paga de los trabajadores? ¿No es ejercer violencia recibir un salario miserable por toda la labor desempeñada? ¿No es ejercer violencia recibir un sueldo de porcentaje por trabajo realizado? ¿No es ejercer violencia dejar responsabilidades a manos de empresas  “contratistas” y “subcontratistas” y los que contratan a dichas empresas, a la una o a la otra, lavarse las manos frente a algún abuso laboral que esas ejerzan a sus trabajadores? ¿No es ejercer violencia al encontrar el trabajador una maraña burocrática cuando ha de hacer valer sus derechos? Pero si reclamas mucho, puedes estar despedido.

La explotación y humillación con la cual muchos trabajadores se encuentran, es una cruda realidad. Los trabajadores poco menos deben ir a sus trabajos con la cola entre las piernas o con el moño gacho para no ser despedidos (máxima expresión de violencia hacia los trabajadores). Un trabajador obediente, laborioso, “sacrificado”, “comprensivo” y no problemático o no “conflictivo”, es lo que más esperan de un trabajador en cualquier empresa.

Pero no solo existe violencia dentro de los propios trabajos. Existe también la violencia con los pequeños empresarios y sus trabajadores, cuando productos extranjeros entran al mercado masivamente y a precios muy asequibles al consumidor. Resultado: recorte de personal, quiebra, despidos. ¿No es ejercer violencia cuando los “representantes” del pueblo aprueban Tratados de Libre Comercio sin importar los efectos que podría acarrear a los pequeños empresarios y sus trabajadores?

En la calle también hay violencia. Los trabajadores informales o ambulantes deben soportar tratos humillantes de la policía que no los deja trabajar. Para trabajar en la calle hay que tener un “permiso”. Pero si van donde supuestamente se dan esos “permisos”, deben soportar muchas negativas o trámites burocráticos eternos. Por lo que se ven obligados igual a salir a la calle para poder sobrevivir. ¿Por qué estos trabajadores deben ser echados de las calles si lo que buscan es trabajar tranquilamente? Se supone que están en las calles no por gusto sino por necesidad. Si no les dan solución ¿por qué ese ímpetu por querer sacarlos de las calles? ¿Cuál es el interés: querer mantener las calles limpias o que el gran comercio no se vea afectado? ¿Quiénes están más interesados en que los comerciantes ambulantes no estén en las calles: la “autoridad” o la “cámara del comercio”? ¿Los comerciantes ambulantes molestan a los peatones o molesta a la “cámara del comercio”?

En el mar también hay violencia. Los pescadores artesanales deben luchar contra la pesca industrial nacional o extranjera y contra la violencia del Estado y sus leyes fabricadas a favor del gran empresariado o de la pesca industrial. ¿No existe violencia en contra de los pescadores artesanales?

- Estudiante. Una educación privatizada ya es suficiente para que los estudiantes estén prestos a entrar a la dinámica usurera en la cual son sumergidos. La firma de contratos es el primer paso para uno quedar atrapado. Permanentemente están subiendo los aranceles. Si por “x” razón uno deseara retirarse a mitad de año, uno igual queda obligado a pagar el tiempo que no va a estar, ya que el contrato estipula que se debe pagar igual, estés o no estés. A ellos no les importa tus problemas personales o económicos. Tampoco les va a importar si cuando salgas no encuentres campo laboral. ¿No es ejercer violencia el comenzar aceptando un contrato para uno poder estudiar? ¿No es ejercer violencia el “vender” carreras universitarias sin ningún campo laboral? ¿No es ejercer violencia entrar con “créditos” y salir como nuevo endeudado?

- Poblador.

¿Cuántas veces no hemos sabido de pobladores que son sacados por el Estado de donde están viviendo a ser reubicados en otra parte, por la razón de que se ha de construir un puente o una represa que ha de “beneficiar” a toda la “comunidad” o a los “habitantes” en particular? No importa la resistencia que puedan tener esos pobladores, siempre el Estado o el Gran Empresariado habrá de presentar una serie de artilugios  para convencer a esos pobladores que deberán al final marcharse.

¿Cuántas veces no hemos sabido de las instalaciones de antenas para telefonía celular sin la venia previa de los habitantes de alrededor?

¿Por qué cuando hay problemas de drogas y delincuencia, en las poblaciones,  no es abordado con seriedad y utilicen siempre como solución más presencia policial? ¿Por qué el Estado, frente al problema de las drogas y la delincuencia, va siempre en contra de los efectos o consecuencias y no va directo al origen o causas que lo originan? ¿Acaso no es ejercer violencia el alimentar una dinámica que no se soluciona con más presencia policial?

La gente pobre pareciera ser el alimento ideal para el circo de los Medios de “Comunicación”. Según la visión de los Medios, es allí donde se encuentra toda la delincuencia: drogadictos, prostitutas, ladrones, asesinos, abusadores, violadores, falsificadores; es allí donde se encuentran todo “objeto” relacionado con la delincuencia: drogas, armas, objetos robados, etc; es allí donde se encuentra el tráfico de drogas, venta de armas, falsificación de documentos, autos robados, etc. En consecuencia, es allí donde deben estar, según el Estado, sus fuerzas coercitivas. Represión y más represión. En cambio, en los barrios acomodados no están para reprimir, están para defender a sus habitantes. ¿No se ejerce violencia al estigmatizar en los Medios a las poblaciones humildes? Pero lo grandioso de todo es que no conformes con violentar a las poblaciones se dan el lujo de hasta violentar donde acostumbra a comprar el pueblo pobre y trabajador, dejándose caer junto al gran circo de los Medios de “Comunicación”. Son allí donde se encuentran con productos “falsificados” y “prohibidos” por el Estado. Pero las preguntas que muy pocas veces nos hacemos es ¿cómo llegan dichos productos al mercado nacional si supuestamente son fabricados en el extranjero? ¿Dónde el comerciante nacional los compra? ¿Es una falla del control de aduanas o una falla de los comerciantes?

- Protestante o manifestante.

Allí donde se preparan para organizar la huelga o la manifestación, elementos de “inteligencia” son desplegados en ocasiones para obtener información que pueda ser de utilidad para los órganos represivos.

Es común la práctica de tener policías infiltrados en las marchas de los estudiantes, trabajadores o pobladores. Ya sea para recabar información o para provocar situaciones que beneficien la actuación del aparato represor, pero no para ejercer acto de “protección” alguno.

Los Medios de “Comunicación” Capitalistas ejercen por lo general un trato parecido con el trato que tiene en las poblaciones pobres. Si protestan sectores de los estudiantes, trabajadores o pobladores, sectores claves de nuestra sociedad que luchan por sectores estratégicos de la sociedad (Educación, Trabajo y problemas que afectan a la población) , lo común es dar una imagen distorsionada de cualquier expresión violenta que pueda haber. Por más pequeño que sea un acto de rabia, los Medios de “Comunicación” tratarán siempre de concentrar sus energías en ese hecho en particular y lo repetirán hasta el cansancio lo más que se pueda hasta que pueda quedar en la retina del receptor la “información” de que “ellos” (la marcha o manifestación, de forma generalizada) fueron los “violentos” o “violentistas”. Pero cuando hay que cubrir una manifestación pequeño burgués contra la matanza de ballenas, aves o de algún animal; cuando se protesta por la igualdad de género, contra la homofobia, contra el racismo, contra el maltrato animal, etc ¿Por qué nunca sucede nada? ¿No hay rabia en sus manifestantes? ¿Su lucha afecta los intereses de los Grandes Grupos Económicos? ¿Por qué ese tipo de manifestaciones no son “resguardadas” por grandes contingentes policiales como sí se hace cuando se manifiestan los estudiantes, trabajadores y pobladores? ¿Qué sucedería si grupos infiltrados reventaran una manifestación pequeño burgués? ¿Los Medios de “Comunicación” ejercerían el mismo trato como ejercen cuando los Estudiantes, Trabajadores y Pobladores salen a manifestarse y a expresar su rabia?

Pues se ejerce violencia, por parte de los Medios de “Comunicación”, cuando en lugar de informar y dar a conocer la problemática estudiantil, laboral o poblacional se transforma en un mero portavoz de la autoridad y de los Grandes Grupos Económicos.

- Etc.

Conclusión

No debemos negar la violencia, sabemos que está presente. La Clase Dominante ejerce violencia contra la Clase Dominada, es un hecho. Que surjan expresiones de violencia en nuestro pueblo no es por capricho alguno. Cuando las Masas se organizan y luchan unidas y organizadamente, no es porque de repente se les ha ocurrido salir a manifestarse y punto. No. Cuando las Masas salen a manifestarse lo hacen porque existe conciencia de que se les está pasando a llevar. Y eso lo pueden expresar tanto de manera pacífica como lo puede ser, también, violentamente. La diferencia que hay es que la violencia ejercida por la Masas es una violencia que surge por la violencia que acostumbra a ejercer la Clase Dominante sobre la Clase Dominada; por la violencia que acostumbra a imponer los Grandes Grupos Económicos, de la mano con los dizque “representantes” del pueblo, sobre la Clase Obrera y sus herederos.

Cuando hay violencia hacia el trabajador, hay violencia contra sus hijos y viceversa. No podemos ver la violencia que ejerce el actual Sistema Económico de manera aislada. La violencia del Sistema se ejerce hacia un todo, hacia la Clase Dominada. Y si queremos echar abajo el actual Sistema Opresor, primero debemos ver la lucha de la Clase Dominada concentrada en un todo, no de manera aislada. Una lucha aislada es una lucha enana para el tamaño de Opresor que tenemos en frente. Si queremos que caiga el Gigante Opresor, nuestras luchas deberán ir unidas con un objetivo en común: terminar con el actual sistema opresor, que solo beneficia los intereses de la Clase Capitalista.

¿Por qué no puede haber un Sistema donde beneficie los intereses de nuestro Pueblo? ¿Por qué no puede haber un Sistema que se haga responsable de la educación de nuestro jóvenes? ¿Por qué no puede haber un sistema que tome control de los recursos naturales del país en beneficio de nuestro Pueblo? ¿Por qué no puede haber un Sistema que se haga responsable de la salud del Pueblo? ¡¡¡¿Por qué no puede haber un Sistema que se haga cargo de los sectores estratégicos de la sociedad?!!! ¿Por qué no podría ser?

¿Hasta cuándo debemos soportar que la Clase Dominante siga riéndose de la Ignorancia de nuestro Pueblo? Pues no. Deberíamos decir ¡¡¡BASTA YA!!! Basta de sus mentiras, su hipocresía, su falso interés por “favorecer” a nuestro Pueblo.

Educación, propaganda y agitación, esos son los tres grandes pilares para comenzar a “revolver el gallinero” de la Clase Dominante. Lo demás viene unido por añadidura. Obviamente con nuestro norte bien definido: substituir la formación socioeconómica capitalista por una formación socioeconómica socialista. Y como luz y guía de acción el Marxismo-Leninismo, junto con la fuerza y enseñanza de todas sus ramificaciones, única herramienta hecha especialmente para que nuestros pueblos oprimidos puedan arrancar de raíz el Sistema de Producción Capitalista y podamos implantar la Dictadura del Proletariado. Estudio, disciplina, propagación, agitación!!! Convicción, lucha, revolución!!! Sin darle la espalda jamás a los que murieron y dieron sus vidas por todos nosotros. Porque quien da la espalda a un camarada por complacer una línea oportunista y revisionista es un traidor a la causa, y quien sostiene con orgullo la carga de los aciertos y errores de un camarada es un verdadero camarada.

Artículo de Níkolas Stolpkin, visto en reeditor.com

rumbo buena

Zygmunt Bauman nos anuncia un mundo nuevo y cruel

El sociólogo que sacudió a las ciencias sociales con su concepto de “modernidad líquida” advierte, en una entrevista exclusiva, que hay un temible divorcio entre poder y política, socios hasta hoy inseparables en el estado-nación. En todo el mundo, dice, la población se divide en barrios cerrados, villas miseria y quienes luchan por ingresar o no caer en uno de esos guetos. Aún no llegamos al punto de no retorno, dice con un toque de optimismo.

Héctor Pavón
 
How to spend it…. Cómo gastarlo. Ese es el nombre de un suplemento del diario británico Financial Times. Ricos y poderosos lo leen para saber qué hacer con el dinero que les sobra. Constituyen una pequeña parte de un mundo distanciado por una frontera infranqueable. En ese suplemento alguien escribió que en un mundo en el que “cualquiera” se puede permitir un auto de lujo, aquellos que apuntan realmente alto “no tienen otra opción que ir a por uno mejor…”  Esta cosmovisión le sirvió a Zygmunt Bauman para teorizar sobre cuestiones imprescindibles y así intentar comprender esta era. La idea de felicidad, el mundo que está resurgiendo después de la crisis, seguridad versus libertad, son algunas de sus preocupaciones actuales y que explica en sus recientes libros: Múltiples culturas, una sola humanidad (Katz editores) yEl arte de la vida (Paidós). “No es posible ser realmente libre si no se tiene seguridad, y la verdadera seguridad implica a su vez la libertad”, sostiene desde Inglaterra por escrito.
Bauman nació en Polonia pero se fue expulsado por el antisemitismo en los 50 y recaló en los 60 en Gran Bretaña. Hoy es profesor emérito de la Universidad de Leeds. Estudió las estratificaciones sociales y las relacionó con el desarrollo del movimiento obrero. Después analizó y criticó la modernidad y dio un diagnóstico pesimista de la sociedad. Ya en los 90 teorizó acerca de un modo diferente de enfocar el debate cuestionador sobre la modernidad. Ya no se trata de modernidad versus posmodernidad sino del pasaje de una modernidad “sólida” hacia otra “líquida”. Al mismo tiempo y hasta el presente se ocupó de la convivencia de los “diferentes”, los “residuos humanos” de la globalización: emigrantes, refugiados, parias, pobres todos. Sobre este mundo cruel y desigual versó este diálogo con Bauman.

Uno de sus nuevos libros se llamaMúltiples culturas, una sola humanidad. ¿Hay en este concepto una visión “optimista” del mundo de hoy?

Ni optimista ni pesimista… Es sólo una evaluación sobria del desafío que enfrentamos en el umbral del siglo XXI. Ahora todos estamos interconectados y somos interdependientes. Lo que pasa en un lugar del globo tiene impacto en todos los demás, pero esa condición que compartimos se traduce y se reprocesa en miles de lenguas, de estilos culturales, de depósitos de memoria. No es probable que nuestra interdependencia redunde en una uniformidad cultural. Es por eso que el desafío que enfrentamos es que estamos todos, por así decirlo, en el mismo barco; tenemos un destino común y nuestra supervivencia depende de si cooperamos o luchamos entre nosotros. De todos modos, a veces diferimos mucho en algunos aspectos vitales. Tenemos que desarrollar, aprender y practicar el arte de vivir con diferencias, el arte de cooperar sin que los cooperadores pierdan su identidad, a beneficiarnos unos de otros no a pesar de, sino gracias a nuestras diferencias.

Es paradójico, pero mientras se exalta el libre tránsito de mercancías, se fortalecen y construyen fronteras y muros. ¿Cómo se sobrevive a esta tensión?

Eso sólo parece ser una paradoja. En realidad, esa contradicción era algo esperable en un planeta donde las potencias que determinan nuestra vida, condiciones y perspectivas son globales, pueden ignorar las fronteras y las leyes del estado, mientras que la mayor parte de los instrumentos políticos sigue siendo local y de una completa inadecuación para las enormes tareas a abordar. Fortificar las viejas fronteras y trazar otras nuevas, tratar de separarnos a “nosotros” de “ellos”, son reacciones naturales, si bien desesperadas, a esa discrepancia. Si esas reacciones son tan eficaces como vehementes es otra cuestión. Las soberanías locales territoriales van a seguir desgastándose en este mundo en rápida globalización.

Hay escenas comunes en Ciudad de México, San Pablo, Buenos Aires: de un lado villas miseria; del otro, barrios cerrados. Pobres de un lado, ricos del otro. ¿Quiénes quedan en el medio?

¿Por qué se limita a las ciudades latinoamericanas? La misma tendencia prevalece en todos los continentes. Se trata de otro intento desesperado de separarse de la vida incierta, desigual, difícil y caótica de “afuera”. Pero las vallas tienen dos lados. Dividen el espacio en un “adentro” y un “afuera”, pero el “adentro” para la gente que vive de un lado del cerco es el “afuera” para los que están del otro lado. Cercarse en una “comunidad cerrada” no puede sino significar también excluir a todos los demás de los lugares dignos, agradables y seguros, y encerrarlos en sus barrios pobres. En las grandes ciudades, el espacio se divide en “comunidades cerradas” (guetos voluntarios) y “barrios miserables” (guetos involuntarios). El resto de la población lleva una incómoda existencia entre esos dos extremos, soñando con acceder a los guetos voluntarios y temiendo caer en los involuntarios.

¿Por qué se cree que el mundo de hoy padece una inseguridad sin precedentes? ¿En otras eras se vivía con mayor seguridad?

Cada época y cada tipo de sociedad tiene sus propios problemas específicos y sus pesadillas, y crea sus propias estratagemas para manejar sus propios miedos y angustias. En nuestra época, la angustia aterradora y paralizante tiene sus raíces en la fluidez, la fragilidad y la inevitable incertidumbre de la posición y las perspectivas sociales. Por un lado, se proclama el libre acceso a todas las opciones imaginables (de ahí las depresiones y la autocondena: debo tener algún problema si no consigo lo que otros lograron ); por otro lado, todo lo que ya se ganó y se obtuvo es nuestro “hasta nuevo aviso” y podría retirársenos y negársenos en cualquier momento. La angustia resultante permanecería con nosotros mientras la “liquidez” siga siendo la característica de la sociedad. Nuestros abuelos lucharon con valentía por la libertad. Nosotros parecemos cada vez más preocupados por nuestra seguridad personal… Todo indica que estamos dispuestos a entregar parte de la libertad que tanto costó a cambio de mayor seguridad.

Esto nos llevaría a otra paradoja. ¿Cómo maneja la sociedad moderna la falta de seguridad que ella misma produce?

Por medio de todo tipo de estratagemas, en su mayor parte a través de sustitutos. Uno de los más habituales es el desplazamiento/trasplante del terror a la globalización inaccesible, caótica, descontrolada e impredecible a sus productos: inmigrantes, refugiados, personas que piden asilo. Otro instrumento es el que proporcionan las llamadas “comunidades cerradas” fortificadas contra extraños, merodeadores y mendigos, si bien son incapaces de detener o desviar las fuerzas que son responsables del debilitamiento de nuestra autoestima y actitud social, que amenazan con destruir. En líneas más generales: las estratagemas más extendidas se reducen a la sustitución de preocupaciones sobre la seguridad del cuerpo y la propiedad por preocupaciones sobre la seguridad individual y colectiva sustentada o negada en términos sociales.

¿Hay futuro? ¿Se puede pensarlo? ¿Existe en el imaginario de los jóvenes?

El filósofo británico John Gray destacó que “los gobiernos de los estados soberanos no saben de antemano cómo van a reaccionar los mercados (…) Los gobiernos nacionales en la década de 1990 vuelan a ciegas.” Gray no estima que el futuro suponga una situación muy diferente. Al igual que en el pasado, podemos esperar “una sucesión de contingencias, catástrofes y pasos ocasionales por la paz y la civilización”, todos ellos, permítame agregar, inesperados, imprevisibles y por lo general con víctimas y beneficiarios sin conciencia ni preparación. Hay muchos indicios de que, a diferencia de sus padres y abuelos, los jóvenes tienden a abandonar la concepción “cíclica” y “lineal” del tiempo y a volver a un modelo “puntillista”: el tiempo se pulveriza en una serie desordenada de “momentos”, cada uno de los cuales se vive solo, tiene un valor que puede desvanecerse con la llegada del momento siguiente y tiene poca relación con el pasado y con el futuro. Como la fluidez endémica de las condiciones tiene la mala costumbre de cambiar sin previo aviso, la atención tiende a concentrarse en aprovechar al máximo el momento actual en lugar de preocuparse por sus posibles consecuencias a largo plazo. Cada punto del tiempo, por más efímero que sea, puede resultar otro “big bang”, pero no hay forma de saber qué punto con anticipación, de modo que, por las dudas, hay que explorar cada uno a fondo.

Es una época en la que los miedos tienen un papel destacado. ¿Cuáles son los principales temores que trae este presente?

Creo que las características más destacadas de los miedos contemporáneos son su naturaleza diseminada, la subdefinición y la subdeterminación, características que tienden a aparecer en los períodos de lo que puede llamarse un “interregno”. Antonio Gramsci escribió en Cuadernos de la cárcel lo siguiente: “La crisis consiste precisamente en el hecho de que lo viejo está muriendo y lo nuevo no puede nacer: en este interregno aparece una gran variedad de síntomas mórbidos”. Gramsci dio al término “interregno” un significado que abarcó un espectro más amplio del orden social, político y legal, al tiempo que profundizaba en la situación sociocultural; o más bien, tomando la memorable definición de Lenin de la “situación revolucionaria” como la situación en la que los gobernantes ya no pueden gobernar mientras que los gobernados ya no quieren ser gobernados, separó la idea de “interregno” de su habitual asociación con el interludio de la trasmisión (acostumbrada) del poder hereditario o elegido, y lo asoció a las situaciones extraordinarias en las que el marco legal existente del orden social pierde fuerza y ya no puede mantenerse, mientras que un marco nuevo, a la medida de las nuevas condiciones que hicieron inútil el marco anterior, está aún en una etapa de creación, no se lo terminó de estructurar o no tiene la fuerza suficiente para que se lo instale. Propongo reconocer la situación planetaria actual como un caso de interregno. De hecho, tal como postuló Gramsci, “lo viejo está muriendo”. El viejo orden que hasta hace poco se basaba en un principio igualmente “trinitario” de territorio, estado y nación como clave de la distribución planetaria de soberanía, y en un poder que parecía vinculado para siempre a la política del estado-nación territorial como su único agente operativo, ahora está muriendo. La soberanía ya no está ligada a los elementos de las entidades y el principio trinitario; como máximo está vinculada a los mismos pero de forma laxa y en proporciones mucho más reducidas en dimensiones y contenidos. La presunta unión indisoluble de poder y política, por otro lado, está terminando con perspectivas de divorcio. La soberanía está sin ancla y en flotación libre. Los estados-nación se encuentran en situación de compartir la compañía conflictiva de aspirantes a, o presuntos sujetos soberanos siempre en pugna y competencia, con entidades que evaden con éxito la aplicación del hasta entonces principio trinitario obligatorio de asignación, y con demasiada frecuencia ignorando de manera explícita o socavando de forma furtiva sus objetos designados. Un número cada vez mayor de competidores por la soberanía ya excede, si no de forma individual sin duda de forma colectiva, el poder de un estado-nación medio (las compañías comerciales, industriales y financieras multinacionales ya constituyen, según Gray, “alrededor de la tercera parte de la producción mundial y los dos tercios del comercio mundial”).

La “modernidad líquida”, como un tiempo donde las relaciones sociales, económicas, discurren como un fluido que no puede conservar la forma adquirida en cada momento, ¿tiene fin?

Es difícil contestar esa pregunta, no sólo porque el futuro es impredecible, sino debido al “interregno” que mencioné antes, un lapso en el que virtualmente todo puede pasar pero nada puede hacerse con plena seguridad y certeza de éxito. En nuestros tiempos, la gran pregunta no es “¿qué hace falta hacer?”, sino “¿quién puede hacerlo?” En la actualidad hay una creciente separación, que se acerca de forma alarmante al divorcio, entre poder y política, los dos socios aparentemente inseparables que durante los dos últimos siglos residieron –o creyeron y exigieron residir– en el estado nación territorial. Esa separación ya derivó en el desajuste entre las instituciones del poder y las de la política. El poder desapareció del nivel del estado nación y se instaló en el “espacio de flujos” libre de política, dejando a la política oculta como antes en la morada que se compartía y que ahora descendió al “espacio de lugares”. El creciente volumen de poder que importa ya se hizo global. La política, sin embargo, siguió siendo tan local como antes. Por lo tanto, los poderes más relevantes permanecen fuera del alcance de las instituciones políticas existentes, mientras que el marco de maniobra de la política interna sigue reduciéndose. La situación planetaria enfrenta ahora el desafío de asambleas ad hoc de poderes discordantes que el control político no limita debido a que las instituciones políticas existentes tienen cada vez menos poder. Estas se ven, por lo tanto, obligadas a limitar de forma drástica sus ambiciones y a “transferir” o “tercerizar” la creciente cantidad de funciones que tradicionalmente se confiaba a los gobiernos nacionales a organizaciones no políticas. La reducción de la esfera política se autoalimenta, así como la pérdida de relevancia de los sucesivos segmentos de la política nacional redunda en el desgaste del interés de los ciudadanos por la política institucionalizada y en la extendida tendencia a reemplazarla con una política de “flotación libre”, notable por su carácter expeditivo, pero también por su cortoplacismo, reducción a un único tema, fragilidad y resistencia a la institucionalización.

¿Cree que esta crisis global que estamos padeciendo puede generar un nuevo mundo, o al menos un poco diferente?

Hasta ahora, la reacción a la “crisis del crédito”, si bien impresionante y hasta revolucionaria, es “más de lo mismo”, con la vana esperanza de que las posibilidades vigorizadoras de ganancia y consumo de esa etapa no estén aún del todo agotadas: un esfuerzo por recapitalizar a quienes prestan dinero y por hacer que sus deudores vuelvan a ser confiables para el crédito, de modo tal que el negocio de prestar y de tomar crédito, de seguir endeudándose, puedan volver a lo “habitual”. El estado benefactor para los ricos volvió a los salones de exposición, para lo cual se lo sacó de las dependencias de servicio a las que se había relegado temporalmente sus oficinas para evitar comparaciones envidiosas.

Pero hay individuos que padecen las consecuencias de esta crisis de los que poco se habla. Los protagonistas visibles son los bancos, las empresas…

 
Lo que se olvida alegremente (y de forma estúpida) en esa ocasión es que la naturaleza del sufrimiento humano está determinada por la forma en que las personas viven. El dolor que en la actualidad se lamenta, al igual que todo mal social, tiene profundas raíces en la forma de vida que aprendimos, en nuestro hábito de buscar crédito para el consumo. Vivir del crédito es algo adictivo, más que casi o todas las drogas, y sin duda más adictivo que otros tranquilizantes que se ofrecen, y décadas de generoso suministro de una droga no pueden sino derivar en shock y conmoción cuando la provisión se detiene o disminuye. Ahora nos proponen la salida aparentemente fácil del shock que padecen tanto los drogadictos como los vendedores de drogas: la reanudación del suministro de drogas. Hasta ahora no hay muchos indicios de que nos estemos acercando a las raíces del problema. En el momento en que se lo detuvo ya al borde del precipicio mediante la inyección de “dinero de los contribuyentes”, el banco TSB Lloyds empezó a presionar al Tesoro para que destinara parte del paquete de ahorro a los dividendos de los accionistas. A pesar de la indignación oficial, el banco procedió impasible a pagar bonificaciones cuyo monto obsceno llevó al desastre a los bancos y sus clientes. Por más impresionantes que sean las medidas que los gobiernos ya tomaron, planificaron o anunciaron, todas apuntan a “recapitalizar” los bancos y permitirles volver a la “actividad normal”: en otras palabras, a la actividad que fue la principal responsable de la crisis actual. 
Si los deudores no pudieron pagar los intereses de la orgía de consumo que el banco inspiró y alentó, tal vez se los pueda inducir/obligar a hacerlo por medio de impuestos pagados al estado. Todavía no empezamos a pensar con seriedad en la sustentabilidad de nuestra sociedad de consumo y crédito. La “vuelta a la normalidad” anuncia una vuelta a las vías malas y siempre peligrosas. De todos modos todavía no llegamos al punto en que no hay vuelta atrás; aún hay tiempo (poco) de reflexionar y cambiar de camino; todavía podemos convertir el shock y la conmoción en algo beneficioso para nosotros y para nuestros hijos.

El estatus social: la preocupación del siglo

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La autoestima y el valor propio han sido relacionados con la riqueza y una buena economía dando como resultado una ansiedad generalizada. No hace mucho se dio a conocer la noticia sobre un joven chino cuyo deseo por adquirir el segundo iPad lanzado al mercado lo condujo a la venta de uno de sus riñones.

El asunto causó asombro a la prensa y desconcierto a la sociedad, pero aunque llevado a la exageración, el caso resultaba representativo de un fenómeno hasta cierto punto común.

Estatus social y consumismo

Cuántas personas se embarcan en la compra de autos del año pasando por alto las necesidades evidentes de su hogar. Cuántas mujeres compran a crédito magníficos bolsos de diseñador que no terminarán de pagar sino hasta que estén pasados de moda.

El nuevo perfume, la nueva línea de ropa, el nuevo móvil, todas estas cosas parecieran ser necesidades dignas de complicar una situación financiera de por sí problemática.

Y si bien podría pensarse que semejantes conductas responden a una falta de inteligencia práctica, antes de condenarlas convendría tener en cuenta lo expuesto por Alain de Botton en su libro Ansiedad por el estatus.

Ansiedad por el estatus

Filósofo, arquitecto y escritor, de Botton atribuye estas conductas a lo que denomina como ansiedad por estatus, una verdadera pandemia en las sociedades de Occidente.

El estatus, explica de Botton, se refiere en un sentido estricto a la profesión y estado civil de una persona. Pero en un sentido más amplio el estatus es el valor y la importancia que posee un individuo dentro de su sociedad.

A lo largo de la historia este valor e importancia se han concedido a diversos roles o capacidades. El cazador, el guerrero, la mujer fértil, los nobles, todos fueron en su momento modelos de estatus y recibieron amor y respeto por parte de la colectividad.

Autoestima y economía

Sin embargo a partir del siglo XVIII, el estatus y la respetabilidad en Occidente comenzaron a ser asociados con los logros económicos.

Diversas corrientes de pensamiento influyeron en este cambio. La Meritocracia que sostiene que el éxito económico de una persona depende exclusivamente de su esfuerzo e inteligencia y el Darwinismo social que propone que sólo los más aptos merecen sobrevivir (en términos económicos), han sido particularmente determinantes.

Las propiedades, las bien nutridas cuentas bancarias, la posesión de empresas, han ido convirtiéndose en sinónimos de respetabilidad.

Preocupación por el estatus

Pero lo cierto es que la inmensa mayoría de la población mundial carece de lo necesario para ser considerados como respetables. Ante esta falta de valía en mayor o menor medida todos hemos sufrido de la mencionada ansiedad por estatus.

La ansiedad por el estatus es en palabras de Botton:

Una preocupación tan perniciosa que es capaz de arruinar largos periodos de nuestras vidas, la sensación de que corremos el peligro de no conformar los ideales de éxito presentados por nuestra sociedad y de que, como resultado de ello, seremos desposeídos de nuestra dignidad y respeto; la sensación de que ocupamos un rango muy modesto y de que podemos caer en uno aun más bajo.”

Las recesiones económicas, el retiro, el asenso profesional de algún compañero, son algunos de los disparadores de dicha ansiedad, comenta el filósofo.

Y a pesar de ser tan común, las evidencias de este drama interno son difíciles de encontrar, porque como con la envidia (sentimiento, por cierto, relacionado a la ansiedad por estatus), la gente se avergüenza de manifestarlo.

Mensajes sociales

El asunto es tan importante, explica el filósofo, porque la concepción que tenemos de nosotros mismos depende en gran medida de lo que los otros consideran que somos.

Dependemos de las señales de respeto que el mundo nos envía para sentirnos cómodos con nosotros mismos.

Pero si el estatus es algo difícil de conseguir, más aún es conservarlo durante toda una vida.

Ser un perdedor

Ante los altos estándares que nos presenta la sociedad actual, el fracaso a corto, mediano o largo plazo resulta casi inevitable. De allí vendrá la humillación; “…la corrosiva idea de que hemos sido incapaces de mostrarle al mundo nuestro valor.”

Alain de Botton analiza meticulosamente las raíces históricas y psicológicas de la ansiedad por el estatus y así alcanza diversas conclusiones.

Una de ellas es que el “mal” se acentúa principalmente cuando alguien que consideramos nuestro par en términos de estatus, consigue subir en la escala.

Otra, más alentadora, es que dicha molestia logra mitigarse a través de su debida comprensión y expresión.

El autor ofrece una variedad de reflexiones que logran poner en perspectiva la insufrible molestia de considerarse a si mismo como un “perdedor”.

Memento mori

Una de ellas, quizá la más eficaz, es el recordatorio de la propia muerte. El ejercicio aunque incómodo sirve para reorientar nuestras prioridades: ¿Qué es lo verdaderamente valioso de la vida cuando se llega al momento de morir?.

Sin importar lo olvidados e ignorados que seamos, sin importar lo poderosos y reverenciados que otros puedan ser, se puede encontrar consuelo en la idea de que al final todos terminaremos convertidos en la más democrática de las sustancias: el polvo.

Fuente: suite101.net

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