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La violencia de género halla justificación social entre Rihanna y “Cincuenta sombras de Grey”

La cantante barbadense ha vuelto con su pareja cuatro años después de que la agrediera.Una estudiante fallece emulando las prácticas sexuales de la trilogía de E. L. James. Los programas del corazón son el modelo contemporáneo de imitación para muchas mujeres. Los expertos advierten de un aumento de los casos en los adolescentes.

Uña y carne. En esa actitud se pudo ver a Rihanna con Chris Brown el pasado miércoles, cuando el cantante acudió a los tribunales para rendir cuentas por haber incumplido los servicios sociales que le impusieron en 2009 por agredir a su acompañante. Esta desconcertante estampa ha levantado ampollas entre los expertos en violencia machista, quienes consideran que el ejemplo de la barbadense supone un peligroso paso atrás en la intolerancia social hacia los malos tratos. Max Weber estaría de acuerdo con ellos. “La acción social es una conducta humana donde el sentido dado por el sujeto está referido a la conducta de otros, orientándose por ésta para su desarrollo”, anotaba el sociólogo en 1922.

David Florido, profesor del Departamento de Antropología Social de la Universidad de Sevilla, hace una reinterpretación actual de esta definición y trata de explicar cómo el comportamiento de los ídolos puede influir sobre las masas. “Una lectura ligera de Weber nos llevaría a la conclusión de que los comportamientos de los personajes públicos inciden de forma causal en el comportamiento de quienes observan, pero hay que tener en cuenta que cada uno de nosotros somos influidos por muchos tipos de comportamientos, con significados distintos e incluso contradictorios. Nuestra interpretación personal es la que genera un comportamiento asimilado a un modelo u otro”, aclara. “Lo cierto es que los mass media  son una plataforma de proyección potente, pero no la única”, añade.

Rihanna empleó aquel altavoz hace cuatro años cuando los golpes de Brown sobre su rostro quedaron inmortalizadas en el papel couché. Decidió enfrentarse a su agresor en los juzgados y le venció. El tiempo ha rebajado aquellas fuerzas y la cantante ha dado preferencia al afecto por encima de su propia seguridad. Al menos eso se deduce del tuit que colgó la de Barbados en diciembre para dejar clara su postura con la letra de la canción Take Care de Drake.

“Cometió un error y ha pagado por ello. Ha pagado tanto, que no volverá a hacerlo. A veces la gente necesita apoyo y ánimo, en lugar de ridiculización y más críticas”, justifica la cantante en una entrevista concedida a la revista Rolling Stone. Rihanna se ampara en su derecho a decidir cuando defiende públicamente a su agresor. “He decidido que era más importante para mí ser feliz. Y no voy a dejar que nadie se interfiera en mi camino. Si es un error, es mi error“, añade. Muchos de sus seguidores han condenado estas declaraciones. 

“Quiso servir de ejemplo, pero lo que hizo es muy complicado. Cualquier mujer maltratada necesita una gran valentía para admitir que la persona que se ha sentado a su lado durante años tiene una cara diferente y, además, mostrársela al resto. Ella es también una persona pública y puso en juego su carrera porque, aunque es injusto, la violencia machista sigue siendo un estigma social”, admite  Soledad Murillo, socióloga y exsecretaria general de Políticas de Igualdad del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. “Hace poco vi la entrevista que le hizo  Oprah y me pareció tan enfadada que tuve la sensación de que aquel gesto no se mantendría”, recuerda. “Las mujeres que han sufrido malos tratos están devastadas. Una vez que toman conciencia de lo que les ha pasado, se sumen en una tristeza muy profunda, y ella no ha pasado aún por ahí. Su rabia me hizo pensar que quizás estaba dándole un escarmiento a su novio. No creo que haya entendido que es una víctima de la violencia de género”, analiza Murillo.

Los expertos, sin embargo, sí la reconocen como tal. Miguel Lorente, profesor de Medicina Legal de la Universidad de Granada y exdelegado del Gobierno para la Violencia de Género, advierte rasgos inconfundibles en su comportamiento. “La mayoría de las mujeres que han sido agredidas por sus parejas atribuyen los estallidos de violencia a las circunstancias. Ella argumenta algo similar, piensa que él ha aprendido la lección”, apunta. “Sin embargo, si esto le hubiese pasado con un camarero, jamás volvería a ese bar. Esto demuestra que hay un componente cultural e individual que hace que las víctimas se escondan la realidad y justifiquen lo imposible en sus relaciones de pareja”, argulle.

El estudio Igualdad y Prevención de la Violencia de Género en la Adolescencia arroja datos escalofriantes. El 9,6% de las adolescentes entre 15 y 18 años reconoce haber experimentado malos tratos en pareja, mientras que un 13’1% de los chicos admite haberlos ejercido. “Esta diferencia en los porcentajes responde a que muchas de ellas ni siquiera detectan algunas conductas violentas. Las asumen como normales. La prueba está en que la mayoría de las consultadas reconocía haberse sentido incómoda en más de una ocasión con las prácticas sexuales que mantenía con su pareja”, precisa.

El 9,6% de las adolescentes entre 15 y 18 años reconoce haber experimentado malos tratos

Un experimento sexual fue, precisamente, lo que  ocasionó la muerte de una estudiante alemana de 28 años. La fallecida había llegado a Suecia con una beca de intercambio para estar al lado de su novio, de 31 años. El bestseller  Cincuenta sombras de Grey les sirvió de inspiración para dar rienda suelta a las fantasías sadomasoquistas del treintañero, que se metió tanto en su papel que no se dio cuenta de que la joven había dejado de respirar después de haber sido golpeada 123 veces con un puntero de madera mientras permanecía atada. “La trilogía se ha publicitado como un fenómeno que ha reanimado la vida sexual de mujeres de medio mundo y lo sucedido evidencia que, en realidad, se trata de una perversión”, opina Beatriz Muñoz, directora de la Oficina para la Igualdad de la Universidad de Extremadura. “La trama incluye un contrato de sumisión que el protagonista ofrece a la chica como condición para mantener una relación. La mayoría de las adolescentes han leído las novelas en clave romántica, lo cuál es muy peligroso. A ciertas edades, puede ser contraproducente que se deslicen modelos de relaciones desiguales en el imaginario femenino”, concluye.

Muñoz considera que el modelo de atracción que se reproduce en la novela es nocivo y respalda su punto de vista con los trabajos de Lídia PuigvertLa investigadora del Centro Especial de Investigación en Teorías y Prácticas Superadoras de Desigualdades (CREA), del Parque Científico de Barcelona, mantiene que para la superación de las barreras sexistas y la prevención de la violencia es necesarioimplantar el lenguaje ético en los medios frente al lenguaje del deseo. “La mayoría de los productos televisivos que se emiten venden una masculinidad agresiva que cala en las chicas. El hecho de que las mujeres reconozcan como atractivo al típico malote, multiplica las posibilidades de que elijan como compañero a un tipo que las trate mal”, considera la directora de la Oficina para la Igualdad de la Universidad de Extremadura. Los ejemplos se amontonan en la crónica social: Whitney HoustonTina TurnerPamela Anderson

La mayoría de los productos televisivos que se emiten venden una masculinidad agresiva

“Los programas del corazón son el modelo contemporáneo de imitación, como  Corín Tellado lo fue en su día. Las noticias también contienen un fuerte influjo ideológico que ofrece nuevos referentes públicos que hacen cambiar a la sociedad, por lo tanto, los medios tienen una fuerte responsabilidad”, apuntilla Pablo Vidal-González, del Instituto Universitario de Antropología de la Universidad Católica de Valencia.Ana Fondón, profesora de Sociología de la Universidad de Extremadura, se suma a esta valoración. ”Es condenable que la prensa y la televisión trivialicen estas cuestiones presentándolas como informaciones morbosas, cuando se trata de situaciones altamente preocupantes”, denuncia.

Lorente, por el contrario, apela a la responsabilidad social. “En primer lugar, es importante diferenciar entre la realidad y la ficción. Los libros de  E.L. James no dejan de ser una fantasía, no se puede censurar la imaginación de la autora. Debemos asumir cierta responsabilidad social en el consumo de estos productos, aunque el tratamiento informativo merece capítulo aparte. Los periodistas tienen la obligación de romper los esquemas que contribuyen a perpetuar la violencia”, sentencia.

Violencia de género entre adolescentes: los expertos advierten de un aumento de los casos

Un 4,9% de chicas adolescentes reconoce haber sido víctima de algún tipo de violencia. En 2011, 32.000 mujeres sufrieron maltrato machista en España, de las que un 1,7% tenía menos de 18 años.

Cartel de una campaña contra la violencia de género del Gobierno de Murcia

Ayer fue enterrada Miriam Tamayo, la joven que perdía la vida el pasado miércoles, presuntamente, a manos de su expareja en Jerez de la Frontera, Cádiz. Tenía 21 años  y se dirigía a sus clases en la Escuela de Hostelería cuando fue sorprendida por el presunto autor de los hechos. Su juventud no fue suficiente para dar el paso de denunciar a quien fue su novio, que cuenta con antecedentes por otro tipo de delitos contra las personas.

“La edad media de las mujeres que están sometidas a una situación de maltrato es cada vez más baja”, advierte el psicólogo Félix Hurtado Melero, técnico de Promoción de Salud en el área de Gestión Sanitaria del Campo de Gibraltar. “Hoy en día no es raro encontrar casos de violencia de género en chicas con 13 y 14 años”, agrega.

Las numerosas campañas de sensibilización y el gran volumen de información que existe sobre el fenómeno no han podido evitar que se haya registrado un repunte de víctimas entre las más jóvenes. Los expertos coinciden en señalar las nuevas tecnologías como uno de los elementos que ha contribuido a que la violencia machista se abra hueco en una generación nacida en el siglo XXI.

Almansa: “Las redes sociales son un factor de riesgo que no existía antes y que ahora tienen un papel muy importante”

“Se está produciendo cierto fenómeno de cosificación de la mujer en internet, donde se presenta como un producto de consumo y posesión. En esta línea, que un chico incurra en un maltrato psicológico a una chica en el entorno 2.0. es algo que no sorprende, se asume como forma habitual de comunicación dentro de las redes sociales”, denuncia Hurtado.

“Las redes sociales son un factor de riesgo que no existía antes y que ahora tienen un papel muy importante”, indica Julia Almansa, directora de la Fundación Luz Casanova. “Muchas de ellas viven situaciones graves de acoso solamente por la aplicación Whatsapp, a través de la que pueden controlar dónde están, qué están haciendo o cómo van vestidas”, apunta.

La plataforma Violencia Cero corrobora estas observaciones y destaca lo difícil que es tomar conciencia de una situación de maltrato para una adolescente que percibe el control extremo como una prueba de amor, “celos que quieren decir que la quiere más”, indica Lola Rodríguez, presidenta de la plataforma.

Un estudio elaborado por la Universidad Complutense y el Ministerio de Igualdad del anterior Gobierno en 2011 avala la percepción de los expertos. Ese año, más de 32.000 mujeres sufrieron maltrato machista en España, de las que un 1,7% tenía menos de 18 años. Además, según el informe, un 4,9% de chicas adolescentes reconoce haber sido víctima de algún tipo de violencia.

Los expertos llevan años repitiendo que el maltrato afecta a todos los niveles sociales, económicos y culturales. Ahora sabemos que ser mayor de edad tampoco es condición y la menor maltratada por su pareja no es una excepción. Tanto es así, que la Comunidad de Madrid ha habilitado una línea de ayuda online para adolescentes víctimas de violencia de género. “La violencia no se inicia normalmente con agresiones físicas sino con comportamientos de dominio y abuso, sin que, en muchas ocasiones, la adolescente tenga conciencia de estar sufriendo dicha violencia”, se señala desde la página web habilitada a tal efecto.

Desde la Dirección general de la Mujer de la Comunidad de Madrid aseguran que las cifras no son aún significativas. Sin embargo, entre las 927 llamadas de menores que recibió la Fundación ANAR en 2012 para denunciar maltrato machista, un 58,9% tenían 17 años, un 19,1% tenía 16 y un 12% de 13 a 14.

Sensibilización y reeducación

La Fundación Luz Casanova afronta el problema desde la sensibilización y la reeducación. A través de unos talleres, un grupo de profesionales forma a alumnos de los últimos cursos de la ESO y Bachillerato para que sean capaces de identificar las situaciones de violencia que viven, así como sensibilizarse de la importancia de establecer relaciones sanas.

De 2007 a 2011, 778 menores de entre 14 y 17 años fueron enjuiciados por delitos relacionados con la violencia de género

En Violencia Cero también ofrecen charlas en los centros escolares. Cuando logran que una joven admita que está envuelta en una relación violenta y reconozca que la situación no es normal, la plataforma la deriva al Instituto de la Mujer, psicólogos o abogados, si el caso es grave. Sin embargo, la directora de la Fundación Luz Casanova cuenta que para poder atender a las menores, por ley, deben presentar una autorización de los padres. “Esto plantea un problema porque, en muchas ocasiones, los progenitores no saben siquiera que existe una relación, mucho menos que ésta es violenta. Hay incluso casos en los que las menores sufren violencia sexual, algo muy difícil de reconocer a unos padres, que no pueden imaginar lo que está pasando”, lamenta Julia Almansa, que destaca la importancia de trata también a los jóvenes que habiendo admitido un comportamiento violento, quieren cambiar.

Según los últimos datos estadísticos del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), de 2007 a 2011, 778 menores de entre 14 y 17 años fueron enjuiciados por delitos relacionados con la violencia de género.

Mayor capacidad de recuperación

Cuando una joven que acaba de iniciar una relación de pareja se aleja de su entorno personal previo, tiene reacciones desproporcionadas o más agresivas de lo normal, disminuye su autoestima y rendimiento escolar o comienza a tener dificultades a nivel cognitivo, es posible que esté siendo víctima de violencia de género. “Pueden ser síntomas de otros problemas, pero si un familiar o un amigo se percata de esto debe, por lo menos, preguntar”, explica Almansa.

En cuanto a las consecuencias de vivir un episodio de violencia machista a tan corta edad, la directora de la Fundación Luz Casanova asegura que la violencia es muy contaminante, “afecta y deja secuelas”. “Pero la intervención con gente joven con poco tiempo de exposición a violencia da resultados fantásticos. Su capacidad de recuperación es altísima”, aagrega Almansa.

Esta es una de las principales diferencias entre el maltrato en adultos y adolescentes. Lola Rodríguez añade que, con la ayuda apropiada, las más jóvenes suelen reconocer antes el problema. “Si denuncian, lo hacen mucho antes. Una mujer adulta lo hace en unos 30 o 40 años de media y en muchos casos no llegan a hacerlo. Las hicas jóvenes no esperan tanto”, apunta.

Por Aurora Muñoz y Alicia Rodríguez, vistos en www.zoomnews.es

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La figura de ama de casa se desdibuja debido a la crisis y al cambio sociológico

Tan sólo el 3% de las mujeres que se definen a sí mismas como amas de casa tiene menos de 35 años. El 99% de quienes se dedican en exclusiva a las labores del hogar son mujeres. Entre las amas de casa hay mayor porcentaje de mujeres católicas y de derechas que en el resto de la población.

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El término “ama de casa” tiene muy mala prensa, continuamente tachado de machista por ser usado siempre en femenino, pero lo cierto es que el 99% de quienes se dedican en exclusiva a las labores del hogar son mujeres. El Instituto Nacional de Estadística (INE) define como ama de casa a toda persona entre 16 y 64 años que, sin ejercer ninguna actividad económica, se dedica a cuidar su propio hogar.

“Aunque poco a poco los hombres van considerándose parte en las tareas domésticas, el número de ellos que se dedica únicamente a las labores del hogar es residual”, señala Josep Lobera, profesor de Sociología de la Universidad Autónoma de Madrid y autor del Perfil político y religioso de las amas de casa en España junto con Xavier Coller, catedrático de Sociología de la Universidad Pablo de Olavide.

El estudio, difundido por la Federación Española de Sociología, revela que el 67% de las mujeres que se definen a sí mismas como amas de casa tiene más de 54 años. Tan sólo el 3% no supera los 35. “Es evidente que el modelo tradicional de pareja formada por un hombre ‘proveedor’ que gana el dinero y una mujer que se queda en casa se está transformando”, apunta Josep Lobera.

“La participación de la mujer en el mercado de trabajo es una realidad, la necesidad de contar con dos sueldos para sacar adelante una familia y la autonomía que da a la mujer el poder contar con sus propios ingresos” son algunas de las razones que explican el cambio sociológico que ha experimentado en este sentido la sociedad española, según Pablo Vidal, del Instituto Universitario de Antropología de la Universidad Católica de Valencia.

Meil: “La incorporación de un ama de casa al ámbito laboral depende de su grado de cualificación y de los niveles de renta de la familia”

Para ellas también es innegable que el modelo estereotipado de mujer que se dedica exclusivamente al cuidado de los niños y el hogar tiende a desaparecer. “Las circunstancias económicas han conllevado un cambio de mentalidad y cada vez hay más parejas en las que ambos trabajan”, sostienen en Tyrius, la Asociación Provincial de Amas de Casa y Consumidores de Valencia. “Con la crisis, muchas familias se han visto abocadas a buscar nuevas fuentes de ingresos y muchas mujeres han decido salir a buscar un trabajo remunerado fuera de casa”, agregan.

La grave coyuntura económica no siempre aboca a las amas de casa a entrar en el mercado laboral, sino que, en ocasiones, las aleja de él. Así lo creeGerardo Meil, catedrático de Sociología en la Universidad Autónoma de Madrid especializado en el análisis de la vida familiar y conciliación de vida laboral y privada. “La incorporación de un ama de casa en este ámbito depende de su grado de cualificación y de los niveles de renta de la familia. Hay parejas que, para conciliar vida familiar y laboral, deben echar mano de una guardería o de alguien que les ayude y, si los ingresos no son muy altos, puede no compensarles económicamente”, explica Meil.

“Muchas mujeres abandonan el mercado de trabajo con la maternidad y cuando los hijos se han hecho mayores y deciden volver han perdido cualificación profesional y experiencia laboral, lo que dificulta la reincorporación”, explica el catedrático, convencido de que la categoría social de ama de casa, aunque en descenso, no va a desparecer.

Según datos de la empresa de recursos humanos Adecco, la crisis económica ha empujado a más de medio millón de amas de casa aincorporarse al mercado laboral. Unas 100.000 lo hicieron en el 2009, 170.000 en 2010, 195.000 en 2012 y 60.000 en los dos primeros meses del presente año.

Por otro lado, no se puede obviar la animadversión de las más jóvenes hacia este roll. “Antes era la función que les tocaba, pero ahora las mujeres se ven a sí mismas con otro papel en la sociedad y cada vez serán menos las que elijan ese camino”, destaca Josep Lobera. “La mayoría ni siquiera sabe lo que significaron las siglas SL para referirse, hasta hace sólo unos años, a las mujeres que se dedicaban a Sus Labores. Eso es historia”, añade Vidal.

El escaso porcentaje de mujeres menores de 35 años entre las amas de casa españolas corrobora el cambio que ha experimentado la sociedad, pero también responde a una entrada cada vez más tardía en la madurez, tanto personal como familiar. “La menor proporción entre las generaciones más jóvenes se debe al retraso a la hora de formar una pareja estable y de entrar en la maternidad, debido a la crisis económica. Es pura estrategia de supervivencia”, señala Meil. Hoy, todo se retrasa, incluida la decisión de ocuparse en exclusiva al hogar, que suele tomarse cuando se tienen hijos o se presenta la necesidad de cuidar de un familiar mayor.

La crisis económica ha empujado a más de medio millón de amas de casa a incorporarse al mercado laboral

Católica, de derechas y sin estudios

Además del envejecimiento de las amas de casa, el Perfil político y religioso de las amas de casa en España revela que el 72% de ellas no tiene estudios por encima de la secundaria obligatoria.

Por otro lado, el antropólogo Pablo Vidalrecuerda que las mujeres, desde el punto de vista sociológico, son siempre más conservadoras, “son las que preservan las tradiciones, las más reacias al cambio, las que educan a los hijos en la continuidad”. En este sentido, cabe destacar el alto pocentaje de ellas que se declara católica practicante, un 41% frente al 19% en el resto de españoles. Únicamente el 6% de ellas afirma ser no creyente, frente al 21% de la población.

En el plano ideológico, el 39% de las amas de casa votaron al Partido Popular en 2011, unos diez puntos porcentuales más de lo que les votaron las demás mujeres.

Neomachismos: nuevos ataques, nuevas respuestas

En los últimos años asistimos a un nuevo fortalecimiento de una serie de discursos machistas que relativizan y avalan de forma explicita o sutil las desigualdades de género y la violencia hacia las mujeres y las sexualidades no normativas.

Desde los clásicos posicionamientos públicos de altos mandatarios de la jerarquía eclesiástica en contra del matrimonio homosexual, el aborto o los anticonceptivos; hasta las declaraciones de diputados como Toni Cantó contra la ley de violencia de género, esgrimiendo la falacia de que la mayoría de las denuncias son falsas; pasando por la intención expresa del Ministro Gallardón, reiterada en varias ocasiones, de reformar la ley de aborto para limitar nuevamente la libertad de las mujeres de decidir sobre sus cuerpos.

Esta nueva ola de discursos machistas se inserta en un contexto de feminización de la pobreza y endurecimiento del capitalismo con importantes recortes en las políticas de igualdad. ¿Pero qué tiene de “nuevo” este machismo? Diversos análisis coinciden en que tales discursos no son tan nuevos sino que son el resultado de la actualización, a través de modos y canales distintos, de una lógica patriarcal de dominación y explotación más que consolidada en el tiempo. Una lógica que sigue operando a través de canales clásicos a los que ahora hay que sumar los nuevos medios en el terreno de lo virtual (blogs, redes sociales, plataformas, foros).

Los análisis feministas también coinciden en que estos discursos sociales del machismo son en cierta medida una reacción al establecimiento y desarrollo de las políticas de igualdad (ley de aborto, ley de violencia de género, ley de matrimonio entre personas del mismo sexo, etc.). Pero sobretodo constituyen toda una una respuesta social a un cambio en las relaciones de género que, gracias a los movimientos feministas, ha conllevado mayores cuotas de igualdad/libertad para las mujeres.

Mutaciones del patriarcado: nuevos ataques machistas

Como señalan Nieves Salobral y Soraya G. Guerrero en el artículo “Violencia machista a debate”, los discursos neomachistas tienen en común una minimización de la importancia de la violencia masculina y de la desigualdad estructural entre hombres y mujeres, una crítica constante a las políticas de igualdad institucionales y un importante cuestionamiento de la actitud de algunas mujeres y feministas a las que se responsabiliza de la reacción agresiva de los varones. Además, consideran que el contexto es fuertemente favorable a las mujeres y llegan a percibir al hombre como una víctima de los excesos femeninos y de la lucha por la libertad de las mujeres.

El colectivo Ioé, en su estudio sobre las actitudes de la población ante la violencia de género en España, distingue entre “machismo resentido”, “a la defensiva”, “magnánimo antiautoritario” e “igualitarismo inconsecuente”. En intersección con esta clasificación podríamos distinguir diferentes articulaciones de las respuestas machistas a las luchas feministas:

Por un lado, tendíamos los movimientos de hombres supuestamente afectados por las leyes de género, entre los cuales, en el contexto del Estado español, destaca Federgen. Las diferentes asociaciones que conforman esta federación, junto a los grupos de hombres divorciados y por la custodia compartida, dan cuenta del modo en que el patriarcado se rearticula en un contexto de crisis capitalista y de inestabilidad de los vínculos familiares tradicionales. Nuevos mitos, como el de las denuncias falsas por violencia de género, o el síndrome de alienación parental, “toda una respuesta neomachista al abordaje penal de la violencia”, como afirma la psicóloga Fátima Urzanqui, se unen a los viejos discursos sobre violencia machista. En este caso resultan paradigmáticas las recientesdeclaraciones del diputado de UPyD, Toni Cantó, quien se erige así como uno de los“portavoces de los discursos neomachistas”, o propuestas tan misóginas, androcéntricas y antifeministas como la del autodenominado Ministerio del equilibrio.

En consonancia con los anteriorioes, encontraríamos las plataformas católicas y/o de derechas que han acuñando el concepto “ideología de género” para referirse a una supuesta ofensiva que desbinarizaría a la población (diluyendo la “natural” división entre hombres y mujeres), atacaría a la heterosexualidad, amenazaría la familia nuclear y destruiría los valores “legítimos” (católicos). Según la presentación del I congreso Internacional de Ideología de Género, celebrado en Navarra en 2011, la categoría de género si bien “en su origen remitía a la base biológica de la diferencia sexuada, progresivamente corre el riesgo de suplantar dicha base, hasta llegar a abolirla”.

En este sentido, está teniendo lugar un intento de apropiación del concepto “feminismo” para desactivar su connotación subversiva y asociarlo a una acrítica e insípida “igualdad” de derechos y oportunidades que no tiene en consideración las relaciones de poder generizadas ni la organización heteropatriarcal de las sociedades. Otro buen ejemplo de ello lo constituyela plataforma Otro feminismo es posible, la cual pretende conformarse como una suerte de“feminismo verdadero” pro-igualdad frente al que ellxs denominan “feminismo radical” y/o hembrista, el cual abarcaría desde las mujeres de la izquierda y centroizquierda institucional hasta teóricas y académicas feministas pasando por activistas feministas de toda índole (asociadas, participantes en ONG, autónomas…).

Resulta muy interesante también, a la vez que problemático, asistir al modo como se están desarrollando toda una serie de teorías conspiracionistas sobre el origen y desarrollo de los movimientos feministas a los que se les identifica con un lobby y se les llega a asociar con Rockefeller u organizaciones como la CIA. Artículos como el difundido por el blog Información por la verdad condensan todo el imaginario esencialista y en pos de “reequilibrar la balanza” que mencionábamos anteriormente.

Estas teorías de la conspiración profundamente antifeministas se están desarrollando también, aunque de manera relativamente marginal, desde los movimientos sociales autónomos. Autorxs de dudosa credibilidad como Félix Rodrigo Mora o Prado Esteban, con su voraz crítica al feminismo de Estado (en el que incluyen a todo el feminismo), asocian el movimiento feminista al fomento del capitalismo y la explotación llegando a identificar feminicidio con el “exterminio de mujeres” que, según ellos, realiza el feminismo.

Por otro lado, en la esfera virtual nos encontramos no solo con discursos claramente machistas y de condescendencia y trivialización de la opresión sino también con una serie de agresiones virtuales más o menos organizadas (mensajes descalificadores y humillantes y amenazas de agresiones físicas y sexuales) hacia mujeres feministas que tienen una importante actividad política en la red. En este sentido, casos como el acoso sufrido por Anita Sarkeesian en EEUU, a raíz de su proyecto “Feminist Frequency” o, en el contexto español, por Alicia Murillo desde el sitio Forocoches, han abierto el debate sobre cómo afrontar los “cíberataques” y cómo desarrollar nuevas estrategias desde los feminismos.

A nivel más espontáneo y sin una organización explícitamente política encontramos a los troles machistas que actúan a nivel individual y colectivo a través de la red. Foros, facebook, twitter, youtube, blogs e incluso correo electrónico son sus canales de ataque. Según el completísimo artículo “Trol machista, moretones virtuales”, “el anonimato, la tolerancia al trol que se da en la red y la dificultad para establecer el límite entre el ‘troleo’ y la amenaza son algunos factores que hacen de los entornos virtuales un campo abonado para el trol machista”. Entre los troles machistas también hay diferencias significativas, pero podríamos definirnos de forma simplificada y grosso modo en dos tipos: los forococheros y los buenistas.

Los troles provenientes de foros como Forocoches. A través de estos foros los troles localizan y difunden publicaciones o proyectos feministas en la red para que sus usuarios acudan en masa con relativa velocidad a boikotear la inicitaiva. Los troles forococheros actúan con un discurso soez, violento y abiertamente machista: “lo que le hace falta es una buena polla”, “a fregar!”, “putas”, “te llega el WIFI a la cocina”, “depílate”, etc. Asimismo, esgrimen tópicos manidos sobre las feministas como “gordas amargadas”, “lesbianas”, “peludas”, “brujas”, “malfolladas”, etc. Un caso reciente y paradigmático de odio, insulto y acoso machista de este tipo es analizado Lucía Egaña en su artículo“Globalización machista”.

¿Qué sucede cuando estos discursos provienen no tanto de la derecha, la iglesia o la socialdemocracia sino del otro lado del campo de batalla, esto es, de espacios progres, izquierdosos o incluso movimientos sociales supuestamente afines al feminismo? Encontramos a los troles bienpensantes, políticamente correctos o “buenistas”. Estos troles no actúan en masa, sino de manera individual, pero todos comparten el mismo discurso, con pocos matices entre sí. Sus intervenciones son más elaboradas, largas y refinadas y pretenden demostrar más autoridad intelectual que los troles forococheros. Una de sus características principales es que realizan un llamado a guardar las formas. Bajo el recurrente, “te hablo desde el respeto”, se cubren las espaldas ante una posible respuesta feminista contundente, que habitualmente es identificada como ataque, insulto o, en el caso que no se le dedique toda la energía y tiempo que ellos exigen, cobardía.

Los buenistas suelen tener un discurso progresista que condena el machismo más rancio y recalcitrante -en algunos casos se muestran incluso afines a las políticas de igualdad-, pero carecen de conocimientos sobre teoría y práctica feminista. A pesar de ello se sienten legitimados para aleccionar, juzgar y poner en duda las estrategias y formas de expresión de las feministas. Coleccionan un argumentario basado en tópicos y nociones que niegan las relaciones de poder y dominación patriarcales preexistentes: “todos somos iguales”, “yo no me fijo en el género sino en la persona”, “quiero la armonía entre los sexos”.

Aunque este discurso se nos han repetido hasta la saciedad a las feministas para descafeinar nuestras luchas y estrategias, a ellos les suelen parecer original, novedoso e iluminador. Habitualmente atacan a algunas feministas con los términos “radical”, “hembrista” o “extremista” y afirman que ellas llevan a cabo un machismo a la inversa (porque el “feminismo, no lo que hacéis vosotras, es un movimiento muy digno que lucha por la igualdad”) o reducen la lucha feminista a una mera guerra de sexos.

Algunas de las frases y lugares comunes del machista “buenista”

“Por ese camino no vais bien”, “así no vais a llegar a la gente”, “la estáis cagando con tanta radicalidad”, “estáis manchando la imagen del feminismo”, “el verdadero/correcto feminismo es…”, “lo que os pasa a vosotras es que confundís X con Y”, “hay que educar y ser más comprensivas, no tan violentas”, “yo creo en la igualdad, en las personas, no en este feminazismo/hembrismo”, “yo estoy de acuerdo con lo que decís pero…”, “lo que tenéis que hacer es…”, y sobretodo, “os hablo desde le respeto”.

Vemos como se produce una actualización de los clásicos adjetivos para deslegitimar a las feministas (loca, histérica, bruja, mala, guarra) mediante el empleo reiterativo de otros apelativos: feminazis, hembristas, antihombres, radicales, exageradas o violentas. Un interesante análisis para comprender como el concepto “hembrismo” está operando, como antes lo hizo el de “feminismo”, para dividir a las feministas entre buenas y malas lo encontramos en el texto “3 días: feministas, feminazis y hembristas”.

Nuevas estrategias feministas

Estas nuevas formas de violencia desbordan la práctica feminista edificada hasta ahora, por lo que urge desarrollar nuevas formas de respuesta y considerar los nuevos retos que generan. Como dice Lucía Egaña en el artículo ya citado, estos nuevos ataques revisten un carácter endémico y transfronterizo, además de una indudable dimensión simbólica pues ocupan un lugar privilegiado en el terreno de la representación. Todo ello, junto a los nuevos canales de comunicación, son elementos a tener en cuenta para llevar a cabo acciones de respuesta contundentes y efectivas.

De este modo, el activismo feminista, organizado o no, está tomando la red, llevando a cabo acciones en el ciberespacio y reapropiándose de la tecnología.

Por un lado, encontramos en facebook y twitter una actividad espontánea, rápida y colectiva de condena a actuaciones machistas como, por ejemplo, las declaraciones de Toni Cantó, la elección del misógino y homófobo nuevo Papa o los ataques y acosos a las feministas. Una feminista en-red-ada hace un llamado y la autodenominada “manada” acude y se generan solidaridades inmediatas. Textos, imágenes, hastags (HT) en twitter, “escraches” en los muros, vídeos, etc. son los soportes de las respuestas. En este sentido, cabe destacar la generación de HT como #SomosManada, #FeministaEnRed, #FeministaEnTwitter (y la apropiación de HT ya existentes para lanzar el mensaje deseado) o proyectos como los Memes Feministas. Los memes, a través de la combinación de imágenes fácilmente reconocibles para el imaginario colectivo y frases generalmente humorísticas, facilitan el acceso a la teoría crítica feminista y constituyen una alternativa creativa a todo el humor sexista que circula por la red.

Por otro lado, la herramienta menos 2.0 de todas pero que aún opera y funciona son los blogs. Feministas conocidas y anónimas, encuentran en la red un espacio para expresarse y mostrar sus trabajos artísticos, teóricos, sus inquietudes, reflexiones… Asimismo, se establecen conexiones y se generan alianzas para la ocupación del espacio público virtual. Un blog personal con muchxs seguidorxs es el de Filósofa Frívola, que con sólidas herramientas discursivas y mucho desparpajo pone en jaque al patriarcado. Esta filósofa analiza iconos de la cultura popular machista y los despedaza a través de diferentes estrategias: una de las más conocidas es la parodia del polémico vídeo de Desigual “Tengo un plan”. Un blog colectivo reciente y reseñable es el de Sras que hablan de música, surgido a raíz de las reacciones que suscitó el artículo “Machismo gafapasta” y que analiza el sexismo cotidiano en la cultura pop.

Esta relativa “democratización” de las herramientas de creación han posibilitado que pueden ser utilizadas por los feminismos para para enriquecer estrategias las actuales de resistencia y transformación.Por ejemplo, en el contexto anglosajón, el proyecto videoblogger “Feminist Frequency” realiza, a través del vídeo, una lectura crítica de los medios de masas y de las representaciones de las mujeres en las narrativas de la cultura pop. En Colombia, las Féminas Festivas tienen un interesante proyecto de radionovela feminista que difunden a través de su blog.

En el Estado español, destaca el proyecto “El cazador cazado” de la ya mencionada Alicia Murillo quien, con la cámara de su teléfono móvil, graba vídeos en los que interpela a los “piropeadores” (acosadores callejeros) y posteriormente los sube a la red. También gracias a estas herramientas se pudo dar una respuesta humorística y potente al acoso que sufrió esta activista y otras mujeres que la apoyaron. Una serie de feministas de diferentes lugares (algunas de las cuales ni siquiera se conocían) grabaron, desde sus webcams, un rap parodiando la amenaza encontrada en esta entrada del blog de Ana Periférica del “Grupo Masculino de Liberación”. Los fragmentos de vídeo se centralizaron y en pocos días el vídeo editado estaba colgado en la red.

Es interesante analizar cómo entre estas estrategias destaca la reapropiación del insulto. Como ya hizo la Teoría Queer con la reivindicación del peyorativo queer(desviadx, raritx, marica), muchas feministas optan por resignificar las etiquetas con las que son desaclificadas (feminazi, radical, bollera) para darles la vuelta, desactivar su poder ofensivo y lucirlas con orgullo. Del mismo modo, desde el feminismo se generan categorías para responder a los nuevos tipos de ataques y de atacantes: “machirulo”, “machista-leninista”, “anarcomacho” o ”cutrequeer” responden a estas nuevas realidades o a realidades antes invisibilizadas.

También ocupan un lugar relevante las nuevas y no tan nuevas revistas on line, entre la que destacamos Píkara Magazine o Revista Vozal, que contienen artículos, vídeos y otros proyectos de feministas provenientes de todo el mundo hispanohablante. Las secciones de género y feminismo de medios alternativos y la emergencia de programas feministas en las radios libres constituyen del mismo modo soportes privilegiados para la expresión de reivindicaciones de las mujeres, lesbianas y trans y para la generación de conocimiento y acción feminista.

Y, por supuesto, siempre nos quedará la calle…

Articulo de ANA BURGOS Y MIRIAM SOLÁ, visto en el www.diagonalperiodico.net

Marvin Harris: “El sexo es un instinto irresistible; la guerra, no”

Marvin Harris nos ha hecho comprender la importancia del medio ambiente en el origen y el desarrollo de las culturas. El surgimiento y la caída de los imperios, el auge y la decadencia de las religiones han sido consecuencia directa de la relación del ser humano con sus ecosistemas. “El hambre hace evolucionar la cultura”, dice este antropólogo. Y con esta premisa, que denomina determinismo histórico, ha podido explicar por qué los chinos aborrecen la leche, los judíos no comen cerdo, los aztecas sacrificaban personas, los pueblos de Oriente Medio comen yogur o los indios adoran a las vacas. Marvin Harris podría ser el abuelito milcuentos, con su enorme bagaje de conocimientos. Sus modales son extremadamente cordiales y permiten que el entrevistador se sienta como un nieto en el regazo de la sabiduría.

-¿En qué está trabajando actualmente?
-Mis últimas investigaciones se refieren a la clasificación en antropología. En Estados Unidos se utilizan dos categorías para identificar a la gente: blancos o de color. Se trata de un vocabulario muy pobre frente al de Brasil, por ejemplo, donde se utilizan no menos de 60 o 70 formas de identificación: moreno, moreno oscuro, moreno claro, etc. También estoy escribiendo un libro cuyo título provisional es Etnomenia. En él trataré la causa de las hostilidades entre los grupos raciales o étnicos. Creo que el tema tiene una gran importancia para el mundo entero en estos momentos, en los que existe una gran cantidad de conflictos y malentendidos a causa de la interpretación de la identidad étnica, cultural y biológica. 

-¿Tiene algo que ver con el auge del racismo y la xenofobia?
-Es necesario establecer la diferencia entre hechos culturales y genéticos, lo que significa separar el concepto de raza del de cultura. Para la civilización occidental -sólo existe una cultura africana que se aplica a todo el continente, aunque esté compuesto por un sinfín de culturas. Si consideramos los pueblos asiáticos, existen todos los niveles de desarrollo cultural: se puede encontrar desde gente que vive de la caza y que no tiene jefes, hasta culturas altamente tecnificadas y jerarquizadas. Hasta hace poco existían muchos tipos de Estado: imperios,  teocracias y estructuras políticas y sociales de todo tipo, incluso dentro de un mismo grupo cultural. Olvidamos que la naturaleza plástica del ser humano permite el cruce de razas y los intercambios entre sociedades completamente diferentes. Somos capaces de adaptarnos a las tradiciones y a distintas maneras de hablar en cualquier parte del mundo. Un chino trasladado en su infancia a Estados Unidos hablará inglés sin ninguna dificultad. Todas las lenguas del mundo pueden ser aprendidas por cualquier persona.

-Es decir, que no existe una raza culturalmente cerrada. ¿Se relacionan todas las razas y todas las lenguas?
-El asunto es separar raza, lengua y cultura. Son fenómenos diferentes y, por lo tanto, no continúan juntos si los cambiamos y separamos de su lugar de origen. Y más ahora, que el dinero se mueve de un país a otro a toda velocidad a través de los medios de comunicación.

-¿Resulta atractivo para los antropólogos el capitalismo global? 
-Para entender este fenómeno debemos comprender que no es más que una consecuencia de los movimientos de capital. Es sorprendente lo que está aconteciendo con las grandes empresas, no sólo multinacionales, sino transnacionales. Esas empresas ya no  pertenecen a un solo Estado, sino a muchos. Cuando un lugar es inconveniente para una empresa, porque en él se están organizando y creando sindicatos que amenazan el poder de la transnacional, se instala en otro lugar. 

-Así ha sucedido recientemente en España con Suzuki o Gillette. Los grandes grupos financieros mueven sus capitales por encima del control del Estado…
-Puedo hacer un pronóstico. Creo que habrá una intensificación de los conflictos entre empresas privadas y Estados y, según fracase el poder del Estado, crecerá el de las transnacionales. Sin embargo, también existe un dato optimista: veo a la Comunidad Europea como un modelo de futuro. Es bueno crear superestructuras que no necesitan enfrentarse al poder de las transnacionales. 

-Desde el punto de vista de la antropología, ¿cómo se enfoca el hecho de que yo pueda estar viendo por televisión lo que le sucede a un ciudadano en un pueblo de los Estados Unidos?
-Creo que va a acelerarse el proceso de creación de la aldea global, pero, a la vez, no van a perderse las costumbres locales. La antropología tiene un gran futuro, porque dentro de la cultura global existe una gran variedad. Paradójicamente, la sociedad no es cada vez más homogénea, sino más heterogénea. Pienso en las nuevas profesiones que coexisten con las del pasado. Las ciencias sociales tienen muchas cosas sorprendentes que estudiar: ritos, música. ¿Cuántos tipos  de música rock existen actualmente? La sociedad no es más homogénea, desde luego.

-También la familia tradicional experimenta su propia mutación…
-Claro, y existen muchas formas familiares nuevas.

-¿Pero podrán mantenerse las culturas de los pueblos antiguos?
-Van a crearse nuevas combinaciones de costumbres. Por ejemplo, en Estados Unidos cada vez existe más gente que se autodenomina indio. El fenómeno está causado por las ventajas que tiene ser indio en Estados Unidos hoy en día. ¿Por qué? Por los casinos. Los estados tienen leyes contra los casinos, pero los indios poseen reservas que no están sujetas a esas leyes, así que no hacen más que abrir en ellas nuevos casinos y ganar millones y millones de dólares. Mucha gente quiere participar de estos beneficios, así que, simplemente, se hacen indios.

-Imagino que no será solamente cuestión de dinero. También existirá un interés por su cultura…
-Sí, y por eso también se están inventando nuevos ritos y nuevas tradiciones. Se pierden las antiguas, pero se inventan otras nuevas. Es un fenómeno contradictorio, porque las antiguas también eran inventadas.

-¿Se puede considerar que forma parte de ese movimiento religioso que llaman nueva era?
-El crecimiento de los fenómenos religiosos no está localizado, sino que acontece en todo el mundo. Se trata de una reacción estimulada por los rápidos cambios en la economía y en las familias. La gente ha perdido el rumbo y busca valores que certifiquen que la vida humana no es una simple mercancía. Las épocas de transformación social siempre han estado acompañadas de cambios religiosos. A la vez que se crea el desarrollo tecnológico surge una nueva entidad cultural. Quizás se esté fraguando una religión que sustituya, sintetizándolas, a todas las religiones tradicionales: hinduismo, cristianismo, chamanismo… Las religiones están siempre adaptándose a los nuevos tiempos, y ahora aparece una religión global porque los factores económicos también son globales. El habitante urbano, que vive la desintegración familiar y la violencia étnica, no encuentra una respuesta segura por parte de la sociedad, y tiene miedo. Las religiones de la nueva era le proporcionan contacto con el mundo espiritual y seguridad en ciertos valores. El mismo argumento sirve para explicar el auge del fundamentalismo islámico y evangélico.

-¿Es innata la guerra en el ser humano?
-No, porque si fuera innata estaríamos pegándonos constantemente y no existirían los periodos de paz. Si se tratase de un instinto irresistible estaríamos luchando todos, todos los días. No es como el sexo, que se trata de un instinto irresistible. Se puede vivir y crecer en paz durante  muchísimo tiempo, pero no sin sexo.

-¿Existe alguna sociedad humana que no conozca la guerra?
-Existieron diversos grupos en el norte y el sur de América, como los indios misiones, que no practicaban la guerra. Pero, en general, la guerra es común, aunque puedo acreditar que no está basada en los instintos, sino en las condiciones materiales, que también se dan en todo el mundo, como la escasez de alimentos, de territorio, de animales para cazar, de petróleo. Son necesidades que dan pie al conflicto armado. Tenemos que librarnos de la idea de que somos una especie agresiva por naturaleza que no sabe evitar la guerra. También carece de base científica la idea de que existen razas superiores e inferiores y de   que las divisiones jerárquicas son consecuencia de una selección natural y no de un largo proceso de evolución cultura

Salvador Hernáez - Esta entrevista fue publicada en marzo de1996, en el número 178 de MUY Interesante

Las mujeres mandan en 23 países

El 12 por ciento de los 193 países miembros de la Organización de Naciones Unidas es gobernado por mujeres. Tan sólo en América Latina, gobiernan a 248 millones 406 mil personas.

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El 12 por ciento de los 193 países miembros de la Organización de Naciones Unidas es gobernado por mujeres.

Entre las 23 jefas de Estado actualmente en funciones destacan las latinoamericanas por su protagonismo en los foros internacionales y por la cantidad de sus gobernados: más de 248 millones 406 mil personas, según cifras oficiales.

La brasileña Dilma Rousseff, que gobierna a la primera potencia de América Latina con más de 192 millones de habitantes, ocupó en 2012 el tercer lugar en la revista Forbes de las 100 mujeres más influyentes del mundo.

Su vecina, la presidenta Cristina Fernández, que gobierna a más de 40 millones de argentinos, fue calificada en 2012 por The Sun, el diario de mayor circulación en Gran Bretaña, como una líder “más sexy que Evita y tan inquebrantable como Maggie”, la ex primera ministra británica Margaret Thatcher, pues mantiene la mira puesta en las Islas Malvinas.

“Irónicamente, semejante determinación ha generado comparaciones con Margaret Thatcher, que envió nuestras fuerzas a la guerra para recuperar las islas después de una invasión argentina en 1982”, publicó el rotativo que vende mas de 2.4 millones de copias diarias, según un reporte de enero de
Press Gazette.

Detrás de ellas vienen empujando fuerte en el Caribe la vicepresidenta de República Dominicana, Margarita Cedeño, que además de su propia capacidad está casada con el ex presidente Leonel Fernández, y Kamla Persad-Bissessar que en mayo de 2010 se convirtió en la primera mujer que ocupa el cargo de primera ministra en la República de Trinidad y Tobago, con un millón 351 mil habitantes.

En el Caribe también, Portia Simpson Miller se convirtió en noticia internacional el 6 de enero de 2012 al declarar que “ya llegó la hora” de que Jamaica complete su independencia, promulgada en 1962, para que el futuro presidente sustituya a la reina Isabel II como jefe de Estado.

En esa fecha, Simpson Miller asumió por segunda vez el cargo de primera ministra que ya ocupó de 2006 a 2007.

No lejos de allí, Dame Louise Miller se convirtió en julio de 2007 en la primera gobernadora general de Antigua y Barbuda, una democracia parlamentaria bajo el mando de la reina Isabel II.

Al otro lado del Atlántico, Europa se erige como la segunda región donde las mujeres siguen ganado nuevos espacios e influencia dentro de la escena política mundial.

De entrada, Angela Merkel, la canciller de Alemania, ocupó en 2012 el primer lugar de la lista de las 100 mujeres más influyentes del mundo, de la revista Forbes.

Es “la mujer más poderosa del mundo, es la espina dorsal de los 27 miembros que integran la Unión Europea y es quien tiene sobre sus hombros el destino del euro”, afirmó sobre ella la publicación.

Un poco más allá, la lista de mujeres influyentes en Europa se alarga con la primeras ministras Helle Thorning-Schmidt, de Dinamarca; Jóhanna Sigurdardóttir, de Islandia; Alenka Bratusek, primera ministra designada de Eslovenia, y las presidentas Tarja Halonen, de Finlandia, Atifete Jahjaga, de Kosovo, y Dalia Grybauskaite, de Lituania.

Y eso sin olvidar el poder simbólico, y a veces real, que detentan las tres monarcas europeas: Isabel II de Inglaterra, Margarita II de Dinamarca y Beatrix, la reina de los Países Bajos.

En Asia, la presidenta Park Geun-hye es la primera mujer jefe de Estado y de gobierno de Corea del Sur, y la primera ministra Yingluck Shinwatra gobierna Tailandia.

En Oceanía, la primera ministra Julia Gillard gobierna Australia y en África lo hacen las presidentas Joyce Banda y Ellen Johnson Sirleaf en Malaui y Liberia, respectivamente.

Fuente: www.excelsior.com.mx

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