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¿Qué es y cómo funciona la deslocalización de las empresas?

En el mundo actual, en el que el proceso de globalización se ha completado casi al 100%, las grandes empresas multinacionales, que se mueven por la búsqueda del máximo beneficio, encuentran la posibilidad de hacer realidad sus sueños de manera muy sencilla. El máximo beneficio se puede lograr de dos formas: aumentando los ingresos o reduciendo los gastos. Las empresas multinacionales suelen optar por las dos opciones.

Reducir gastos es la base sobre la que se sustentan los procesos de deslocalización. Las empresas deslocalizan para gastar menos en las actividades que van a ser trasladadas de lugar. La Real Academia Española (RAE) define deslocalizar como la acción de “trasladar una producción industrial de una región a otra o de un país a otro, normalmente buscando menores costes empresariales.”

Se puede decir también que el contexto mundial “obliga” a deslocalizar a las empresas. Las empresas, para obtener más beneficios, han de aumentar los ingresos accediendo a un mayor número de mercados (transnacionalizándose) y han de reducir gastos localizándose allí donde se den las condiciones para hacerlo (deslocalizándose).

Principalmente los mejores lugares para reducir gastos son los espacios de la llamada “Periferia” mundial. En otros apartados se ha analizado la división del mundo en “Centro” y “Periferia” (ver La Tríada económica o Cambio en el orden económico mundial). La Periferia está compuesta por los países subdesarrollados, en desarrollo y emergentes. Estos últimos son los que más volumen de desocalización reciben, debido al tamaño de sus economías y a la fuerza laboral que tienen (todos ellos coinciden en ser países con grandes poblaciones).

1247404465_850215_0000000000_sumario_normalMiles de coches listos para su venta en la planta de Pune, al sur de Bombay. Fuente: Reuters

Las empresas del sector automovilístico, del sector textil o de industrias pesadas suelen ser las que más deslocalizan. En sus cadenas de producción hay tareas o funciones que requieren de menos cualificación, y se busca una mano de obra más barata. El ejemplo del automóvil es muy sencillo: mientras que el diseño del coche se realiza en la metrópolis (en una gran ciudad occidental), el proceso de producción de los distintos componentes o piezas tiene lugar en fábricas asiáticas, latinoamericanas o africanas.

Es una cuestión de niveles o rangos. Los rangos más altos se localizan en los espacios de rango mayor, y viceversa. Esta realidad no sirve únicamente para explicar el proceso de deslocalización, sino que se aplica para comprender el mismo orden mundial económico, político y social.

NOTICIA: Airbus traslada parte de la producción a Túnez, India, China y México (elPais.com)

En la noticia anterior se dice que Airbus, el mayor fabricante aeroespacial del mundo, se instalará en China “por razones de proximidad al mercado” y en México “para aprovisionar al mercado de EEUU”. Casualmente también se dice que la multinacional pretende realizar un plan de ajuste con el que quiere ahorrar 650 millones. Quizás se va a China y a México “para ahorrar 650 millones”, ¿no?

Todo se entiende mejor con un modelo

Peter Hagget, en su obra ‘Geography, a global synthesis’, propone un sencillo esquema para comprender los pasos que siguen las empresas multinacionales en su camino hacia la deslocalización casi total de algunas de sus funciones.

Para empezar hay que distinguir entre las distintas tareas o tipos de funciones que tienen lugar dentro de una empresa multinacional, de grandes dimensiones. Es un aspecto importante porque, a la hora de deslocalizar, importa mucho qué tarea vayas a delegar en los trabajadores de un país extranjero.

No todas las funciones tienen un mismo rango o nivel. Las funciones de dirección y de gestión general de la empresa son las más importantes, y por tanto las de mayor rango. Una empresa no va a deslocalizar a su equipo de directivos o a sus ejecutivos más importantes. Por otro lado están las funciones de administración, que se encargan de gestionar determinadas áreas o departamentos dentro de la propia empresa. Finalmente, para explicar de manera simplificada el proceso de deslocalización, podemos distinguir un tercer nivel o tipo de funciones que serían las de producción. Estas ocupan el menor rango, ya que son las que menos cualificación requieren, y las que menos valor añadido aportan a la empresa.

Las actividades de menor rango o de nivel inferior serán las más fácilmente deslocalizables. Son las actividades correspondientes a las etapas productivas menos remuneradoras, por ejemplo el ensamblaje. Mientras que la investigación, el desarrollo, el marketing o el diseño se mantienen en el país de origen, que suele ser un país occidental.

Como se puede ver en el siguiente esquema de síntesis, una empresa no sólo deslocaliza funciones productivas. No sólo encontramos a obreros en la India fabricando para empresas europeas, también podemos encontrar empleados en oficinas, con traje y que utilicen ordenadores. Las funciones de administración también se deslocalizan. Para gestionar la producción de otro país, lo mejor es llevar esa gestión a dicho país. Por eso en ciudades como Bombay o Yakarta están proliferando las oficinas en las que se realizan las llamadas back offices, tareas administrativas como la gestión, la contabilidad, etc.

De todas formas, aunque haya tareas de mayor rango deslocalizadas, el proceso siempre mantiene una jerarquía.La sede central estará siempre en una ciudad global de una potencia (occidental o emergente), y será desde allí desde donde se dirija la empresa en su totalidad. A partir de ese nivel, varios puntos pueden estar repartidos por el mundo para las tareas de la administración o la gestión. Estos se localizarán en grandes ciudades o ciudades de países de la periferia. Finalmente, las funciones de producción, localizadas en fábricas y zonas industriales, serán las más repartidas por el mapa y las que ocupen un nivel más bajo en el esquema jerárquico de una gran empresa.

deslocalizacionEl modelo de configuración espacial del proceso de deslocalización planteado como ejemplo sintético para explicar la realidad encuentra sus bases en la obra ‘Geography, a global synthesis’ (Peter Hagget, edición de 2001, p.251)

La realidad: ¿cómo y qué se deslocaliza?

En el siguiente mapa podemos ver representado el fenómeno de la deslocalización, y observamos que se ha producido en dos fases diferentes. Primero ha tenido lugar una deslocalización de las multinacionales occidentales desde los espacios centrales (lo que podemos denominar La Tríada económica), hacia los espacios periféricos (el espacio del Sur, con los países subdesarrollados, en desarrollo y emergentes). Después, observamos una “segunda fase de deslocalización”, en la que las empresas más grandes de las regiones emergentes trasladan algunas de sus funciones (las más básicas y que menos valor añadido aportan) a zonas menos desarrolladas.

Empresassss

En el mapa observamos una tendencia clara a deslocalizar siempre desde zonas de un rango mayor hacia otras de nivel inferior. Se destacan tres zonas tradicionales de poder y dos nuevas zonas emergentes: Latinoamérica y Asia. La tendencia es descendente, desde los centros de más poder se deslocalizan actividades de las empresas hacia centros periféricos. Podemos distinguir dos tipos de deslocalización, o dos fases.

Primera fase: deslocalización tradicional

La primera fase tiene lugar desde los tres polos tradicionales de poder (EEUU+Canadá, Europa y Japón+Australia) hacia las principales áreas emergentes (México, Brasil, Argentina, Sudáfrica, Nigeria, Turquía, Subcontinente Indio, Sudeste Asiático, China).

Esta primera deslocalización se basa en la reducción de costes de producción. Las grandes empresas occidentales, procedentes de la Tríada económica (empresas francesas, alemanas, estadounidenses, japonesas…) se encuentran con que determinadas actividades son más rentables si las realizan otro tipo de personas (menos cualificadas) en otro tipo de espacios (más periféricos).

Las actividades que se suelen deslocalizar son las más sencillas: producción manufacturera (fábricas) y administración y gestión de datos (oficinas). Otros procesos como la gestión central o la dirección se mantienen en los puntos de más alto rango (ciudades globales como Londres, Nueva York, París, Madrid, Tokio, Sidney…). Así se explica que en estas ciudades encontremos modernos rascacielos y centros de negocios de alto nivel. Las actividades que en ellos tienen lugar son de mucha importancia para las empresas (dirección, gestión, marketing, innovación, diseño, investigación, estrategia empresarial…)

Mientras tanto, en otras ciudades como Manila, Shanghai, Calcuta, Karachi, Sao Paulo o Bangkok se ocupan de la simple fabricación de los productos y, como mucho, de gestionar datos informáticos y contabilidad. Tareas sencillas para gente sencilla. Así es como funciona esta “primera fase” de la deslocalización empresarial.

Por ejemplo, la multinacional más importante de la industria del automóvil, Toyota, es líder del sector gracias a la innovación, al diseño, a la ingeniería y al marketing que hay detrás de cada uno de sus vehículos. Todas esas tareas (innovación, diseño, marketing…) se realizan en el país de origen de la empresa (en este caso, Japón). Son tareas demasiado importantes y de alto rango como para ser producidas por trabajadores filipinos o indonesios. En cambio, el proceso de fabricación del propio vehículo sí que depende de otros países. En el caso de Toyota, sus principales suministradores de piezas y componentes para automóviles se localizan en el Sudeste Asiático.

En la noticia siguiente vemos la importancia que tienen estos suministradores subcontratados por las multinacionales occidentales para el funcionamiento de las mismas. A finales de 2011 unas inundaciones que afectaron a la provincia de Samut Prakan (Tailandia) obligaron a cerrar las fábricas que tenía Toyota, obligando a detener la producción de las plantas de la empresa en otros países.

NOTICIA: Toyota parará la producción en plantas de diez países por las inundaciones de Tailandia(finanzas.com)

Segunda fase de deslocalización, un proceso reciente

Lo más interesante de la deslocalización a nivel global es un proceso concreto que está teniendo lugar desde hace pocos años. La “primera fase” de la que hemos hablado cuenta con algunos más años de historia. Famosos son los productos ‘Made in China’ o ‘Made in Taiwan’, y todos sabíamos ya que es en la India, en Brasil o en China donde se fabrican las cosas, porque nos llegaban las típicas noticias de las malas condiciones laborales en las que trabajaban los obreros de estos países y porque era conocido que las empresas pagaban menos salario en aquéllos países.

Pero ahora las cosas han cambiado. Ahora los productos ‘Made in Taiwan’ son de un rango algo mayor, y ahora las grandes ciudades chinas han adquirido un nivel bastante más alto. En cierta medida, ya no son India o China los pobres desgraciados que tienen que fabricar a Occidente y encargarse de las tareas que las grandes empresas europeas y americanas no quieren realizar.

Ahora la India y China han alcanzado un nivel y un poder económico mucho mayor, de forma que se ha generado una nueva división de la “pirámide de rangos”. Si antes estaban Occidente en lo más alto y el resto del mundo en lo más bajo, en la actualidad algunos países han escapado de ese segundo escalón.

Esos países, que son principalmente India y China, ya no quieren ser el patio trasero de Occidente. Ya no se quieren encargar de las tareas poco cualificadas y sencillas. Una segunda fase de deslocalización se muestra en el mapa en flechas rojas, y muestra el mismo proceso que se ha descrito anteriormente, de forma que, desde un nivel más alto, se trasladan ciertas actividades a un nivel inferior.

china-exports-hmed-745aEsta segunda deslocalización se basa en la cualificación creciente de la mano de obra en países de la periferia como China o la India, y consiste en que las grandes empresas de los países de la periferia traspasan actividades de producción o confección a otros países como Filipinas, Pakistán o Indonesia.

Las empresas que realizan esta deslocalización pueden tener relación con las multinacionales occidentales, pueden ser empresas subcontratadas por alguna corporación de Occidente que, a su vez, subcontratan o se van a fabricar a otros países. En este caso los productos de la empresa occidental habrán sido “deslocalizados” dos veces.

Es especial el caso de Los Cuatro Tigres Asiáticos, que ya se analizaron en el apartado Los países emergentes. Estos cuatro países (Corea del Sur, Taiwan, Hong-Kong y Singapur), están enmarcados geográficamente dentro de lo que tradicionalmente se ha conocido como la Periferia. Aun así, son cuatro economías que han crecido a un mayor ritmo que sus vecinos, y por ello son los que realizan con más facilidad esta “segunda deslocalización”.

Las empresas asiáticas con sede en Hong-Kong o Taiwan trasladan sus operaciones de menor rango a otros espacios menos desarrollados y donde pueden ser más rentables, como Malasia, Tailandia, Indonesia, Bangladesh… Mientras tanto, las empresas de Los Cuatro Tigres se quedan en sus propias ciudades realizando las tareas de dirección, gestión, innovación, investigación, marketing (tareas de mayor cualificación y mayor rango). Por eso mismo, debido a que son centros en los que se realizan actividades de alto rango, estas ciudades están adquiriendo cada vez más puntuación en los índices de globalidad (Seúl, Taipei, Singapur, Hong-Kong)

datosTextilAsí, nos encontramos con que ha habido un cambio importante en el tipo de exportaciones que estos países realizan. En la tabla de la derecha observamos datos muy interesantes sobre qué porcentaje del total de exportaciones representaban las prendas de vestir en algunos países asiáticos.

Vemos claramente que Hong-Kong, Corea o Taiwan han reducido drásticamente ese porcentaje. Esto quiere decir que han dejado de fabricar prendas de vestir. ¿Qué fabrican ahora? Productos más cualificados.

Por mucho que nos guste un vestido, no deja de ser una prenda de vestir, es decir, un producto simple y cuya confección no requiere de una alta cualificación de la mano de obra. Por consiguiente, tampoco se da una remuneración alta.

Lo que han hecho países como Taiwan, Corea o Hong-Kong ha sido dejar de producir productos textiles (y en general productos de baja cualificación), y pasar a ser productores de alta tecnología (productos más sofisticados). Este cambio en el tipo de producción y de exportación representa una importante variación en el tipo de economía que tiene un país. Está claro que los Cuatro Tigres Asiáticos han subido de escalón y han adquirido un rango superior. Quizás no alcancen los niveles de Nueva York, País o Tokio, pero han superado rápidamente a sus compañeros regionales.

Las actividades que requieren una cualificación más baja o que tienen una remuneración menor tienden a ser las que acaban deslocalizándose. Siempre se da una subcontratación de las funciones que no suponen ventajas competitivas (es decir, las funciones más básicas de las empresas). Las multinacionales occidentales (o las nuevas multinacionales de los países emergentes), delegan en empresas de países menos desarrollados (subcontratan) aquéllas actividades por las que pueden pagar un menor sueldo.

Por eso mismo un trabajador de una fábrica textil de Bangladesh cobra menos que un jefe de oficinas de Bombay, y por eso éste, a su vez, cobra menos que un ejecutivo de Londres. Son las tres etapas que se diferencian actualmente en los sucesivos procesos de deslocalización. Desde las potencias tradicionales hacia las potencias emergentes, y desde éstas hacia los países menos desarrollados. Se puede decir que los ricos traspasan las actividades más sencillas a los lugares más pobres.

La deslocalización se fomenta desde ambos lados

Tanto desde las potencias tradicionales de Occidente, que como hemos visto son la cuna de las empresas multinacionales que más deslocalizan, como desde los países en desarrollo, que son los que reciben esa deslocalización, se hacen esfuerzos para que este proceso tenga lugar.

Las multinacionales europeas, norteamericanas o japonesas lo están deseando. Reducir costes pagando menos a más obreros, que trabajarán más horas, producirán más y habrá que pagarles menos que en Europa o en otro lugar del Primer Mundo. ¡Es genial! Para los empresarios del Primer Mundo. Lo que puede parecer extraño (y no lo es), es el hecho de que desde el otro lado, desde el lado de los países pobres, también se hagan esfuerzos y se esté deseando recibir la deslocalización de las funciones de producción de empresas occidentales.

La deslocalización como proceso histórico reciente se considera uno de los problemas causados por la globalización económica. Principalmente debido a que se basa en un menor coste de la mano de obra (y por tanto salarios más bajos para las personas), legislaciones menos estrictas con la protección del medio ambiente, condiciones de trabajo más flexibles que permiten menos seguridad en el trabajo, mayor jornada laboral, etc.

En definitiva, el proceso de deslocalización lleva consigo una serie de aspectos negativos que no pueden pasarse por alto. Por eso mismo es destacable el apoyo que esta práctica, en principio occidental, recibe por parte de los gobiernos de países en desarrollo.

En países asiáticos y latinoamericanos se ha modificado la legislación para promover la llegada de empresas extranjeras que deslocalicen las funciones de producción. En México, por ejemplo, es famosa la “legislación de la maquiladora”. Una maquiladora es una empresa que importa materiales sin pagar aranceles y cuya producción se comercializa en el país de origen de la materia prima. Es decir, los materiales llegan desde países del Centro hasta otros de la Periferia para que empresas de allí realicen las tareas de confección, ensamblaje, etc. Luego, el producto terminado vuelve al país del Centro para ser comercializado.

En México el personal ocupado por empresas maquiladoras supera el millón y medio de personas.Estos trabajadores, que se localizan en los estados de la frontera con EEUU (por motivos de cercanía para el movimiento de la mercancía), malviven en zonas especiales de producción, con condiciones laborales pésimas y poco salario. Se calcula que los empleados en este tipo de empresas cobra una octava parte de lo que cobraría por el mismo trabajo un obrero estadounidense.

Las empresas de Estados Unidos encuentran una gran reducción de costes deslocalizando las funciones de producción al otro lado de la frontera, en las zonas de las maquiladoras.

NOTICIA: Rechazan maquiladoras en el sureste de México (cimacnoticias.com.mx)

En China el gobierno fomenta la proliferación de las llamadas “zonas económicas especiales” (ZEE), regiones geográficas que poseen leyes económicas y comerciales que se orientan a una economía de libre mercado al 100%. Mucho más “libre mercado” que el que permiten las leyes típicas de cualquier país.

Las ZEE son zonas similares a las maquiladoras de México en cuanto a planteamiento y funcionamiento. Difieren en el tipo de actividades y de industria que en ellas se deslocaliza. Mientras que las maquiladoras realizan tareas manufactureras muy sencillas (confección, embalaje…), en las ZEE de China se ha alcanzado cierto grado de cualificación (no mucho), debido a que las empresas que deslocalizan en estas zonas especiales están más relacionadas con el sector tecnológico e informático. Su MP3 puede venir de una zona económica especial de alguna provincia china.

En la siguiente noticia podemos ver cómo el gobierno de Marruecos se prepara para recibir a empresas multinacionales. Se describe cómo el país va a poner en marcha una serie de zonas francas, con una legislación especial, para que las grandes firmas como Renault o Nissan puedan llegar a Marruecos a poner fábricas de ensamblaje o de producción de componentes. A un precio muy barato.

NOTICIA: Renault, un puerto descomunal y tres zonas francas (elPais.com)

Así pues, aunque provoca desempleo en los países del Centro y fomenta la precariedad y las malas condiciones laborales en los países de la Periferia, el fenómeno de la deslocalización es uno de los pilares del sistema económico actual. Las grandes multinacionales no pueden imaginarse otro modus operandique no sea la búsqueda desenfrenada de la reducción de costes, a toda costa. Los empresarios ven con alegría cómo sus cuentas y sus números van perfectamente, sin pensar que, detrás de esas cifras, hay personas.

Millones de familias tienen que vivir en zonas especiales, preparadas exclusivamente para que las personas sean esclavos del trabajo, junto a fábricas y rodeados de contaminación. Habitan en países en los que, además, sus propios gobiernos apoyan al empresario extranjero, que llega con bondad a dar trabajo a toda la población.

El proceso de la deslocalización nos muestra dos mundos, dos realidades. Vivimos en un mundo partido por la mitad. Uno es el mundo que conduce, viste y come, y el otro el que fabrica, cose y cultiva.

Artículo de Juan Perez Ventura, visto en unitedexplanations.org

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“Axe te envía un ángel” – Publicidad, masas y masculinidad

La práctica publicitaria es uno de los tantos cuerpos que puede adoptar la industria de la comunicación, siendo esta última un asunto que involucra a una diversidad de actores sociales cuya interpretación e interrelación simplifica el entendimiento del discurso a emitir, cuyos significados se adaptan según lo demande el mensaje que se desee transmitir, siendo propia de la publicidad la habilidad de comunicar los particularidades y/o bondades de un producto (Andrada & Bonetto, 2000). Motivada por las consideraciones anteriores, fue de mi interés seleccionar a la televisión como medio de comunicación para direccionar la investigación.

A través de los medios de comunicación masiva, entretenimiento primordial del caraqueño, son implantadas en el ideario del espectador una serie de pautas culturales que fluyen entre programaciones y publicidades, que, conjugadas con esa “herencia psicológica” (Simmel, La Moda, 1988) de la imitación que permea al individuo, éste se ve en una situación (inconsciente si se quiere) en la que el consumo resulta ser una vía de liberación (interna) y de aceptación (social). Es por esto que en la investigación realizada se buscó conocer la posible linealidad entre la práctica publicitaria y la población objetivo -target- correspondiente, para contrastar si, en efecto, la publicidad logra persuadir a cualquier grupo social. Tomando a la sociedad no como una suerte de individualidades sino como mero potencial sugestionable y de escasa crítica hacia la manera en que son mercadeados los productos, simples elementos para cerrar y propulsar el ciclo capitalista, ubicando al hombre como mercancía de inagotable satisfacción que se transa. Con ella se le convence no de conseguir productos necesarios, sino de adquirir aquellos cuyo uso sólo genera un placer psicológico, visual o social, un placer creado por las compañías publicitarias inspirado en las bases mercantiles, para generar más transacciones y no por las necesidades del ser humano.

Para empezar, se lograron contactos informales con publicistas para conocer detalles sobre su práctica y las especificidades que presenta Venezuela, primordialmente Caracas, en este ámbito. A partir de ello se delimitó el estudio a un medio de comunicación masivo: la televisión, y a un producto dirigido a una población específica, las campañas de mayor actualidad del desodorante AXE, puesto éste es un producto relativamente nuevo en América Latina (en el caso de Venezuela está en el mercado aproximadamente desde el año 2000). Además, AXE es un producto cuya población objetivo está más delimitada que otros, en comparación por ejemplo a un celular o algún alimento.

Debido a que el ser humano es alimentado constantemente por los medios de comunicación masiva, que funcionan como una guía para la vida, dando pautas sobre qué vestir, comer, jugar, hacer; sobre cómo hacerlo, con quién hacerlo y por supuesto, dónde conseguir a la venta aquello que se desea y que de seguro otorga la felicidad. Como si la simple acción de mercadear un producto indujera en las personas la necesidad de quererlo y finalmente de adquirirlo, tal como advirtieron Lazarsfeld y Merton al hablar de una “situación de virtual monopolio psicológico” en la que se busca encauzar actitudes, en algunos casos, para conseguir su fin eficazmente (Merton & Lazarsfeld, 1977). Con esta investigación se pretendió aproximarse a la opinión del consumidor, mediante un grupo de discusión y una entrevista a personas que representaran las características del target establecido, para conocer qué tan seductoras son las publicidades para cautivar y manipular el diverso cúmulo social que constituye la sociedad caraqueña, así como su opinión acerca de la práctica publicitaria y de la programación televisiva en general.

La investigación se concentró en la publicidad televisiva, porque fue considerado el medio de transmisión más enérgico para esparcir publicidades y con mejor aceptación por parte del pueblo caraqueño, debido a que los otros medios (vallas, radio, impresos, etc.) puede que cumplan una función de refuerzos, ya que en lo general son alusivos a la cuña publicitaria transmitida por televisión. El espacio donde se suele emitir el mensaje completo, la televisión, o “donde ocurre la magia”, como dirían con algo razón quienes trabajan en ese espacio, ya que a través de las pantallas es que gran cantidad de personas observa una situación las más de las veces ficticia, y la idealiza, de forma que trata de realizarla (quizás inconscientemente) y hace todo lo posible por aproximarse a esas escenas cargadas de todos los sentimientos que quisiéramos tener todo el tiempo, como si todos quisieran lo mismo. Aún así, las agencias saben que al volverse famoso un producto todos lo querrán porque se introduce entre aquellos aspectos que determinan el status de una persona en la sociedad, y por tanto, limitan su labor a insertar el producto entre lo deseable para la sociedad.

El consumidor suele creerse dueño de sí y de su escogencia, pero no advierte que con el hecho de adquirir un artículo está cayendo en una trampa lúdica, en la que mientras más parecido más aceptado es, menos señalado y, por ende, goza mayor tranquilidad psicológica, porque está protegido ante ese señalamiento social. A través de la opinión de algunos consumidores del producto, que se recatará por medio del grupo de discusión y la entrevista, se indagó acerca del por qué adquirían el desodorante AXE y qué los había motivado a comprarlo, para comprender si su acción estaba siendo guiada por la práctica publicitaria o si existía otro factor. De la misma manera, fue de mi interés analizar los cortos de las publicidades de AXE excite y AXE 2012, para dar cuenta de aquellos aspectos que puedan sugestionar a la población objetivo, de esos elementos seductores que cautivan la psique del individuo ya que mueven emociones para generar respuestas, y finalmente hacer efectiva la compra del producto, que ya no es considerado sólo un producto sino todo aquello se muestra en el comercial, es decir, todos los significantes que acoge la cuña, el producto y que es idealizado por el hombre.

En muchas ocasiones, el individuo acciona por aquello que su grupo social hace o deja de hacer, tal parece que es un nadar con la corriente o dejarse llevar por ésta, de acuerdo con Lipovetsky: 

“La moda es un sistema original de regulación y de presión sociales. Sus cambios presentan un carácter apremiante, se acompañan del> de adopción y de asimilación, se impone más o menos obligatoriamente a un medio social determinado; tal es el > de la moda tan frecuentemente denunciado a través de los siglos.” (Lipovetsky, 1990, pág. 42) 

 Tal parece que la moda per se implica esa necesidad de sostener la aceptación e inclusión dentro del grupo, siendo ésto no más que una respuesta social condicionada al estímulo publicitario constante, que engañosamente atraviesa e implanta una pauta en la sociedad, y que ésta lo acepta tan fervorosamente como cualquier devoto suele aceptar y cumplir cualquier mandato divino

A través de las narraciones de algunos hombres, target del desodorante AXE, se trató de vislumbrar qué tan capaz ha sido el publicista para dominar a su propio grupo social logrando que consuman prácticamente lo que sea, adjudicándose la decisión de discriminar lo que es bueno o no para la sociedad, como si fueran los únicos seres capaces de resolver tal aspecto. Conocer si, de hecho, la sociedad es un cúmulo dirigible y sugestionable destinada a actuar como marionetas de los medio de comunicación, específicamente cuando ello significa pasar a ser agentes activos y disponer de sus bienes (monetarios, principalmente) para obtener un nueva necesidad creada por aquello que los críticos Adorno y Horkheimer denominaron “cultura de masas”, representativo del mecanismo cuyo fin es asemejar y, prácticamente, uniformar las conciencias de todos y cada uno de los individuos de la sociedad, ubicando a los medios de comunicación como entes para la dominación ideológica.

La sociedad es una suerte de discursos conjugados cuya interacción es posible porque se normalizan significantes y significados a través de la rutina y la repetición. En el seno del hogar es donde el niño comienza a introyectar pautas culturales y códigos de socialización, que posteriormente complementará con la escolaridad, así empieza a configurar su propio discurso, no muy diferente al de su entorno. El niño legitima su vida en base a la realidad que construye, al discurso que construye y nutre con cada aprendizaje o vivencia. Cabe destacar que si bien las instituciones son primordiales en el proceso de socialización primaria y secundaria, todos aquellos elementos que logre captar el niño, también pasarán a ser modeladores y constructores de su realidad, de ese pilar sobre el cual construirá su vida, su conciencia y su ideología, de allí perfila la pauta sobre la cual se expresará y accionará en el futuro. 

En nuestra época contemporánea, los medios de comunicación están presentes en el desarrollo del infante, por ello juegan un papel de suma importancia en el proceso de socialización de los mismos, debido  a  que proporcionan aparatos de legitimación que actúan constantemente, adquiriendo una relevancia tal, que incluso, son utilizados para modelar conductas y canalizar opiniones.

 

Especialmente, la televisión es un emisor constante de pautas, códigos y normas que como un gran profesor aparentemente incuestionable se encarga de educar a la sociedad, dirigiéndola hacia donde le parezca mejor, sin discriminar ni reparar en asuntos de la moral, tal parece que su cometido es vender todo aquello que desea transarse. Conjuntamente, el mensaje publicitario más completo y detallado lo brinda la cuña que se transmite por televisión, si bien una imagen dice más que mil palabras, varios cuadros de imágenes podrían multiplicar el efecto deseado, quedando la responsabilidad sobre que tan eficaz llegue a ser, en manos del ingenio del publicista. 
De acuerdo con Goldman y Papson:

“Consideramos la publicidad como un sistema de producción de valor de signo. Liberada de toda su exageración y su glamour, la publicidad funciona como una mecánica cultural para ensamblar y reforzar el valor de los íconos de marca. La publicidad televisiva, en especial, tiene como objetivo construir la identidad de marca, la diferenciación de marca, y el patrimonio de la marca.” (Goldman & Papson, 1998, pág. 45)

Aún así, la práctica publicitaria buscando identificarse con su público adquiere matices, como sugieren Lazarsfeld y Merton:

“La publicidad ejerce presión para una moralidad única y no dual impidiendo que se eluda la cuestión de modo permanente. Suscita reafirmación pública y aplicación (aún esporádica) de la norma” (Merton & Lazarsfeld, 1977, pág. 5), norma codificada por las agencias publicitarias, que implica cierta aceptación por parte de la sociedad, ya que, por aproximación, mientras más parecido se es a lo que muestra la televisión, mayor similitud tendremos al status de aquellos que se muestran en los medios. El prestigio de la persona será igual o similar al prestigio de quien use aquello que vende. La felicidad del comprador será parecida al que promociona el producto, y lo mismo con la comodidad, tranquilidad, belleza, sex-appeal y todos aquellos sentimientos que el hombre de hoy anhela férreamente. Podría parecerse a una lucha consigo mismo por adquirir esa fachada que venden los medios, y al final convertirse en viva imagen de la ilusión que compraron y que pasarán a admirar y recomendar, porque de ser los únicos, dejarían de reproducir el patrón dado y perderían la “satisfacción a la necesidad de apoyo social” (Simmel, La Moda, 1988)

Goldman y Papson confieren a los publicitas la labor de “vincular un valor de producto con un valor cultural con el fin de producir un valor de signo” (Goldman & Papson, 1998, pág. 45) en las publicidades seleccionadas, el signo estaría ligado no solo a la marca (AXE) que también hace las veces de logo, sino que está toda la carga cultural que se le adjudica al producto a partir de las publicidades del producto.

De acuerdo a información obtenida a través de publicistas conocedores de la campaña de AXE en Venezuela: la segmentación, medida que se usa en el mercado para discriminar los grupos sobre los que se busca incidir guiándose por diferentes variables, en éste caso, al ser de tipo demográfica, las características indicadoras de población para el desodorante AXE se componen por: hombres entre dieciséis y veinticuatro años de edad, de clase social C o D. Entre los elementos de posicionamiento resaltan las actitudes que puedan adoptar los jóvenes que entren en el target, en este caso la deseabilidad que puedan generar para conseguir chicas, siendo éste último el beneficio que se mercadea, la más motivadora razón o aspiración de la población objetivo. Para la personalidad de la marca, resalta el estilo aseado, despreocupado y ligero del hombre que se presenta con varios matices e intensidades entre las diversas cuñas publicitarias del desodorante con perfume. 

Específicamente, se escogieron las campañas de AXE excite y AXE 2012, por ser adaptadas al público latinoamericano y por ser transmitidas en Venezuela actualmente y a lo largo del presente año. El propósito de ambas cuñas es de carácter aspiracional, es decir, “no tiene que ver con necesidades, sino con la pretensión de estatus, con la imagen idealizada de nosotros mismos y de cómo queremos que los otros nos vean…” (RadioContempo, 2009). Esa imagen idealizada deviene de la exposición de sucesos idealizados con los cuales se busca que el público se identifique a ellas y busque la manera de hacerlas propias o de aproximarse a aquello que vio y que ahora desea. 

Por otro lado la deseabilidad del producto alimenta los rasgos neuróticos del individuo, que entre las múltiples canalizaciones que puede conseguir el hombre, reprimido desde su infancia, puede acabar codiciando lo superfluo e innecesario, aquello que muestra la televisión como el medio de satisfacción inmediato. Y de hecho el hombre termina por hacerlo, porque entre tanta cantidad persistente de estímulos que puede conseguir en una hora, un día, una semana, un mes… el razonamiento hacia todos y cada unos de los aspectos que tocan la vida del individuo se hace imposible, las personas acaban por volverse autómatas en muchas de las actividades que desempeñan, condiciones que benefician al sistema capitalista por su fácil manera de hacer que se reproduzca sin necesidad de invertir mayor capital acudiendo persona por persona, pareciera que con tan solo al transmitir un mensaje generalizado, como lo son las publicidades, mueven masas hacia donde les apetezca.

El desodorante con aroma AXE se caracteriza por mostrar una imagen estereotipada tanto del hombre como de la mujer. Siempre de figuras delgadas, con los rasgos correspondientes a su género resaltados. Las mujeres presentadas en los cortos de AXE Excite y AXE 2012 son modelos de agencia, por lo que sus cuerpos estarán acorde a los cánones de belleza impuestos hoy en día. El hombre, puede que no sea modelo más sí se adecúa a los patrones de belleza, es delgado, atlético y no se ve descuidado. El hombre se muestra aparentemente absorto en lo que sea que esté haciendo, quizás despreocupado, como si tuviera todo bajo control, no es arrogante pero tampoco tímido, él sabe lo que quiere y sabe cómo conseguirlo (con ayuda de AXE, seguro lo conseguirá). La mujer es presentada como un ser decidido, fuerte al momento de actuar pero sumamente débil y vulnerable ante el aroma de AXE, ya que tan sólo en el momento que perciba el olor no existe obstáculo alguno que le impida llegar a su destino, es decir, el hombre que use dicha fragancia. 

El corto correspondiente a “AXE excite” hace alusión a varios seres alados que descienden del cielo, derrochando sex-appeal, en busca del aroma que las cautivó. Un joven común, gracias a su aroma, pasará a ser el más afortunado de todos. Aquellos ángeles de gran belleza renuncian a su divinidad para unirse al mundo de los mortales y poder estar con él. Pero él no lo logró sólo, al final se descubre el secreto de su deseabilidad justo cuando aplica en su cuerpo el desodorante “AXE excite”, momento en que otro ángel cae. El trasfondo místico es dado por una mezcla entre el fondo musical y la actitud de los ángeles desde que tocan el suelo, juntos construyen un ambiente de serenidad y divinidad, logrando captar la atención del espectador que espera hasta conocer el desenlace.

La publicidad de “AXE 2012″, nos remite a las creencias acerca del fin del mundo en la profecía maya, un muchacho promedio dedica su tiempo a construir y equipar una gran arca, como si fuera Noé, preparándose para la catástrofe venidera. En vez de animales, una manada de mujeres hermosas, guiadas por el aroma que despide el único hombre, salen entre los árboles para acercarse al navío, donde aguarda el afortunado que logró su suerte al usar el desodorante AXE 2012. Con un toque de desorden e inestabilidad al comienzo de la cuña, el orden se restablece al final cuando las mujeres con ansias pero calmadamente se aproximan a su presa. 

En los cortos adaptados para Latinoamérica, la imagen del hombre guarda rasgos comunes al ideal de belleza similar al presentado por los norteamericanos, blanco, alto, de rasgos masculinos, particularmente, en ambos comerciales, el hombre representa una imagen despreocupada en cuanto a los detalles de su cuerpo, de barba y cabello un poco más largo de lo acostumbrado, un hombre promedio dedicado a la vida mas no a una rutina rígida de trabajo, y que en AXE excite consigue mujeres sin buscarlas, en AXE 2012 las consigue luego de una planificación estratégica de días. Siempre, al usar AXE conseguirás mujeres, más no cualquier tipo de mujeres,

“Predomina el sometimiento a un canon de belleza de modelos de pasarela, y el sentimiento de inadecuación (no eres perfecta: tíñete el pelo, ponte faja, quítate la celulitis, blanquea tu rostro para ser más atractiva, no envejezcas. Si no estás disponible para el hombre que usa Axe, puedes salir volando por los aires).” (Violeta, 2008, pág. 5)

Similar a una exigencia, la mujer bella tal como los medios expresan en hoy en día, es lo que deben ser las mujeres venezolanas, y que por ende, es lo que anhelan y buscan a toda costa. El imaginario de lo que debe ser una mujer ha dejado de tener correlación con la realidad de las venezolanas, similar a lo que sucede en la sociedad mexicana dónde las protagonistas de las cuñas publicitarias, en su mayoría, son extranjeras, consiguiendo proyectar unos patrones de lo que se considera bello muy diferentes a las propias del país. Esta situación desemboca en grandes problemáticas como los trastornos alimenticios y la pérdida de autoestima por no ser lo que quieren los hombres (Violeta, 2008). No es de extrañar que varios países latinoamericanos presenten escenarios similares, ya que, por lo general, las publicidades adaptadas para América Latina se usan para todos los países, raras veces son producidas para un país en particular, por simple materia de ahorro, debido a que las diferencias que pueden encontrarse suelen ser mayoritariamente en los diálogos, adaptándolo al ritmo y estilo del país, esto se ve con más frecuencia en Argentina, dónde de hecho son producidos gran cantidad de comerciales para América Latina

Es particularmente resaltante que el aspecto celestial esté presente, así sea implícito o explícito. Marcadamente en el corto de AXE excite, los ángeles se desploman al mundo de los mortales atraídas por el olor que se les impone por encima de su gloriosa condición; y de manera latente en el de AXE 2012, al ser un solo hombre el constructor de aquel arca, como mandato divino que Dios concede a Noé, éste chico común asume tal labor y la desempeña tan acuciosamente, como si el mismo Dios se lo hubiese mandado, pero no para salvar y preservar la existencia de las especies animales, sino para preservar su goce y disfrute durante la catástrofe acogiendo a toda variedad y cantidad de chicas (hermosas) como aparezcan, siendo éstas atraídas débilmente por el aroma que expide el hombre al colocarse AXE.

Son muchos los sentimientos que despiertan las cuñas mencionadas anteriormente en los espectadores, y es curioso que no difieran drásticamente entre sí. Para Goldman y Papson:

“La publicidad trabaja por apropiación de, o recurriendo a, significados de otros sistemas de referencia. Cualquier sistema de significado puede servir como referente para esta apropiación: una canción, una subcultura, una celebridad, un espectáculo de televisión, una obra de arte, y así hasta el infinito” (Goldman & Papson, 1998, pág. 48) 

En el caso de AXE y específicamente en las cuñas seleccionadas, está presente dentro del escenario común, una situación inusual e incluso imposible bajo la figura de alteración del orden social, ya sea por la aparición de seres extraordinarios o por la alusión al apocalipsis. A pesar de lo habitual que aparentan ser los escenarios, existe una chispa celestial que hace creer que hasta lo quimérico puede lograrse con AXE. Sutil y marcadamente, se muestra de manera paradisiaca los resultados de usar dicho desodorante, muchas chicas bellas detrás del perspicaz que consuma el producto.

Cayendo en el fetichismo del significante, la objetivación de la sociedad ha llegado a despojar las formas subjetivas de los signos, implantando nuevos significados que se presentan como inamovibles ante los hombres. Posiblemente, debido a esto es que las tendencias de la publicidad en Venezuela han recurrido a elementos instintivos del ser humano, como lo erótico o lo sexual, para seducir y cautivar al público para que consuma. Plantean Apeloig y Ojeda en base a Peña: el venezolano debe ser considerado “como un individuo sumamente aspiracional, en algunos casos esnobista y amante de la tecnología, pues llega incluso a sacrificar sus ingresos para obtener estatus en el círculo social dentro del cual se desenvuelve” (Apeloig & Ojeda, citando a Peña, 2006, pág. 8). Esto en cierta medida se corresponde al caso de Andrés Méndez, consumidor del producto que empezó a utilizarlo en su colegio porque era más sencillo prestarlo a sus amigos, es decir, el desodorante AXE ya no sólo era un objeto presentado por los medios de comunicación, sino que pasó a ganar significación social, un estatus dentro de ese círculo en el cual era aprobado el desodorante y por ende, quien lo usara, porque consideraban de cierto prestigio el porte y uso del mísmo (Méndez, 2012). Pasó de ser una necesidad para prevenir malos olores, a un símbolo social cargado de múltiples valoraciones que configuran estereotipos y que de seguro le adjudican valor extra a dicho producto, porque al comprarlo no sólo se está obteniendo un desodorante, sino una vía de inserción a un grupo, de aceptación en el mísmo, de todo lo que significa estar a la moda.

Los componentes de las publicidades analizadas, aparte de enaltecer el producto y cautivar la atención de hombres y mujeres, se muestran ante el hombre de forma tan simplista, que prácticamente el mensaje que emiten es interpretable como que no vale la pena ocupar el tiempo y pensamientos en como cortejar a una muchacha, si al usar el desodorante AXE puedes tenerlas rendidas a tus pies sin necesidad de más esfuerzo. Otro aspecto importante es que reducen todo interés y actividad del hombre hacia un único objetivo: conseguir pareja, y que al usar dicho producto no tendrás más por qué preocuparte. Sea el hombre que sea, podrá lograr ese único fin sin necesidad de más, no importa si es exitoso en la vida o no, si trabajes o no, si es de alguna religión específica, si es analfabeta o no, si es tímido, atrevido, etc. aspectos que pueden ser interpretados tanto positiva como negativamente, porque el producto se amolda a cualquier tipo de hombre. Aún así, el mensaje no es sólo hacia el simplismo y eficacia que tienen los hombres al usar AXE, sino también a la facilidad con que la mujer se deja llevar carnalmente por el aroma de ese desodorante, como si la posible racionalidad que pueda tener una mujer es vencida por el instinto y el deseo.

Aparte de la pérdida de valores que esto representa para la sociedad contemporánea, la búsqueda insaciable de los medios por facilitar la vida de las personas ha llegado hasta tal punto que no existe discriminación, por ejemplo, entre qué tan rápido y fácil puedes cortar cantidades industriales de vegetales, y que tan rápido y fácil con sigues gran cantidad y variedad de mujeres con solo usar un desodorante. Cada vez más formas de la vida se objetivan y cada vez con mayor rapidez, convirtiéndose en estructuras rígidas carentes de humanidad. Incluso la figura de la mujer y del hombre, que tan laboriosamente se proponen a modelar y adecuar a patrones idealizados.

La sociedad ha cambiado, el hastío que trajo la modernidad se ha generalizado, como si la actitud blasée, que menciona Simmel en Metrópolis y vida mental, referente a “la insensibilidad ante la diferencia de las cosas” (Simmel, Metrópolis y vida mental, 1903), estuviera intensificada y esparcida en todos los ámbitos de la vida. Tal parece que es más importante hoy en día la presentación del producto, en vez de su funcionalidad y durabilidad.  Más en cierto modo puede que los matices logren adecuar y saciar las expectativas y necesidades del usuario respecto al producto, tal como explica Andrés Méndez sobre por qué dejó de usar AXE por un tiempo, ya que el espray no le servía, no cumplía las funciones de desodorante, tuvo que cambiar a otra marca, sin embargo, no mucho tiempo después volvió a usar AXE en barra, otra presentación que se adecuaba perfectamente a sus necesidades (Méndez, 2012). Con lo que se puede notar lo fácil que es para una marca ganar consumidores. Puede que la decisión de Andrés de volver a la marca que tantas veces lo dejó mal haya sido influenciada por diversos factores; no obstante, el volver a aquella zona de confianza y de seguridad que le brindaba el estar a la moda en el colegio, puede que haya actuado para el momento en que ingresó a la universidad, lo que corresponde al momento en que volvió a usar el producto, y que debe de existir alguna razón de peso que sólo el sujeto puede conocerlo luego de un ejercicio de introspección respecto a qué lo hizo volver, y más aún cuando afirma que la marca que usó en ese tiempo intermedio le resultó tan buena como la presentación de AXE que usa hoy en día.

Entre la información extraída del grupo de discusión realizado, la primera compra del desodorante AXE fue por la curiosidad que les quedó al ver la publicidad, incluso uno de los integrantes del grupo recuerda el corto publicitario que lo incentivó a comprar el producto, éste fue de AXE Click, el cual ilustraba a un hombre que daba un clic para sumar un punto en un aparato con cada mujer que le coqueteaba. Para otros integrantes del grupo, la publicidad de AXE excite es la que recuerdan, probablemente porque sus edades se apegan más hacia los dieciséis años mientras que el muchacho que recuerda AXE Click tiene más de veinte años. 

De igual manera, Andrés Méndez, consumidor de producto y conocedor del mismo desde hace cuatro años aproximadamente, afirma conocer el producto por las cuñas publicitarias transmitidas en televisión por cable. Sin embargo, la compra inicial la hizo porque al ser espray era más práctico al momento de prestarlo a sus amigos del colegio, lo que podría derivarse de una implicación social en la que no sólo está proporcionando una imagen de él sino que al llevar dicho artículo a un lugar como el colegio, y hacerlo público, le está otorgando una valoración extra al producto, al ser aceptado en su grupo, haciendo que para ellos entren en vigencia los significantes que socialmente se forjaron, e imprimiendo un valor social cargado de apreciaciones idealizadas del producto, que incluso llega a suponer cierto estatus y prestigio en ese grupo.

Los cortos publicitarios se caracterizan por seducir al espectador al momento de poner en escena inverosímiles situaciones y cuando logran, al igual que las películas, que el espectador se adentre en la trama manteniéndolo a la expectativa para acabar en lo que podría ser y es un final feliz. No es diferente el efecto que causan las cuñas de AXE en quienes la miran. Tanto los jóvenes que conformaron el grupo de discusión como el sujeto entrevistado, recuerdan el rodaje y particularmente las bellas chicas que aparecen en los mismos, particularmente Andrés Méndez, a quien tuve la oportunidad de transmitir los cortos de AXE Excite y AXE 2012, y presenciar su comportamiento ante los mismos. Su reacción fue de completa exaltación, incluso llegó a sonrojarse durante los últimos segundos del corto de AXE Excite, lo que apenas da visos de toda la emoción que llega a mover algo tan simple y fácil de transmitir como un video. Incluso, a mi parecer, todo el discurso que logró materializar durante la entrevista se vio agujereado ante la respuesta visible al momento de observar las cuñas, demostrando el esfuerzo desempeñado por querer mostrar una fachada, constructo de todo aquello que anhela ser, pero que en tan sólo un instante de vulnerabilidad, ésta se derrumba ante la realidad que impera y que se le impone, incluso ante las idealizaciones tan fuertes e inquebrantables para la persona como lo es el producto de aquella relación simbiótica entre el sí mismo y el otro generalizado, categorías planteadas por Mead para dar cuenta del hombre y su vida en sociedad.

Ese desentrañamiento de todo lo que es gustoso a la vista y a la psique, los sentimientos de placidez, drama, suspenso, entre otros, que se muestran son fuertes factores ideológicos que imperan en el imaginario de la sociedad contemporánea, es la manera en que se establece lo que debe ser y como debe ser. No con esto pretendo afirmar que los hombres al ver que caen ángeles, crean que de verdad pasará, sino que como algo tan imposible puede suceder, a ellos, adaptados a su realidad, puede también pasarles, que logren establecer contacto con una chica al usar el desodorante AXE. Así lo comenta

Andrés Méndez al responder por qué las publicidades de éste desodorante llamaron su atención:

“(…) salen demasiadas mujeres bonitas pues, salen gran cantidad de mujeres y entonces uno piensa, berro si el pudo y usó ese, yo también puedo. En cierta forma, aunque tú no lo quieras ver, ahí está. Y lo ves porque quizás le pasa eso porque no suda full y así esté rumbeando y así esté saltando de un paracaídas y esté sudando, le funciona y las mujeres lo prefieren. No apesta y bueno repele a la gente.” (Méndez, 2012)

Los significantes de la publicidad se encargan de hechizar a los espectadores para captarlos y absorberlos, hacerlos fieles consumidores de aquello que mercadean. La publicidad ya no es una demostración sino un entramado de elementos dónde lo importante no será la coherencia que guarden entre sí, sino la capacidad de fascinar, seducir y excitar la psique del comprador, penetrándola de tal manera, que logra establecer una similitud directa con el protagonista del corto, proyectando las bondades y características de éste en su persona, y repotenciando la imagen que tenía de sí y hasta que “introyecte” conductas ajenas con tal de parecerse más a esa figura en la que ha posicionado la idealización de su yo, similar a lo que narra Freud en su obra Psicología de Masas (Freud, Psicología de las masas, 2001)., cuando el individuo se identifica con un objeto (o persona) haciendo que éste goce del “ideal del yo”, similar al enamoramiento, con la diferencia de que el consumidor no está de hecho dentro de una masa, por lo que no logra tomar las características del “alma colectiva” tal como sugiere Le Bon.

Sin embargo, me atrevo a aseverar que en cierta medida la persona en ese intercambio con la televisión, aparentemente unilateral, genera procesos similares a los que pueden suceder en una masa. La televisión, como cualquier comunicador es capaz de generar dudas, presentar opciones, motivar, dar placer e incluso desencadenar emociones acorde a la programación. De esta manera, más no en la misma escala, y quizás no con la misma durabilidad, un hombre puede sentirse extasiado y pleno al ver en la pantalla como otro hombre es increíblemente rodeado por ángeles o chicas hermosas simplemente porque usó AXE, y consigue tener tal estado de placer porque ha puesto su ideal del yo en el protagonista de la cuña, queda ajustar los resultados, la efectividad y la intensión del corto, a la particularidad de cada ser individual, siendo estos agrupados en grupos objetivo, segmentados en toda la sociedad caraqueña, para proporcionar un mejor alcance en cuanto a promoción del producto y mayor similitud de acuerdo a la tipología con que el individuo se sienta representado o identificado con el producto.

Reduciendo los procesos de socialización a una fórmula matemática, en la que cualquier hombre regular más el uso del desodorante AXE es igual a la obtención de cuantas chicas bellas lo rodeen, la campaña de AXE logra calar en el imaginario de los hombres caraqueños en diferente intensidad. Aún así, el producto ha logrado establecerse dentro de aquellos artículos cuya reputación afirma la posición de aceptación aunque puede que esto permanezca en estadios inconscientes del individuo. No obstante, permanecen latentes sentimientos de confianza y seguridad en sí mismo cuando hacen uso del producto, como señala Andrés Méndez cuando comenta sobre cómo cree él que es influenciado por las cuñas de AXE, siendo esto en el sentido de la seguridad que brinda el producto al “no dejarte mal en la calle” (Méndez, 2012). Aún encontrándose en eventos que puedan generar una sudoración mayor a la acostumbrada, con dicho desodorante está libre de pasar malos ratos. Aquí se constata como la publicidad logra colarse entre los pensamientos del espectador, más allá de las caras bonitas que aparecen en sus comerciales y todo el montaje cinematográfico, el mensaje simple, lo que el hombre busca está presente y resalta cuando aparece bajo situaciones incómodas o de estrés y puede enfrentarlas sin sufrir percance alguno. Incluso, luego de observar la cuña de AXE Excite, Andrés Méndez revela que el único motivo de haber visto las publicidades de AXE:

“sólo ha sido por eso, por las mujeres, por la cantidad de mujeres que aparecen así y un solo tipo. Y tú dices guao, yo quisiera ser ese, y entonces de cierta forma hace que se metan en tu cabeza, claro en mi cabeza no pues, pero quizás, inconscientemente, si lo logras, cosa que uno no sabe.” (Méndez, 2012)

La crítica hacia la publicidad por parte de los usuarios del desodorante AXE va enfocada hacia los estereotipos que muestran y venden los medios de comunicación masiva, si bien el presentar a mujeres bonitas atrae al consumidor, éste es conocedor de la realidad, en palabras de Andrés Méndez: 

“ese es el problema, que desde chiquitos nos han mostrado que las princesas son el prototipo de flaquitas, lindas, tú no ves una princesa en Disney que sea fea. Eso es un problema que se ha creado, sí en el imperialismo, el capitalismo y eso, que es mentira pues.” (Méndez, 2012)

Puede que dentro del pensamiento de los consumidores exista una crítica hacia la manera en que son mostradas las personas en las cuñas, ese prototipo al que tanto énfasis hizo Andrés durante la entrevista, aún así reconoce que es necesario hacer uso de los mismos para que el producto se venda, para que llame la atención y se venda. Los medios de comunicación han logrado tal aceptación en la sociedad caraqueña que son muy pocas las críticas verdaderas que existen hacia dicha práctica, porque son conocedores de lo irreal que pueden llegar a ser pero aún así buscan reproducir esa idealización en la realidad, y como mencionó Andrés cuando comentó sobre los prototipos femeninos que ciertamente venden, genera en las mujeres un estado de inconformidad respecto a sí mismas, considerándose no lo suficientemente delgadas, blancas, de cabello liso o de rulos perfectos, por dar algunos ejemplos. Respecto al grupo de discusión, ninguno manifestó mayor diatriba respecto a la práctica publicitaria que se presenta en Caracas, tan sólo mencionaron el problema de que las mujeres que mostraban no eran parecidas a las que existen en la Capital. Aún así, no hubo mayor peso respecto a éste problema.

Esta diferencia respecto a la opinión de los consumidores hacia la práctica publicitaria es una muestra de cómo se ha acomodado la sociedad moderna a la evolución y a la exigencia que esto supone, donde no siempre existe una imposición de un patrón sino que es tal la aceptación de la sociedad que pudiera entenderse como un estancamiento dónde lo que ofrece el mercado al promocionarlo de manera que logre motivarlos a la compra, seguramente conseguirá aceptación de algún público, sin mayor complicación, las agencias publicitarias tienen el poder de soportar las escasas críticas que puedan generarse. Esto puede ser contrastado con los planteamientos de los críticos sobre la ideología, en cuanto ésta ya no significa un ocultamiento sino que se ha “transformado en una cara amenazante del mundo; ideología y realidad han empezado a converger, o más bien, la realidad ha llegado a ser la propia ideología (…) se ha hecho una fuerza inexpugnable que fluye del mismo proceso de producción” (Larraín, 2009, pág. 78) neutralizando todo lo que se presenta a la sociedad, y ésta inmediatamente lo normaliza, como si no existieran filtros respecto a lo que es plausible o no, y a la vez, otorgándole un carácter de a aprobación a priori en cuanto a lo que pueda ser promocionado, y quien marca la pauta serán las esferas sociales a las que todos desean parecerse, siendo ellas las que aparecen en los medios, en la industria televisiva, la industria musical, la industria del modelaje, entre otras.

La sociedad caraqueña se ha vuelto sumamente vulnerable ante lo que transmitan los medios de comunicación, sobre todo a lo relacionado a la moda, en los diversos aspectos que pueda presentarse: vestir, hogar, comer, etc. Cada aspecto de la vida ha sido y está siendo constantemente pensado y perfeccionado por los medios, según la tendencia que se impone en cada época, transformando los gustos y adaptándolos a las necesidades del mercado que favorecen más al sistema capitalista y no al bienestar de las personas, considerando sus necesidades y gustos, sino imponiendo una guía de gustos y un patrón de cómo las personas deben ser y qué deben de hacer para conseguirlo.

A través de la investigación realizada se puede concluir que la publicidad del desodorante AXE, específicamente los cortos de AXE Excite y AXE 2012, están hechos en consideración a todos aquellos aspectos que fascinan y cautivan al ojo del joven contemporáneo y que de hecho lo consiguen, entre las inverosímiles situaciones planteadas y el constante sensualismo que predominan en las cuñas consiguen una respuesta positiva en la población objetivo, siendo ésta de hombres entre los dieciséis y veinticuatro años de edad de clases sociales C y D. 

La población objetivo conoce las cuñas de AXE y son cautivados por la sensualidad que despiden las mujeres que en ellas salen. Los hombres son tocados por el instinto sexual, uno de los más primitivos y sensibles que tiene cualquier individuo, según la escuela freudiana de psicología. La percepción de los hombres hacia las publicidades de AXE es de normalidad con toques diferentes que hacen particular y especial al producto. Aún así, los integrantes del grupo de discusión trataron de evadir la pregunta varias veces, por lo que sólo se rescató una opinión en la que se muestra atraído hacia los cortos más que todo por lo ideales que son y por las mujeres que muestran, como opinó Andrés Méndez, el sujeto entrevistado.
La incidencia de las técnicas de mercadeo en la población han hecho del producto un elemento de prestigio y deseabilidad para los hombres que corresponden al target, por lo cual si existe una linealidad entre el proceso publicitario y el target deseado. Sin embargo, guarda sus particularidades, el producto es aceptado y consumido más no siempre son saciadas las expectativas del producto durante la primera compra del producto, quizás porque la presentación que más se muestra en las publicidades es de spray y que como lo explicaron los sujetos entrevistados ya sea en el grupo de discusión o individualmente, este modelo no es funcional ya que no cumple los requisitos de un desodorante, por lo cual muchos probaron otras marcas y presentaciones antes de volver a probar AXE.

AXE se ha vuelto un símbolo de masculinidad en la población, y para quienes lo consumen, una marca cuya reputación es guardada según la actitud que tomen al hacer uso del mismo, lo que podría despertar cierta curiosidad para investigaciones futuras sobre qué posturas asumen las personas que usan AXE, qué representa para ellos el usar ese desodorante y no otro. Incluso, y quizás más importante, conocer la opinión de las mujeres respecto al tipo de hombre que usa AXE, si existe o no un prototipo de hombre y sí, en efecto, causa en ellas tal deseabilidad y pasión.

En relación a la crítica de la población objetivo hacia los cortos de AXE, hay cierta pasividad debido a que si bien no están de acuerdo con que se muestren a las mujeres de cierta manera, no hay opinión en disconformidad con los hombres que son mostrados. Aún así reconocen que el uso de esos elementos es necesario para que la publicidad cumpla su función. Debido a la escasa crítica respecto a la práctica publicitaria y a la aceptación de la misma y al consumo del producto, se puede concluir que no existe una crítica activa hacia el producto que genere dejar de usarlo o movimientos en contra de los estereotipos de género.

Todavía existen terminaciones por unir para lograr dar cuenta de qué tan aceptado es AXE, qué tan manipulable es la sociedad y qué tan lineal llega a ser la promoción y compra del mismo respecto a otras marcas, dudas que a futuro deben investigarse para profundizar más acerca de la intencionalidad con la que es promocionado y si existe otro tipo de segmentación para el producto.

Artículo de María Carolina Kammann González, visto en sociologando.org.ve

Bibliografía

Pensiones: ¿Demografía o lucha de clases?

Los bancos y las grandes compañías de seguros (cuyos representantes tienen amplia mayoría en el grupo de sabios que creó el gobierno para que proporcionara las claves de la nueva reforma) llevan muchos años tratando de gestionar en provecho propio el gran volumen de fondos que mueven las pensiones públicas. Con tanta liquidez como la que maneja la seguridad social se pueden obtener grandes ganancias en unos mercados financieros como los de hoy día, en donde las nuevas tecnologías permiten invertir con rentabilidad a una velocidad de 250 millones de dólares por segundo.

Pero las pensiones públicas son un derecho muy querido por la población y un instrumento que la gente sabe que es el más eficaz para evitar la pobreza de la mayor parte de nuestros mayores: ¿cuántas personas ganan lo suficiente como para ahorrar con su solo sueldo mientras trabajan lo suficiente para vivir con dignidad cuando se jubilan?

Por eso les resulta tan complicado a bancos y seguros conseguir directamente la opción a la que realmente aspiran, privatizar las pensiones públicas para gestionarlas por entero. Y por eso es por lo que han tenido que elegir un camino intermedio, debilitar progresivamente al sistema público para que la gente, temerosa de que sea insuficiente para garantizarle una vejez decente, trate de cubrirse las espaldas (quienes pueden) ahorrando en planes privados.

Para conseguirlo, la estrategia seguida por los bancos y por los que defienden sus intereses ha sido muy clara: asustar constantemente a la población diciéndole que dentro de unos años no se podrán financiar las pensiones públicas, así que lo más razonable y previsor es justamente eso, ahorrar en planes privados. Y la convicción se ha conseguido divulgando hasta la saciedad un argumento que aparentemente es indiscutible: como cada vez vivimos más y hay más personas jubiladas resulta que la factura a pagar por las pensiones públicas será tan cara en un futuro próximo que el sistema será materialmente insostenible.

Con el fin de convencer a la gente de esa idea los bancos y compañías de seguros vienen financiando generosamente a un buen número de economistas que periódicamente presentan sus previsiones siempre de la misma forma. Con gran cobertura mediática informan a los cuatro vientos de que dentro de tantos o cuantos años la seguridad social tendrá un déficit insuperable y que eso colapsará el sistema público de pensiones así que hay que rebajarlas, atrasar la edad de jubilación y, en suma, hacer más difícil que realmente sirva de protección suficiente en la vejez.

Es muy significativo que ninguno de ellos (he dicho bien, ninguno) haya acertado nunca. Algo normal porque sus modelos son muy sofisticados pero concebidos a propósito para “demostrar” lo que estaba establecido de antemano para asustar: que habría déficit en 1990, en 1995, en 2000, 2005, 2010, 2030, 2060…. Y es verdaderamente sorprendente que los bancos y compañías de seguros hayan seguido pagando buena cantidad de millones a esos mismos autores a pesar de que no acertaban nunca en las previsiones para los años a los que ya se ha llegado. Un caso único en los anales de la historia: nunca los bancos han mirado tan mal por su dinero gastándolo en economistas que no aciertan nunca en las previsiones que se le piden.

Muy sorprendente salvo, claro está, que no busquen argumentos científicos y rigurosos sino excusas para presionar y sacar adelante su estrategia.

En todos esos informes los argumentos que dan para asustar a la gente y lograr que el mayor número posible de personas salga corriendo a suscribir planes de ahorro privados son aparentemente muy sofisticados y se presentan como el último grito del conocimiento científico. Pero en realidad son una manipulación grosera de los hechos y de lo que de verdad sabemos sobre las pensiones y la evolución de los sistemas de seguridad social.

En el libro que Vicenç Navarro y yo acabamos de publicar (Lo que debes saber para que no te roben la pensión, publicado por Espasa) explicamos con claridad la falsedad de sus argumentos. Recomiendo vivamente que se lea y difunda para poder explicar a la gente las mentiras que nos están diciendo. Pero ahora simplemente quiero mencionar la falacia sobre la que la mayoría de los sabios convocados por el gobierno están basando sus conclusiones acerca de la sostenibilidad del sistema.

Parten de una idea también aparentemente indiscutible: hay que lograr que el sistema de pensiones públicas sea sostenible, es decir, que sus gastos no superen a los ingresos porque si no se vendría abajo. Y, para ello, como he dicho, lo único que se les ocurre es rebajar la cuantía de las pensiones. Una falacia porque equivale a decir que para que no bajen las pensiones en el futuro lo que hay que hacer es que bajen ya, desde ahora.

Podemos afirmar que este tipo de argumentos son falsos porque, suponiendo que lo adecuado sea lograr la sostenibilidad equilibrando ingresos y gastos (en muchos países se financian a través de los Presupuestos del Estado), no podemos actuar solo sobre los gastos sino también sobre los ingresos.

Y resulta que es falso que los ingresos del sistema de pensiones públicas dependan solo de variables demográficas y particularmente de la mayor esperanza de vida (un concepto que, como explicamos en el libro, utilizan erróneamente). También dependen de otras variables, algunas de las cuales nunca se mencionan.

Una de ellas es el empleo, otra el nivel de salario y, por tanto, la desigualdad.

Pongamos un ejemplo muy fácil.

Supongamos que financiar las pensiones públicas cuesta 7 euros, que los ingresos totales de una sociedad son de 40 euros que se reparten al 50% entre los propietarios del capital y los asalariados y que éstos dedican la mitad de sus salarios a financiar las pensiones, es decir, 10 euros. Por tanto, en este caso, habría 3 euros de superávit (10-7=3) en el sistema de pensiones, dinero de sobra para financiarlas.

Pero ahora supongamos que se han aplicado políticas muy injustas que disminuyen los salarios en beneficio de las rentas del capital, por ejemplo, haciendo que a éstas últimas le corresponda 30 euros y a los asalariados solo 10 euros. Si aceptamos que la población trabajadora y los pensionistas siguen siendo los mismo, a las pensiones solo irán ahora 5 euros y por tanto, no habría suficiencia para pagar las pensiones, el sistema tendría un déficit de 2 euros (5-7= -2).

Es fácil comprobar, por tanto, que los ingresos con los que se financian las pensiones públicas se deterioran no solo porque vivamos más y haya menos gente trabajando (incluso esto puede ser un factor poco preocupante si logramos, como suele suceder siempre a lo largo de la historia, que los que trabajan sean más productivos y que menor número de empleados puedan mantener a más número de pensionistas). Como en el ejemplo que acabo de poner, el sistema puede entrar en déficit si la masa salarial disminuye, bien porque haya menos empleo, bien porque los empleados perciban menos salario.

Por tanto, basar la sostenibilidad del sistema solo en el factor demográfico del envejecimiento (sin hablar nada de la gran concentración de la renta a favor del capital que se viene produciendo) es un truco para rebajar la pensión y lograr lo que he dicho que de verdad persiguen los bancos y compañías de seguro.

Por tanto, lo que en realidad pone en peligro a las pensiones públicas (entre otras cosas que explicamos en el libro) no es que vivamos más años, sino las políticas de austeridad que crean paro, y que por tanto hacen que haya menos cotizantes. Y, sobre todo, la mayor desigualdad de rentas, que es lo que se viene produciendo en los últimos años, porque, como he mostrado en el sencillo ejemplo anterior, con la desigualdad disminuye la masa salarial con la que se financian.

En definitiva. El problema que amenaza a las pensiones no es de naturaleza demográfica. No. Lo que hay detrás es en realidad un conflicto de intereses entre grupos sociales, entre los de arriba y los de abajo, entre banqueros y financieros y la inmensa mayoría de la población que vive de su salario, entre propietarios del capital y asalariados. Dicho más claramente, es la lucha de clases. Ese conflicto que dicen que ya no existe para hacernos creer que los asuntos sociales son neutros y que solo los pueden arreglar los técnicos mediante fórmulas matemáticas (como las del grupo de sabios del PP) que nadie más que ellos puede entender.

Lo cierto es todo lo contrario. El futuro de las pensiones públicas no depende de esas fórmulas sino de la fuerza que tengan los asalariados para defender sus derechos y para asegurar que sus ingresos no disminuyan constantemente como viene sucediendo.

Artículo de Juan Torres López, visto en Publico.es

Saskia Sassen “Madrid y Barcelona son ciudades globales pero debilitadas por la deuda nacional”

En su espaciosa casa en un piso 12º con vistas a Washington Square, Saskia Sassen corre de un sitio a otro para no llegar tarde al aeropuerto. Apenas ha estado unas horas en su campus, en la Universidad de Columbia situada a más de 100 calles de allí, y ya tiene que salir corriendo de vuelta a Europa. La mayor parte del año vive entre Nueva York y Londres, donde la suelen pillar las noticias. La del Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales que había ganado la recibió tarde porque estaba, de nuevo, volando. «Fue un viaje muy largo, con esperas en el aeropuerto… Aunque ya me habían avisado a ver si podía ir tres días. Yo dije, ‘dos, tengo clase’», cuenta, acelerada, mezclando el inglés y el español argentino. 

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Sassen nació en La Haya, aunque se crió en Buenos Aires y ahora da algunas clases en Nueva York. Su marido, Richard Sennett, es también profesor de Sociología en la London School of Economics y la Universidad de Nueva York. Cuando Sassen menciona a su marido, se para y se le olvidan las prisas un momento. «Es tan bueno», dice al señalar el piano y el chelo en el salón que toca él. Sennett trabaja con ella en su último proyecto para crear una «calle global» con la ayuda de un fotógrafo alemán. «Es un proyecto visual. Basta de libros», dice la socióloga y autora que en 1991 ascendió en la escala académica escribiendo sobre la «ciudad global», encarnada en Nueva York, Londres y Tokio. 

En una mesita del salón, descansa un libro sobre los indignados de Wall Street y otro con los mejores ensayos de la literatura de EEUU. Ahora piensa más en protestas, inmigración o el nuevo concepto del territorio, pero la idea de «ciudad global» sigue definiendo su obra. 

La socióloga asegura que donará el premio de 50.000 euros del Príncipe de Asturias a «algún artista pobre» que lo necesite, que sea especial, aunque aún no sabe cómo encontrar alguien a quien merezca la pena ayudar. 

Pregunta. ¿Qué ciudad representa mejor el concepto de ciudad global y por qué? 

Respuesta. Ninguna ciudad representa el ideal porque la economía necesita múltiples ciudades, cada una especializada. 

P.- ¿Cómo ha cambiado la ciudad global desde que escribió su primer libro sobre el tema en 1991? 

R. La ciudad global no ha cambiado, pero el número de ellas ha aumentado. Y cada nueva ciudad aporta una fuerza especial. Londres es diferente de Nueva York, que es diferente de Londres, que a su vez es diferente de Tokio, que es la que vi cuando empecé. Hoy hay más de un centenar y cada una tiene su fuerza particular. Es cierto que sólo hay unas 20 grandes ciudades, pero aun así cada ciudad global importa dentro de la red. 

P. ¿La actual crisis puede disminuir el poder de las grandes ciudades y resucitar la cultura del suburbio con el abandono de lugares como Detroit? 

R.- Es importante entender por qué una ciudad, paradigmáticamente una entidad local, es tan importante para comprender la globalización. Y eso explica por qué el número de ciudades globales ha crecido y por qué siguen importando haya crisis o no. Las nuevas tecnologías de la información y el poder de las empresas y los mercados necesitan de capacidades que no caen del cielo. Necesitan personas reales en lugares que combinen todos los recursos necesarios, los mejores edificios, las infraestructuras y todos los nuevos profesionales para tener una buena vida. Todo eso se encuentra típicamente en ciudades. 

Como la globalización se expandió por todo el mundo, el sistema económico necesita desarrollar ciudades globales en todas las partes. Por ello, vemos su desarrollo en América Latina y partes de Asia. 

P. ¿Son globales Madrid o Barcelona u otras ciudades en España? 

R. Madrid y Barcelona lo son. Su posición está debilitada por la financiación destructiva de la deuda nacional y municipal de los gobiernos igual que buena parte de la economía. Pero diría que la crisis es una distorsión de la economía de España. En muchos sentidos, tiene una economía fuerte con empresas pequeñas, especializadas y a menudo familiares que tienen un mercado global por la alta calidad de sus productos. El hecho de que este sector esté en crisis es una distorsión por la financiación y las políticas de austeridad. Es una profunda distorsión de la sustancia de la economía española. Creo que esta distorsión se acabará y España se empezará a recuperar cuando se frene el poder de los bancos que básicamente especulan con todo y se vuelva a la banca tradicional y cuando las inversiones especulativas en construcción se acaben –y están a punto de hacerlo– y las políticas de austeridad se tiren por la ventana. En ese momento, la concentración de capacidades para servir a las operaciones globales de los mercados y las empresas en Madrid y Barcelona serán muy útiles. 

P. ¿Cómo puede un país como España recuperar tantos jóvenes parados en un momento crucial de su desarrollo? 

R. Es una distorsión horrible de lo que debería haber sucedido. Muchos de estos jóvenes tendrán que construir un espacio económico alternativo para desplegar su inteligencia y sus capacidades y conocimiento especializado. 

P. ¿Qué pueden enseñar los sociólogos a los economistas y legisladores para salir de la crisis? 

R. La economía autónoma no existe. La economía está implicada de maneras muy diferentes en conflictos y fuerzas sociales, culturales y políticas más grandes. 

P. ¿Dónde se encontrarán las ciudades globales dentro de 20 años? 

R. Lo que cuenta en la red de ciudades globales es su especialidad. Veremos más ciudades globales en América Latina. Mira a Bogotá, Medellín, Quito o Lima: todas están ascendiendo y uniéndose a circuitos globales específicos. China, Indonesia o Malasia: todas tienen ciudades globales y su número aumentará. El norte de África y el África subsahariana también desarrollarán unas pocas capacidades específicas probablemente ligadas a las industrias de extracción, pero también a productos culturales para exportar a otros países africanos y a Asia. 

P. Usted escribe sobre un nuevo concepto de territorialidad. ¿Puede explicar el separatismo? ¿Qué relación tiene con la crisis? 

R. Es mi obsesión actual. Creo que el territorio es una condición muy compleja y que es de hecho una capacidad. No es sólo tierra, sino una mezcla compleja de eso más una lógica del poder y de la reivindicación (en la ciudadanía). La construcción del territorio nacional fue crítica para la formación de naciones-estado al final de la Edad Media en Europa y de reinos con geografías imperiales. Pero hoy tenemos un sentido del territorio reducido a un solo tipo: territorio nacional. 

P. ¿Por qué le interesa ahora el concepto de territorio y territorialidad? 

R. Quiero liberar el concepto de territorio de su único significado como territorio nacional. La ciudad global es, en cierto sentido, un territorio que ni es plenamente una Nación-Estado ni plenamente una ciudad ni plenamente un espacio global. 

Los movimientos de indignados hicieron territorio, un territorio elemental, pero aun así territorio. Ocupar es un trabajo duro, mucho más que ir a una manifestación. Así se desarrollaron aptitudes sociales. 

La territorialidad es una construcción legal que captura la autoridad soberana de un Estado nacional sobre su territorio. En mi opinión, la territorialidad es más débil hoy, pero el territorio es más fuerte. Y esto va contra el análisis del Gobierno tradicional. 

P. ¿Cómo explica el último renacimiento del separatismo en Cataluña? ¿Y en Escocia? 

R. Creo que algo se está cociendo ahí. Pero es demasiado complejo de entender y distinguir sus particularidades para alguien que no vive en Cataluña o en Escocia. 

P. ¿No son las ciudades más importantes que las regiones como fuerza unificadora? 

R. Depende; en algunas zonas, sí. Pero en otras la región es la condición dominante. Ése es probablemente el caso de Cataluña, ¿no? 

P. Como experta en inmigración, ¿qué le parece la reforma para legalizar a los sin papeles en EEUU? 

R. Hay dos historias muy diferentes de inmigración en EEUU. Una es la presión por empresas de tecnología, finanzas, ingeniería o investigación médica que hacen que sea fácil reclutar talento extranjero. Creo que también deberían invertir muchos recursos en educar a los nacidos en EEUU, especialmente a las minorías. La otra historia es la de arrestos masivos, control brutal militarizado y tácticas en las fronteras a menudo ilegales. La nueva legislación de inmigración supondrá una diferencia. Pero todavía hay mucho margen para abusos porque la nueva legislación no cambia las prácticas en el control de las fronteras. No está claro cómo evitarán las prácticas horribles de deportar a madres y dejar a sus hijos en el limbo en EEUU, muchos de los cuales acaban siendo dados en adopción e ilocalizables para sus madres deportadas. Están sucediendo cosas horribles en EEUU. 

P. ¿Por qué cree que casi han desaparecido en EEUU losindignados de Wall Street y otros movimientos de protesta? ¿Ve algún futuro político para las protestas en Europa? 

R. Yo tengo una interpretación diferente. Los movimientos deindignados de Wall Street son un punto en una trayectoria más larga. Representan una nueva generación de jóvenes de clase media que respondieron a la ruptura del contrato social por parte del Estado. En el proceso de ocupación desarrollaron aptitudes sociales. No es correcto decir que han desaparecido en EEUU. Están desplegando sus esfuerzos en otros sitios. Vigilando que las víctimas del huracán Sandy reciban lo que el Estado prometió o actuando de parte de las personas cuyas casas han sido desahuciadas. Éste es un paso que da poca visibilidad, pero es un paso más en una trayectoria más larga entre una nueva clase de activistas. No son políticos. Hay una lucha más profunda que construye elementos para un futuro. Piensa en la lucha de las mujeres para conseguir igualdad de derechos durante generaciones. Esperemos que no lleve tanto tiempo. 

P. ¿Qué país promueve mejor la investigación científica, EEUU o Europa? 

R. Creo que las buenas universidades en EEUU son instituciones de primera clase. Pero este país tiene más de 3.000 instituciones de educación universitaria y la mayoría no son tan buenas. En Europa, por otro lado, la UE está trabajando muy duro para promover y apoyar la investigación a gran escala en todos los campos. EEUU no está haciendo un esfuerzo sistemático concentrado. Ya no hay dinero… La mayoría se ha ido para ayudar al sistema financiero y a financiar la guerra.

De MARÍA RAMÍREZ, en elmundo.es

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