La mercantilización del ser humano: el hombre lleno de nada

Una de las consecuencias del discurso político del neoliberalismo es el intento por extender la lógica mercantil a todas las dimensiones de la sociedad y a todas sus estructuras. En la actualidad, con la malograda contrarreforma Wert, la LOMCE, se intenta que la lógica del mercado penetre de forma absoluta hasta el núcleo más profundo del sistema educativo. A las claras está cuando se introduce un criterio como el espíritu emprendedor para sustituir la educación tradicional en valores. Deja claro que los valores del capitalismo solo tienen que ver con el lucro a toda costa y la entronización del egoísmo personal. Además, se nos vende como algo positivo que las personas quieran dejar de ser trabajadores y pasen a ser emprendedores. El emprendedor es alguien activo, con ganas de salir adelante, con arrojo, mientras el trabajador, y más si lo es público, es un vago que se conforma con lo establecido. Se trata de una lógica que viene extendiéndose mucho tiempo pero que, como dijera Friedman, solo una buena crisis, real o imaginada, puede acabar de implantar. En tiempos de sufrimiento, las personas son capaces de aceptar cualquier cosa que se parezca a la salvación, cualquier sucedáneo, de ahí que ahora se intente que el sistema educativo se convierta en un apéndice perfecto del Mercado.

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En mi libro No podéis servir a dos amos. Crisis del mundo, crisis en la Iglesia, analizo este proceso ineluctable del capitalismo moribundo y lo entiendo como el advenimiento de un nuevo hombre, un  hombre jibarizado al que se ha extirpado parte de lo que lo humaniza, el hombre lleno de nada. Entre las páginas 183 y 185 lo digo como sigue.

Una vez que todo ha sido reconducido al mercado y éste se rige por sus propios fines, la sociedad pasa a ser una sociedad de mercado, donde todas las relaciones están supeditas al valor de intercambio que puedan obtener en el mercado. Esto implica que todo, absolutamente todo, puede ser comprado y vendido y todo, por tanto, es susceptible de generar beneficio. Por supuesto, el beneficio es para los que controlan el mercado por poseer una posición dominante en él. El que posee los recursos o los medios de producción, conseguirá que los expoliados se vendan al precio de mercado con el fin de conseguir los productos que necesitan para vivir. Nada queda de la simetría y la centralidad. Todo es reducido a la obtención de beneficio. De esta manera, las relaciones sociales se pervierten, dejan de producir seres humanos para producir los individuos productores y consumidores.

A esto es a lo que llamamos unidimensionalización del ser humano y jibarización del mismo. El hombre es reducido a una dimensión posible: la compra y venta, el consumo, la adquisición y la comercialización. Nada queda de la donación, la entrega y la reciprocidad. Ya no cabe el amor en las relaciones sociales, todo se sujeta a la mera prostitución de los seres humanos, que se venden al precio de mercado para poder conseguir los productos del mercado.

El hombre de la sociedad de mercado liberal capitalista postmoderna es un hombre, no ya vacío, sino lleno de nada. Es el hombre que no tiene anhelo ni utopía, es el hombre que se satisface con todos los gadgets de la sociedad postmoderna. Se llena de aparatos que le hacen perder un poco más de su tiempo, de ese tiempo de hastío vital, y lo convierte en disfrute del consumo. Es el hombre pleno, repleto de todas las comodidades y utilidades que el mercado le proporciona en grandes cantidades de consumo y desecho. No es un hombre meramente vacío: quien se siente vacío busca cómo colmar ese hueco en su interior. El hombre vacío es el místico que busca hasta colmar su deseo unitivo. El hombre postmoderno creado por la sociedad de mercado capitalista es el hombre lleno de nada.

Decimos que el hombre postmoderno es el hombre vacío, porque también se es lo que se consume. El culto a la apariencia ha llevado a la creación de una gama infinita de productos a los que se ha privado de su substancia, de su núcleo duro que le hace ser lo que es. Así, ha nacido el café sin cafeína, la cerveza sin alcohol, la crema sin nata, el chocolate sin grasas…, es decir, el producto al que se ha quitado su maléfico efecto dañino sobre los cuerpos estilizados y esbeltos postmodernos; se trata de café con olor y sabor a café pero sin ser realmente café. Dicho de forma más clara, se trata de consumir algo sin su esencia, ingerir productos privados de su realidad, en el fondo, consumir nada.

El individuo consumidor de nada queda nadificado, puesto que nada consume es consumado en el acto de consumir nada. Paradójicamente, esta es la única alimentación posible del hombre postmoderno. Un ser vacío sólo puede consumir nada para poder seguir siendo vacío. Su organismo ya no puede digerir el alimento cargado de substancia, su aparato digestivo está atrofiado. La nada se extiende a muchos alimentos que son privados de su núcleo real; la nada nadea, como diría Heidegger, y crea nada. Los postmodernos hombres occidentales cada vez abarcan más cantidad de productos nihilificados para su consumo masivo de nada. Hace falta mucho para llenar el hueco dejado en el interior del hombre al que se extirpó su ser.

Artículo de Bernardo Pérez Andreo, Doctor en Teología, DEA en filosofía. Profesor Titular de Teología en el Instituto Teológico de Murcia. Visto en su blog: bernardoperezandreo.blogspot.com.es

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La socióloga Saskia Sassen, Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2013

La socióloga holandesa Saskia Sassen ha ganado el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2013, cuyo fallo se ha producido este miércoles tras la segunda reunión del jurado.

Profesora de la universidad neoyorquina de Columbia, ha dedicado parte de sus trabajos a reflexionar sobre el poder y la desigualdad que provoca la globalización y su obra más conocida es La ciudad global.

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El jurado ha querido premiar ”su contribución a la sociología urbana y al análisis de las dimensiones social, económica y política de la globalización”, según consta en el acta leída por su presidente (.pdf).

Sassen, experta en globalización, se ha impuesto finalmente al otro favorito, el economista estadounidense Paul Romer, y ha sido la elegida por el jurado de entre un total de 26 candidaturas de 13 nacionalidades entre los que también estaban el filósofo español José Antonio Marina; el sociólogo argentino Bernardo Kliksberg, el premio nobel de Economía indio Amartya Kumar Sen o el psicólogo estadounidense Steven Pinker.

En el acta del premio, el jurado ha subrayado el “gran prestigio internacional” de esta socióloga tanto por “su actividad docente e investigadora y el alcance e influencia de sus ideas”, a la vez que subraya su gran aportación del ”concepto de ciudad global, actualmente aceptado y empleado en todas las ciencias sociales”.  

“Para Sassen, las ciudades globales forman redes que concentran el poder de decisión y nuevas relaciones entre territorio, autoridad y derechos, diluyendo así el papel de las fronteras. En ellas se generan también grandes desigualdades y segregación social debido, entre otras causas, a las diferencias en el acceso a las tecnologías de la información”, subraya también el jurado del Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales.

Una experta en globalización

Nacida en Holanda (La Haya, 1949), Saskia Sassen vivió en su infancia en varios países, entre ellos Argentina e Italia. A los 19 años se instaló definitivamente en Estados Unidos. Hoy es profesora de Sociología en la Universidad de Columbia y vive entre Nueva York y Londres.

Hace más de 20 años que se dedica al estudio de la sociedad y ha destacado en el estudio de las dimensiones política, social y económica de la globalización. Es también considerada especialista en asuntos y planteamientos urbanos.

Casada con el también sociólogo Richard Sennett, ha publicado varios libros (La ciudad global (1991) es quizás el más conocido), que se han traducido a una veintena de lenguas.

En La ciudad global Saskia Sassen desarrolla el concepto de ciudad global, categoría novedosa para estudiar la ciudad como lugar de intersección entre lo local y lo global.

Otro aspecto fundamental de la obra de Sassen reside en los estudios sobre las cuestiones del poder y la desigualdad derivados de los procesos de globalización.

Además, es la única mujer que aparece entre los diez primeros científicos sociales del mundo, según el ranking del Social Science Citation Index de la última década, en el que figuran también Anthony Giddens, Jürgen Habermas, Zygmunt Bauman y Alain Touraine, todos ellos Premios Príncipe de
Asturias.

Sassen: Un “gran honor” 

Por su parte, Sassen ha afirmado que es un “gran honor” ser distinguida con un galardón de “tanto prestigio” internacional y ha asegurado que acudirá a la ceremonia. ”Absolutamente, estaré”, ha dicho. 

En conversación telefónica con Efe desde Londres, Sassen ha considerado que “en el espacio de la lengua española no hay un premio como el Príncipe de Asturias”, un “gran prestigio” que se extiende también al resto del mundo, ha valorado.

“Yo diría que el concepto (de ciudad global) es más famoso que yo; si hubiera hecho un copyright o tuviera derechos de propiedad intelectual como las farmacéuticas hubiera ganado mucho dinero”, ha bromeado Sassen, quien ha insistido en que es un “gran honor” que el jurado haya valorado de este modo su trabajo.

Segundo premio Príncipe de Asturias

Su candidatura había sido propuesta por el catedrático de Sociología de la Universidad de Barcelona Jesús M. de Miguel para un premio que Ciencias tiene como finalidad reconocer “a la persona, grupo de personas o institución cuya labor creadora o de investigación en los campos de la Antropología, Derecho, Economía, Geografía, Historia, Psicología, Sociología y demás Ciencias Sociales represente una contribución relevante al desarrollo de las mismas en beneficio de la humanidad”.

El de Ciencias social ha sido el segundo de los ocho galardones que convoca este año la Fundación Príncipe de Asturias en su XXXIII edición, después de haberse concedido ya el Príncipe de Asturias de las Artes al cineasta austríaco Michael Haneke.

El jurado que ha otorgado este premio estaba integrado entre otros, por Aurelio Menéndez, como presidente, Inés Alberdi, Gonzalo Anes, Victoria Camps Cervera, Severino García Vigón, Mauro Guillén, María del Carmen Iglesias, Manuel Menéndez, José Manuel Otero Novas, Rafael Puyol y Juan Vázquez. 

El pasado año la estadounidense Martha Nussbaum obtuvo el premio de Ciencias Sociales que también poseen, entre otros, David Attenborough, Tzvetan Todorov, Mary Robinson, Paul Krugman, Jurgen Habermas, Carlo María Martini, Raymond Carr o Julio Caro Baroja.

Sassen es la tercera mujer que consigue este premio, tras la expresidenta irlandesa Mary Robinson (2006) y la filósofa estadounidense Martha Nussbaum, en la pasada edición.

La sociología del delito amateur de Kessler

El sociólogo argentino Gabriel Kessler aborda en esta obra la idea de cómo las transformaciones en el mundo laboral, en particular, la precarización e inestabilidad que éstas presentan actualmente para los jóvenes de comunidades populares, han impactado en las dinámicas delictivas, haciendo de estas menos una “carrera” o “profesión”, sino más bien generando un continuo entre las ocupaciones legales y las ilegales, caracterizadas ambas por su carácter esporádico y espontáneo.

El autor pone en relación elementos como la identidad de los sujetos en conflicto con la ley, las prácticas ilegales y delictivas y la relación con dinámicas estructurales de precarización laboral que han atravesado al mundo y América Latina en las últimas décadas. De esta forma, se desafían nociones de sentido común; como aquellas que asumen que los sujetos incursos en actividades ilegales son delincuentes a tiempo completo, gobernados completamente por una identidad que sirve de origen y explicación de sus prácticas, nociones identitarias asociadas a los jóvenes de comunidades populares: “pibes chorros” en el contexto argentino, “malandros” en el nuestro. Estos planteamientos, que tienden a emparentarse con “soluciones” represivas y de profilaxis social, parten de la idea, tautológica, de que aquellos que actúan como delincuentes  lo hacen porque son delincuentes y no pueden, una vez convertidos en delincuentes, dejar serlo.

Sin embargo, Sociología del delito amateur de Kessler, permite trascender o debatir estas nociones tan comunes, pues nos muestra cómo se produce un tránsito fluido entre actividades legales e ilegales, en un contexto laboral caracterizado por la precarización, los bajos ingresos, la alta rotación, la poca cobertura social, y la marginación territorial.

En diálogo con las tradiciones sociológica y criminológica, Kessler logra, a través de una serie de entrevistas a profundidad con jóvenes inmersos en delitos contra la propiedad, pero también a jueces, educadores, padres y otros jóvenes que conforman su contexto de acción, rescatar con gran detalle la experiencia de la inmersión en este tipo de prácticas, a la vez que reconstruye los contextos microsociales y estructurales que los hacen posibles.

De esta manera, el autor analiza cómo los jóvenes actúan según una “lógica de provisión”, que sustituye a la lógica del trabajo, en la cual el origen de los recursos que se obtienen deja de ser central: los actores salen “a la calle” a conseguir recursos de alguna manera u otra. Esta lógica, sin embargo, no impide que los actores diferencien entre “las dos platas”, la “buena” -que se gana de ocupaciones legales- y la “mala” -fruto de robos o de acciones ilegales y más propensa a despilfarrarse-. Asimismo, a partir de un análisis detallado de las experiencias en que los jóvenes se acercan a los robos y otras actividades delictivas, sus primeras experiencias y sus sensaciones en estas situaciones, se aborda con mucha riqueza las lógicas de acción implícitas, como el “ventajeo”. Lógicas donde las interacciones se definen por la imposición sobre el otro, o la construcción de los roles de víctima y victimario durante el robo, desde una perspectiva cercana a Goffman y otras perspectivas interaccionistas, pero que no desestiman los marcos de precariedad e incertidumbre que fuerzan estos presentismos.

Es a partir de esta reconstrucción de la lógica de los actores que Kessler se permite, sin embargo, no quedarse entrampado en una mirada puramente microsocial, sino que pone a dialogar la riqueza de su análisis cualitativo con consideraciones sobre los cambios estructurales que los impactan. Es así como logra entender en el delito algo más que una sombra oscura o un espacio en negativo y traza, a partir de algunas de sus dinámicas, pistas sobre reconfiguraciones sociales más amplias. En particular, se analizan los cambios de las trayectorias laborales que atravesaron la vida de los jóvenes desde la década del 90 hasta nuestros días y cómo el papel central del trabajo como organizador de la vida social se ha erosionado.

De igual manera, reconstruye sus dinámicas escolares (donde las expectativas de formación para el campo laboral han declinado, siendo sustituidas por una “escolaridad de baja intensidad”), vecinales (caracterizadas por una marginación espacial dentro del propio barrio) y familiares (donde la distribución de las tareas ha sido afectada por las intermitencias impuestas por los cambios laborales), que permiten entender estas prácticas a partir de una ida y venida desde la experiencias concretas de la transgresión y las recomposiciones sociales. Su mirada permite profundizar cómo sirven estas dinámicas para entender las reconfiguraciones de los sectores excluidos, así como qué elementos aportan estas reconfiguraciones para abordar la problemática delictiva, temática esencializada por excelencia.

El texto, de esta manera, debate con la idea, fuertemente afianzada en la literatura tradicional, de la carrera delictiva estructurada, y con ello la noción de “sujeto delictivo” o, por otro lado, la de una delincuencia articulada en torno a subculturas sin nexos con la cultura hegemónica. Existirían, más bien, dinámicas con los grupos de pares desde las que participar o no de las actividades delictivas no genera grandes brechas internas. Estas reflexiones contradicen las teorizaciones sobre “bandas”, y las ideas con respecto a la estigmatización que plantea Howard Becker, precisamente porque complejizan las relaciones que por lo general se consideran entre actividades delictivas y construcciones identitarias, dando cuenta de un espacio caracterizado, en el marco de la inestabilidad, por una “fluidez” entre diversos roles. La “profesionalización” es vista en cambio como un paso, posible para unos y desestimado por otros, en el devenir biográfico de estos actores, donde los cálculos y estrategias para minimizar el riesgo van generando ciertos grados de especialización.

A través de esta aproximación, Kessler aporta importantes datos tanto sobre las características actuales de las dinámicas donde se construyen, posibilitan y legitiman los delitos contra la propiedad por parte de sus actores, desmintiendo muchos de los “sentidos comunes” en los que se basan la mayor parte de las  políticas de seguridad. Por otro lado, también permite arrojar luces sobre las dinámicas juveniles de sectores populares, y el impacto que sobre éstas han tenido los marcos de una economía globalizada. Es un trabajo analítico que esquiva hábilmente las lecturas criminalizadoras de la juventud popular, e interpreta a las dinámicas delictivas como parte de la construcción de un panorama más amplio sobre las recomposiciones del mundo popular, en contextos de declive de la sociedad salarial.

Por Iván Ipojonovsky
KESSLER, Gabriel. Sociología del delito amateurBuenos Aires, Paidós, 2004, pp. 295.

Fuente: sociologando.org.ve

Neomachismos: nuevos ataques, nuevas respuestas

En los últimos años asistimos a un nuevo fortalecimiento de una serie de discursos machistas que relativizan y avalan de forma explicita o sutil las desigualdades de género y la violencia hacia las mujeres y las sexualidades no normativas.

Desde los clásicos posicionamientos públicos de altos mandatarios de la jerarquía eclesiástica en contra del matrimonio homosexual, el aborto o los anticonceptivos; hasta las declaraciones de diputados como Toni Cantó contra la ley de violencia de género, esgrimiendo la falacia de que la mayoría de las denuncias son falsas; pasando por la intención expresa del Ministro Gallardón, reiterada en varias ocasiones, de reformar la ley de aborto para limitar nuevamente la libertad de las mujeres de decidir sobre sus cuerpos.

Esta nueva ola de discursos machistas se inserta en un contexto de feminización de la pobreza y endurecimiento del capitalismo con importantes recortes en las políticas de igualdad. ¿Pero qué tiene de “nuevo” este machismo? Diversos análisis coinciden en que tales discursos no son tan nuevos sino que son el resultado de la actualización, a través de modos y canales distintos, de una lógica patriarcal de dominación y explotación más que consolidada en el tiempo. Una lógica que sigue operando a través de canales clásicos a los que ahora hay que sumar los nuevos medios en el terreno de lo virtual (blogs, redes sociales, plataformas, foros).

Los análisis feministas también coinciden en que estos discursos sociales del machismo son en cierta medida una reacción al establecimiento y desarrollo de las políticas de igualdad (ley de aborto, ley de violencia de género, ley de matrimonio entre personas del mismo sexo, etc.). Pero sobretodo constituyen toda una una respuesta social a un cambio en las relaciones de género que, gracias a los movimientos feministas, ha conllevado mayores cuotas de igualdad/libertad para las mujeres.

Mutaciones del patriarcado: nuevos ataques machistas

Como señalan Nieves Salobral y Soraya G. Guerrero en el artículo “Violencia machista a debate”, los discursos neomachistas tienen en común una minimización de la importancia de la violencia masculina y de la desigualdad estructural entre hombres y mujeres, una crítica constante a las políticas de igualdad institucionales y un importante cuestionamiento de la actitud de algunas mujeres y feministas a las que se responsabiliza de la reacción agresiva de los varones. Además, consideran que el contexto es fuertemente favorable a las mujeres y llegan a percibir al hombre como una víctima de los excesos femeninos y de la lucha por la libertad de las mujeres.

El colectivo Ioé, en su estudio sobre las actitudes de la población ante la violencia de género en España, distingue entre “machismo resentido”, “a la defensiva”, “magnánimo antiautoritario” e “igualitarismo inconsecuente”. En intersección con esta clasificación podríamos distinguir diferentes articulaciones de las respuestas machistas a las luchas feministas:

Por un lado, tendíamos los movimientos de hombres supuestamente afectados por las leyes de género, entre los cuales, en el contexto del Estado español, destaca Federgen. Las diferentes asociaciones que conforman esta federación, junto a los grupos de hombres divorciados y por la custodia compartida, dan cuenta del modo en que el patriarcado se rearticula en un contexto de crisis capitalista y de inestabilidad de los vínculos familiares tradicionales. Nuevos mitos, como el de las denuncias falsas por violencia de género, o el síndrome de alienación parental, “toda una respuesta neomachista al abordaje penal de la violencia”, como afirma la psicóloga Fátima Urzanqui, se unen a los viejos discursos sobre violencia machista. En este caso resultan paradigmáticas las recientesdeclaraciones del diputado de UPyD, Toni Cantó, quien se erige así como uno de los“portavoces de los discursos neomachistas”, o propuestas tan misóginas, androcéntricas y antifeministas como la del autodenominado Ministerio del equilibrio.

En consonancia con los anteriorioes, encontraríamos las plataformas católicas y/o de derechas que han acuñando el concepto “ideología de género” para referirse a una supuesta ofensiva que desbinarizaría a la población (diluyendo la “natural” división entre hombres y mujeres), atacaría a la heterosexualidad, amenazaría la familia nuclear y destruiría los valores “legítimos” (católicos). Según la presentación del I congreso Internacional de Ideología de Género, celebrado en Navarra en 2011, la categoría de género si bien “en su origen remitía a la base biológica de la diferencia sexuada, progresivamente corre el riesgo de suplantar dicha base, hasta llegar a abolirla”.

En este sentido, está teniendo lugar un intento de apropiación del concepto “feminismo” para desactivar su connotación subversiva y asociarlo a una acrítica e insípida “igualdad” de derechos y oportunidades que no tiene en consideración las relaciones de poder generizadas ni la organización heteropatriarcal de las sociedades. Otro buen ejemplo de ello lo constituyela plataforma Otro feminismo es posible, la cual pretende conformarse como una suerte de“feminismo verdadero” pro-igualdad frente al que ellxs denominan “feminismo radical” y/o hembrista, el cual abarcaría desde las mujeres de la izquierda y centroizquierda institucional hasta teóricas y académicas feministas pasando por activistas feministas de toda índole (asociadas, participantes en ONG, autónomas…).

Resulta muy interesante también, a la vez que problemático, asistir al modo como se están desarrollando toda una serie de teorías conspiracionistas sobre el origen y desarrollo de los movimientos feministas a los que se les identifica con un lobby y se les llega a asociar con Rockefeller u organizaciones como la CIA. Artículos como el difundido por el blog Información por la verdad condensan todo el imaginario esencialista y en pos de “reequilibrar la balanza” que mencionábamos anteriormente.

Estas teorías de la conspiración profundamente antifeministas se están desarrollando también, aunque de manera relativamente marginal, desde los movimientos sociales autónomos. Autorxs de dudosa credibilidad como Félix Rodrigo Mora o Prado Esteban, con su voraz crítica al feminismo de Estado (en el que incluyen a todo el feminismo), asocian el movimiento feminista al fomento del capitalismo y la explotación llegando a identificar feminicidio con el “exterminio de mujeres” que, según ellos, realiza el feminismo.

Por otro lado, en la esfera virtual nos encontramos no solo con discursos claramente machistas y de condescendencia y trivialización de la opresión sino también con una serie de agresiones virtuales más o menos organizadas (mensajes descalificadores y humillantes y amenazas de agresiones físicas y sexuales) hacia mujeres feministas que tienen una importante actividad política en la red. En este sentido, casos como el acoso sufrido por Anita Sarkeesian en EEUU, a raíz de su proyecto “Feminist Frequency” o, en el contexto español, por Alicia Murillo desde el sitio Forocoches, han abierto el debate sobre cómo afrontar los “cíberataques” y cómo desarrollar nuevas estrategias desde los feminismos.

A nivel más espontáneo y sin una organización explícitamente política encontramos a los troles machistas que actúan a nivel individual y colectivo a través de la red. Foros, facebook, twitter, youtube, blogs e incluso correo electrónico son sus canales de ataque. Según el completísimo artículo “Trol machista, moretones virtuales”, “el anonimato, la tolerancia al trol que se da en la red y la dificultad para establecer el límite entre el ‘troleo’ y la amenaza son algunos factores que hacen de los entornos virtuales un campo abonado para el trol machista”. Entre los troles machistas también hay diferencias significativas, pero podríamos definirnos de forma simplificada y grosso modo en dos tipos: los forococheros y los buenistas.

Los troles provenientes de foros como Forocoches. A través de estos foros los troles localizan y difunden publicaciones o proyectos feministas en la red para que sus usuarios acudan en masa con relativa velocidad a boikotear la inicitaiva. Los troles forococheros actúan con un discurso soez, violento y abiertamente machista: “lo que le hace falta es una buena polla”, “a fregar!”, “putas”, “te llega el WIFI a la cocina”, “depílate”, etc. Asimismo, esgrimen tópicos manidos sobre las feministas como “gordas amargadas”, “lesbianas”, “peludas”, “brujas”, “malfolladas”, etc. Un caso reciente y paradigmático de odio, insulto y acoso machista de este tipo es analizado Lucía Egaña en su artículo“Globalización machista”.

¿Qué sucede cuando estos discursos provienen no tanto de la derecha, la iglesia o la socialdemocracia sino del otro lado del campo de batalla, esto es, de espacios progres, izquierdosos o incluso movimientos sociales supuestamente afines al feminismo? Encontramos a los troles bienpensantes, políticamente correctos o “buenistas”. Estos troles no actúan en masa, sino de manera individual, pero todos comparten el mismo discurso, con pocos matices entre sí. Sus intervenciones son más elaboradas, largas y refinadas y pretenden demostrar más autoridad intelectual que los troles forococheros. Una de sus características principales es que realizan un llamado a guardar las formas. Bajo el recurrente, “te hablo desde el respeto”, se cubren las espaldas ante una posible respuesta feminista contundente, que habitualmente es identificada como ataque, insulto o, en el caso que no se le dedique toda la energía y tiempo que ellos exigen, cobardía.

Los buenistas suelen tener un discurso progresista que condena el machismo más rancio y recalcitrante -en algunos casos se muestran incluso afines a las políticas de igualdad-, pero carecen de conocimientos sobre teoría y práctica feminista. A pesar de ello se sienten legitimados para aleccionar, juzgar y poner en duda las estrategias y formas de expresión de las feministas. Coleccionan un argumentario basado en tópicos y nociones que niegan las relaciones de poder y dominación patriarcales preexistentes: “todos somos iguales”, “yo no me fijo en el género sino en la persona”, “quiero la armonía entre los sexos”.

Aunque este discurso se nos han repetido hasta la saciedad a las feministas para descafeinar nuestras luchas y estrategias, a ellos les suelen parecer original, novedoso e iluminador. Habitualmente atacan a algunas feministas con los términos “radical”, “hembrista” o “extremista” y afirman que ellas llevan a cabo un machismo a la inversa (porque el “feminismo, no lo que hacéis vosotras, es un movimiento muy digno que lucha por la igualdad”) o reducen la lucha feminista a una mera guerra de sexos.

Algunas de las frases y lugares comunes del machista “buenista”

“Por ese camino no vais bien”, “así no vais a llegar a la gente”, “la estáis cagando con tanta radicalidad”, “estáis manchando la imagen del feminismo”, “el verdadero/correcto feminismo es…”, “lo que os pasa a vosotras es que confundís X con Y”, “hay que educar y ser más comprensivas, no tan violentas”, “yo creo en la igualdad, en las personas, no en este feminazismo/hembrismo”, “yo estoy de acuerdo con lo que decís pero…”, “lo que tenéis que hacer es…”, y sobretodo, “os hablo desde le respeto”.

Vemos como se produce una actualización de los clásicos adjetivos para deslegitimar a las feministas (loca, histérica, bruja, mala, guarra) mediante el empleo reiterativo de otros apelativos: feminazis, hembristas, antihombres, radicales, exageradas o violentas. Un interesante análisis para comprender como el concepto “hembrismo” está operando, como antes lo hizo el de “feminismo”, para dividir a las feministas entre buenas y malas lo encontramos en el texto “3 días: feministas, feminazis y hembristas”.

Nuevas estrategias feministas

Estas nuevas formas de violencia desbordan la práctica feminista edificada hasta ahora, por lo que urge desarrollar nuevas formas de respuesta y considerar los nuevos retos que generan. Como dice Lucía Egaña en el artículo ya citado, estos nuevos ataques revisten un carácter endémico y transfronterizo, además de una indudable dimensión simbólica pues ocupan un lugar privilegiado en el terreno de la representación. Todo ello, junto a los nuevos canales de comunicación, son elementos a tener en cuenta para llevar a cabo acciones de respuesta contundentes y efectivas.

De este modo, el activismo feminista, organizado o no, está tomando la red, llevando a cabo acciones en el ciberespacio y reapropiándose de la tecnología.

Por un lado, encontramos en facebook y twitter una actividad espontánea, rápida y colectiva de condena a actuaciones machistas como, por ejemplo, las declaraciones de Toni Cantó, la elección del misógino y homófobo nuevo Papa o los ataques y acosos a las feministas. Una feminista en-red-ada hace un llamado y la autodenominada “manada” acude y se generan solidaridades inmediatas. Textos, imágenes, hastags (HT) en twitter, “escraches” en los muros, vídeos, etc. son los soportes de las respuestas. En este sentido, cabe destacar la generación de HT como #SomosManada, #FeministaEnRed, #FeministaEnTwitter (y la apropiación de HT ya existentes para lanzar el mensaje deseado) o proyectos como los Memes Feministas. Los memes, a través de la combinación de imágenes fácilmente reconocibles para el imaginario colectivo y frases generalmente humorísticas, facilitan el acceso a la teoría crítica feminista y constituyen una alternativa creativa a todo el humor sexista que circula por la red.

Por otro lado, la herramienta menos 2.0 de todas pero que aún opera y funciona son los blogs. Feministas conocidas y anónimas, encuentran en la red un espacio para expresarse y mostrar sus trabajos artísticos, teóricos, sus inquietudes, reflexiones… Asimismo, se establecen conexiones y se generan alianzas para la ocupación del espacio público virtual. Un blog personal con muchxs seguidorxs es el de Filósofa Frívola, que con sólidas herramientas discursivas y mucho desparpajo pone en jaque al patriarcado. Esta filósofa analiza iconos de la cultura popular machista y los despedaza a través de diferentes estrategias: una de las más conocidas es la parodia del polémico vídeo de Desigual “Tengo un plan”. Un blog colectivo reciente y reseñable es el de Sras que hablan de música, surgido a raíz de las reacciones que suscitó el artículo “Machismo gafapasta” y que analiza el sexismo cotidiano en la cultura pop.

Esta relativa “democratización” de las herramientas de creación han posibilitado que pueden ser utilizadas por los feminismos para para enriquecer estrategias las actuales de resistencia y transformación.Por ejemplo, en el contexto anglosajón, el proyecto videoblogger “Feminist Frequency” realiza, a través del vídeo, una lectura crítica de los medios de masas y de las representaciones de las mujeres en las narrativas de la cultura pop. En Colombia, las Féminas Festivas tienen un interesante proyecto de radionovela feminista que difunden a través de su blog.

En el Estado español, destaca el proyecto “El cazador cazado” de la ya mencionada Alicia Murillo quien, con la cámara de su teléfono móvil, graba vídeos en los que interpela a los “piropeadores” (acosadores callejeros) y posteriormente los sube a la red. También gracias a estas herramientas se pudo dar una respuesta humorística y potente al acoso que sufrió esta activista y otras mujeres que la apoyaron. Una serie de feministas de diferentes lugares (algunas de las cuales ni siquiera se conocían) grabaron, desde sus webcams, un rap parodiando la amenaza encontrada en esta entrada del blog de Ana Periférica del “Grupo Masculino de Liberación”. Los fragmentos de vídeo se centralizaron y en pocos días el vídeo editado estaba colgado en la red.

Es interesante analizar cómo entre estas estrategias destaca la reapropiación del insulto. Como ya hizo la Teoría Queer con la reivindicación del peyorativo queer(desviadx, raritx, marica), muchas feministas optan por resignificar las etiquetas con las que son desaclificadas (feminazi, radical, bollera) para darles la vuelta, desactivar su poder ofensivo y lucirlas con orgullo. Del mismo modo, desde el feminismo se generan categorías para responder a los nuevos tipos de ataques y de atacantes: “machirulo”, “machista-leninista”, “anarcomacho” o ”cutrequeer” responden a estas nuevas realidades o a realidades antes invisibilizadas.

También ocupan un lugar relevante las nuevas y no tan nuevas revistas on line, entre la que destacamos Píkara Magazine o Revista Vozal, que contienen artículos, vídeos y otros proyectos de feministas provenientes de todo el mundo hispanohablante. Las secciones de género y feminismo de medios alternativos y la emergencia de programas feministas en las radios libres constituyen del mismo modo soportes privilegiados para la expresión de reivindicaciones de las mujeres, lesbianas y trans y para la generación de conocimiento y acción feminista.

Y, por supuesto, siempre nos quedará la calle…

Articulo de ANA BURGOS Y MIRIAM SOLÁ, visto en el www.diagonalperiodico.net

En Europa hay clases sociales que están en conflicto

Este artículo señala que existe hoy dentro de la UE, y muy en especial dentro de la Eurozona, una alianza de los establishments financieros y exportadores de los distintos países de la UE que dominan los sistemas de gobierno de esta unidad. Estos intereses entran en conflicto con los intereses de las clases populares de estos países. Un objetivo de aquellos establishments, bajo la hegemonía de los establishments alemanes, es debilitar al mundo del trabajo a fin de conseguir un aumento de las rentas del capital, lo cual están realizando exitosamente a través de las políticas públicas de los estados que dominan.

En varias ocasiones he enfatizado la gran importancia y urgencia de recuperar categorías analíticas olvidadas en el estudio de la realidad económica y política -como clases sociales, poder de clase, alianzas y conflictos de clase, entre otros- que son imprescindibles para entender las crisis financieras y económicas hoy existentes en Europa, en la Eurozona y en España. Ni que decir tiene que las clases sociales han ido variando desde que los grandes fundadores del análisis sociológico (desde Marx a Weber) las definieron y analizaron por primera vez (para un excelente análisis de estructura de clases, ver la obra de Marina Subirats Barcelona: de la necesidad a la libertad. Las clases sociales en los albores del siglo XXI. 2012). La validez de estas categorías continúa su gran potencia.

En realidad, el olvido de estas categorías de análisis no es un olvido casual, sino que es un olvido programado y promovido, como consecuencia del enorme poder de las clases dominantes.  El mejor indicador del poder de clase en un país es precisamente que nadie hable de clases sociales (considerándose la utilización de términos como “lucha de clases” como “anticuada”, siendo el autor de tal tipo de narrativa marginado o vetado en los medios de mayor difusión del país).

Hoy, como he intentado mostrar en mis trabajos, hay una alianza de las clases dominantes en la Eurozona, dirigida por la clase dominante alemana (constituida por los establishments financieros y exportadores alemanes, cuya expresión política más directa es el gobierno de la coalición cristianodemócrata-liberal, presidida por la Sra. Merkel), que domina en la práctica a las instituciones de la Eurozona y muy en especial al Banco Central Europeo, BCE, (que es un mero instrumento de este establishment) y, en menor grado, al Consejo Europeo y a la Comisión Europea. Los establishments alemanes están aliados con los establishments (clase dominante) de cada uno de los países de la Eurozona.

Las políticas de desmantelamiento del Estado del Bienestar (desde el abaratamiento de los salarios al debilitamiento de la protección social) son los objetivos de la alianza de estos establishments (clases dominantes) consiguiendo así lo que siempre han deseado: el debilitamiento del mundo del trabajo a fin de aumentar las rentas del capital. Y los datos muestran que este objetivo se está consiguiendo, siendo las políticas públicas que están imponiendo altamente exitosas. Las rentas del capital como porcentaje de la renta nacional han ido aumentando a costa de que las rentas del trabajo hayan ido disminuyendo en todos los países de la Eurozona.

Una estrategia para el mantenimiento de su dominio es evitar que se establezcan las bases para una alianza de las clases dominadas en los países de la  Eurozona. El proyecto neoliberal, que es la expresión ideológico-política de esta alianza de establishments europeos (es decir, de sus clases dominantes), requiere la no existencia de las alianzas de clases dominadas (que constituyen las clases populares de tales países, formadas por las clases trabajadoras –que existen, aunque ya no se utiliza este término para definirlas- y las clases medias). De ahí que los instrumentos de estos establishments sean el BCE o los centros de creación y reproducción de la ideología neoliberal, como FEDEA en España, que constantemente producen documentos con el objetivo de intentar eliminar la posibilidad de que se establezcan dichas alianzas. Una manera de conseguirlo es estimulando el racismo, el chauvinismo y cualquier ideología que divida a las clases populares.

La versión de la crisis promovida por el establishment alemán y el BCE

El caso más reciente es la publicación por parte del BCE de un documento (The Eurosystem Household Finance and Consumption Survey. Statistical Series. 04.02.13. BCE) que intenta mostrar que las clases populares alemanas (que, según se indica, están subsidiando a los trabajadores griegos, españoles, portugueses e italianos) son más pobres que las clases populares de los países supuestamente subsidiados. Ni que decir tiene que este informe ha sido inmediatamente promovido en todos los lugares en los que el pensamiento neoliberal (la sabiduría convencional) se produce y reproduce. El diario del establishment alemán, Der Spiegel, por ejemplo, publica en su portada una imagen que resume el mensaje que este establishment quiere dar. Se ve a un griego tomando el sol y paseando montado en el típico asno griego, que lleva unas alforjas llenas de euros. Lo que le falta a la imagen para completar el mensaje que aparece en sus páginas es un dibujo de un obrero alemán enviándole euros como “ayuda”.

 

Entre un gran número de expertos en temas de economía política, el BCE carece de credibilidad científica (algo que también está ocurriendo con los informes de FEDEA), que son manipulados en extremo. Y el trabajo del BCE así lo muestra. En su intento por mostrar que Alemania y, por lo tanto, su población, es en realidad más pobre que los otros países de la Eurozona (sí, ha leído bien, el informe dice textualmente lo que yo escribo aquí), presenta el nivel de riqueza promedio de la población, tomando como indicador de riqueza la propiedad inmobiliaria. Y puesto que en Alemania, como en la mayoría de países del norte y centro de Europa, el alquiler es más común que la propiedad, concluye que los alemanes son más pobres porque tienen menos propiedad, así de sencillo. El estudio, basado en una encuesta a 62.000 hogares en 15 de los 17 países de la Eurozona, subraya que el promedio de los alemanes tiene sólo un tercio de la riqueza de la de los españoles, la mitad de la de los griegos y sólo una quinta parte de la de los chipriotas. El mensaje que se está transmitiendo (explícitamente en muchos de los comentarios del informe) es que es injusto que los alemanes estén “ayudando” a los españoles, griegos, chipriotas y otros. El problema de este “estudio” es, como acabo de señalar, que manipula los datos en extremo. Veámoslo.

El estudio utiliza como medida cuantitativa el promedio. Pero una persona se puede ahogar en un río cuya profundidad es de sólo medio palmo como promedio. En unas partes del río, éste puede estar seco (sin agua en la superficie) y en otras puede ser de dos metros, que es donde uno puede ahogarse. Tiene, pues, que analizarse la variabilidad de profundidades (o de propiedad inmobiliaria). Y es ahí donde aparecen las supuestamente olvidadas “clases sociales”. Cuando analizamos la propiedad inmobiliaria por clase social, vemos  que en Alemania, como bien han documentado Paul de Grauwe y Yuemei Ji en su artículo en Social Europe Journal (16.04.13) titulado “Are Germans Really Poorer than Spaniards, Italians and Greeks?”, la propiedad inmobiliaria se concentra en las rentas superiores (es decir, en los miembros del establishment alemán y clases afines, como la clase media de rentas superiores), cuyos  niveles de propiedad inmobiliaria son tan elevados, o más, como los de los establishments europeos (para un excelente análisis de este estudio en España, ver el artículo de Juan Torres, “Más Trampas del BCE para cubrir a Merkel”, Público. 17.04.13).

Pero lo que es incluso más importante es que cuando se incluyen –como debe incluirse- otras formas de propiedad, como acciones bancarias, bonos y otros instrumentos que generan renta, entonces la propiedad incluso se concentra todavía más. El nivel promedio de este tipo de propiedad es incluso mayor en Alemania, junto con Holanda, que el de los otros países de la Eurozona. El establishment alemán tiene una enorme propiedad, resultado de su sobredimensionado capital financiero y exportador, del cual la mayoría de trabajadores alemanes apenas se ha beneficiado. El mayor incremento de la productividad en Alemania ha ido a enriquecer a las rentas del capital más que a las rentas del trabajo, situación que se repite en todos los países del la Eurozona y que muestra que los trabajadores alemanes tienen más intereses económicos en común con los trabajadores españoles, griegos e italianos, que con su propio establishment financiero y exportador (como he mostrado en mis trabajos. Ver “Política Económica” en http://www.vnavarro.org). Las economías basadas en las exportaciones tienen bajo consumo doméstico, grandes desigualdades y escasa capacidad adquisitiva de las clases populares.

Pero hay otra dimensión que no se toca en el informe del BCE y que es de enorme importancia. Y es la forma de propiedad. En realidad, la categoría de propietarios de la vivienda es una categoría que, en los mal llamados países de elevada propiedad (como son los del Sur de la UE), incluye a los hogares que están endeudados hasta la médula debido a estar hipotecados. Gran número de personas supuestamente propietarias, no lo son, pues la propiedad reside en los bancos que prestaron la hipoteca. Y ahí está el grave problema. Estos países son los que tienen mayor endeudamiento privado, endeudamiento que alcanza niveles asfixiantes en las clases populares de baja renta y que, en general, pertenecen a la clase trabajadora no cualificada con bajos salarios. Dicho endeudamiento es una de las características del mercado laboral y de la economía española, endeudamiento que beneficia al capital financiero (incluido, por cierto, el alemán, que prestó gran cantidad de dinero a la banca española para que pudiera invertir especulativamente en el sector inmobiliario). Ha sido una estrategia política de las fuerzas conservadoras y liberales en España (es decir, del establishment español) el incentivar la propiedad inmobiliaria, es decir, el endeudamiento, lo cual, además de añadir rigideces en el mercado laboral (que raramente se citan, pues todo el debate sobre esta rigidez se atribuye erróneamente a la no existente dificultad de despedir al trabajador), limita la capacidad adquisitiva de la población, reduciendo la demanda y su efecto motor sobre la economía, mostrando, una vez más, que las desigualdades de rentas son causas muy importantes de ineficiencia económica. Y esto el lector lo leerá pocas veces en los medios de información de mayor difusión.

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 25 de abril de 2013

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